Publicidad
Luis Hermosilla 2.0: Chadwick alista nuevamente a su amigo y socio para enfrentar caso Luchsinger Mackay En 2013 el «señor de los pasillos» se adjudicó varios contratos para ministerio del Interior

Luis Hermosilla 2.0: Chadwick alista nuevamente a su amigo y socio para enfrentar caso Luchsinger Mackay

Publicidad

«Espero trabajar de la misma manera como lo hice en su oportunidad cuando tuvimos el juicio contra Celestino Córdova en el cual se le condenó a una pena de 18 años de presidio», sostuvo el abogado, quien fue contratado durante la primera administración de Piñera para representar al ministerio del Interior en la querella que el gobierno entabló por el asesinato del matrimonio.


«Me han pedido que asuma la representación de la intendencia en nombre del próximo gobierno (…) espero trabajar de la misma manera como lo hice en su oportunidad cuando tuvimos el juicio contra Celestino Córdova -único condenado por el caso Luchsinger Mackay- en el cual se le condenó a una pena de 18 años de presidio».

Con estas palabras, Luis Hermosilla, uno de los penalista más conocidos por la opinión pública, confirmaba que será parte del equipo legal del futuro gobierno del Presidente Sebastián Piñera que representará al ministerio del Interior en la causa abierta por la muerte del matrimonio ocurrido en enero de 2013.

Cabe recordar el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco absolvió en octubre de 2017 a los 11 imputados por incendio terrorista con resultado de muerte, puesto no se habría superado el estándar probatorio de la acusación. Sin embargo, la Corte de Apelaciones ordenó un nuevo juicio oral.

Tal como publicó El Mostrador el 18 de enero de este año,  Hermosilla es amigo y socio de Andrés Chadwick, quien a partir del 11 de marzo volverá a la cartera del Interior. Ambos se conocieron en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica, en 1974, en las clases del profesor de Derecho Jaime Guzmán Errázuriz.

Entonces, Luis Hermosilla militaba en las Juventudes Comunistas.

Desde entonces Chadwick ha mantenido una profunda amistad con el penalista –conocido en tribunales como el señor de los pasillos- que incluye una sociedad en el estudio de abogados que fundaron hace más de 30 años y que Chadwick sólo suspendió mientras estuvo en el gobierno de Sebastián Piñera.

En los 80, Hermosilla se alejó del círculo de Guzmán para vincularse con gente de la Vicaría de la Solidaridad, y en este contexto fue abogado de la familia de José Manuel Parada, víctima del Caso Degollados. Pero al morir Jaime Guzmán en 1991 fue el abogado de su familia y a fines de esa década se declaró adherente de Joaquín Lavín en la elección presidencial de 1999.

Luego, en abril de 2013, cuando Chadwick ya era ministro del Interior y aún seguía ligado al estudio “Hermosilla y Chadwick”, pero –según ha explicado- sólo bajo el régimen de “comunidad de techo”, Hermosilla se adjudicó $25.900.000 como pago por una asesoría penal, particularmente para tomar causas relacionadas con el conflicto en la Araucanía, por ejemplo, la querella del gobierno contra el machi Celestino Córdova. Este contrato fue firmado por el entonces subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla.

El contrato fue modificado tres meses después, elevándose el valor de los servicios profesionales de Hermosilla a casi $29 millones, ahora para tramitar causas penales en las que intervenga el ministerio del Interior.

Esta modificación de julio de 2013 fue firmada por el propio Andrés Chadwick.

Un tercer contrato, esta vez de $44 millones, se celebró entre Hermosilla y la cartera: su labor consistía en lo mismo del primer contrato, asesorar al ministerio del Interior en las causas penales tramitadas en la Región de la Araucanía.

Otro contrato con Hermosilla fue en relación a la causa por sobreprecios en insumos para el plan Frontera Norte de la Subsecretaría del Interior, aunque en ese momento se dijo que los honorarios para el abogado habrían sido pagados personalmente por el subsecretario de entonces, Rodrigo Ubilla.

Cabe recordar que Luis Hermosilla también estuvo vinculado al caso SQM, como asesor de la minera y abogado de uno de los gerentes, Patricio de Solminihac, hermano del ex ministro de Piñera, Hernán de Solminihac.

“El objeto del contrato fue la querella presentada por el ministerio del Interior por el dramático crimen del matrimonio Lucksinger Mackay. Este terminó cuando finalizó el juicio oral obteniéndose una condena para el imputado de 18 años de presidio, la más alta sanción obtenida hasta hoy por las situaciones de terrorismo o violencia extrema en la zona de la Araucanía”, dijo entonces Chadwick.

Del mismo modo, el ex ministro del interior descartó que su amistad con Hermosilla pueda significar algún tipo de conflicto. “Hoy día, además, como es de público conocimiento, no ejerzo mi profesión de abogado y no tengo ninguna relación profesional con mi amigo Luis Hermosilla, a quien considero un muy buen penalista y que prestó un excelente servicio profesional al Estado de Chile, en una causa por un crimen atroz y que aún permanece abierta”.

El «señor de los pasillos»

Quienes lo conocen destacan como fortalezas personales su capacidad de escuchar, contener y generar confianza con sus clientes. Profesionalmente lo describen como criterioso y muy buen asesor. Lo fue en el caso Chispas, en el que junto con representar a Marcos Zylberberg cuando fue sometido a proceso por “transacción ficticia” —fallo revocado en segunda instancia— hizo de consejero y prestó oídos a un afligido José Yuraszeck, cuya defensa estuvo a cargo de Hugo Rivera.

En el perfil publicado en 2o12 por El Mostrador, de nombre Hermosilla, el señor de los pasillos en representación del ex Pichichi y haciendo declaraciones a la prensa, interpuso una querella por injurias en contra del periodista Italo Passalacqua por unos dichos acerca de Kenita Larraín y unos videos que habría visto del futbolista en España antes de suspender su matrimonio.

En materia de honorarios puede estar entre los más caros. “Por un caso como el del cura O’Reilly puede cobrar, por lo menos, $100 millones además de un premio por resultados”, calcula un litigante. También puede hacerlo gratis como dicen que ocurrió con la defensa de Jaime Guzmán que asumió en 1996. Lo conocía desde la universidad y se lo pidió un amigo entrañable de aquella época, socio de bufete (que no tiene página web) y hoy vocero de Gobierno: Andrés Chadwick.

A los 14 años, siendo alumno del Instituto Nacional, se inscribió en el Partido Comunista, según publicó en su oportunidad la revista Capital. Entró a estudiar Derecho en la Universidad Católica en 1974 y formó parte de un cuarteto inseparable con sus compañeros de curso Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick y José Miguel Olivares, quienes serían líderes del gremialismo, presidentes de la FEUC y militantes de la UDI.

“Nos sentábamos juntos en todas las clases, estudiábamos juntos, nos repartíamos los apuntes, nos veíamos los fines de semana. Además de ser insoportablemente amigos, tuvimos la gran suerte de hacernos amigos personales de Jaime Guzmán”, recuerda Olivares, cuyo socio Manuel José Vial era, en ese entonces, presidente de la FEUC y escogió al recién llegado Hermosilla como vocal de actividades.

“Lucho era de convicción marxista, no sé si comunista. No tuvo amigos de izquierda en la universidad. Si los tenía afuera, no sé a qué hora los vería. Nunca un alumno o un profesor hostigó a Lucho, porque nos habría contado y habríamos solidarizado”, relata Olivares.

A Guzmán lo conocieron en el segundo semestre del primer año y ejerció una influencia gravitante en el giro político de dos de ellos: Olivares, que era simpatizante DC, y Chadwick, ex Mapu. “Jaime nos invitaba a los cuatro a comer a su departamento una vez al mes o cada 15 días. Y se esmeraba por no repetir los platos. Ahí se discutía de todo: de formación personal, de política. Lucho tenía un grado de rigor doctrinario y de seriedad como pocos, nunca nos peleamos”.

A partir de 1977 Hermosilla se distancia. Sus amigos han tomado posiciones cada vez más ajenas a las suyas; Coloma y Chadwick son dos de los 77 jóvenes que suben con antorchas hasta la cima de Chacarillas a jurar lealtad al régimen de Pinochet. “A Lucho lo perdimos por esto y por la polola. Estaba dedicado a otras actividades, presumo que adversas a las nuestras”.

 

Publicidad

Tendencias