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El dolor y lucha inagotable de Ana González que partió sin hallar verdad ni justicia PAÍS

El dolor y lucha inagotable de Ana González que partió sin hallar verdad ni justicia

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González, quien falleció este viernes a los 93 años, fue una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y, en 2011 estuvo nominada al Premio Nacional de los Derechos Humanos de Chile, que finalmente obtuvo Viviana Díaz. Cuando se conmemoraron los 45 años del Golpe de Estado, la dirigenta hizo una dura reflexión sobre el retorno a la democracia, en entrevista con El País: “El país está como lo pensó Pinochet. Cuando dicen “le ganamos a Pinochet”… Pienso que no es verdad. No le ganamos. Seguimos divididos y los luchadores de antes se recogieron a sus casas. Para eso fue la dictadura: para silenciar al pueblo que había ganado su libertad. Pero confío en los jóvenes de hoy. Salen a las calles a protestar y eso significa que vamos bien”. [ ACTUALIZADA]


Hoy falleció la emblemática activista por los derechos humanos, Ana González, a los 93 años, en el Hospital San José, luego de pasar por una difícil situación de salud desde hace unos días.

González una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y, en 201,1 estuvo nominada al Premio Nacional de los Derechos Humanos de Chile, que finalmente obtuvo Viviana Díaz.

González fue homenajeada, junto con el también fallecido Andrés Aylwin, en un acto de los partidos de la Nueva Mayoría realizado el 9 de septiembre de 2013, en honor a la lucha que ambos lideraron en defensa de las víctimas de violaciones a los derechos humanos durante el régimen de Pinochet.

La familia de la incansable activista por los DD.HH.  informó que estuvieron intentado internarla en un recinto de salud pública durante las últimas horas, tras sufrir complicaciones. Posteriormente, fue derivada desde el Hospital Barros Luco a Urgencias y luego al Hospital San José, donde ocurrió el deceso.

Uno de los hitos de la vida de González ocurrió entre el 29 y 30 de abril de 1976, cuando la mujer sufrió la pérdida de su esposo, dos de sus seis hijos y su nuera embarazada de tres meses, tras la captura por agentes de la policía secreta de la dictadura Augusto Pinochet.

Sin verdad ni justicia

Admirada por su templanza en la lucha contra la impunidad, Ana González partió sin encontrar nunca la verdad, puesto que el destino final de sus desparecidos no se ha logrado establecer. Pero tampoco encontró justicia, ya que recién en julio del año pasado el ministro en visita Leopoldo Llanos dictó sentencia, de primera instancia, en el caso conocido como Conferencia 1.

Por la desaparición de su esposo Manuel Segundo Recabarren Rojas, de sus hijos Luis Emilio Recabarren González y Manuel Guillermo Recabarren González, y de su nuera Nalvia Rosa Mena Alvarado fueron condenados Pedro Espinoza Bravo, Carlos López Tapia, Ricardo Lawrence Mires y Jorge Andrade Gómez.

La sentencia fue apelada, pero González no alcanzó a conocer el fallo, ya que la muerte la sorprendió a días de que la Corte de Apelaciones diera a conocer su resolución. El caso está puesto en tabla para la próxima semana.

Democracia

Cuando se conmemoraron los 45 años del golpe de Estado, la dirigenta hizo una dura reflexión sobre el retorno a la democracia, en entrevista con El País: “El país está como lo pensó Pinochet. Cuando dicen “le ganamos a Pinochet”… Pienso que no es verdad. No le ganamos. Seguimos divididos y los luchadores de antes se recogieron a sus casas. Para eso fue la dictadura: para silenciar al pueblo que había ganado su libertad. Pero confío en los jóvenes de hoy. Salen a las calles a protestar y eso significa que vamos bien”.

Asimismo, recordó a su esposo, Manuel Recabarren: “Dejo correr mi imaginación y veo claramente a Manuel sentado frente a mí, mirándome a los ojos, envolviéndome en su cálida ternura. Extiendo mis manos hacia su rostro, lo acaricio y, devolviéndole el mando de su ternura, le digo: ‘¡Cómo hemos envejecido, mi viejo!’. Pero vuelvo a la cruda realidad: estoy contemplando su fotografía en una pancarta. ¡Solo yo he envejecido!”, dijo.

Por otra parte, el 28 de enero de 2004, Ana escribió “Carta de Ana González a Juan Emilio Cheyre”, a quien le decía: “Yo sufro por los mágicos y soñadores 21 años de mi nuera Nalvia, embarazada de tres meses, por mis hijos Luis Emilio y Mañungo, y por mi esposo Manuel. Todos ellos fueron detenidos y ocultados en el fondo de la tierra. Pero yo no sufro sólo por mi dolor de ausencia, muero un poco cada día al pensar lo que mis amados sufrieron, en la más completa indefensión (…). Apelo a su honor militar, a su conciencia, a su amor por la institución. Los porfiados hechos lo llevan a un único camino: la impunidad no puede ser el epílogo de esta tragedia nacional. Sólo entonces, sólo entonces, habrá un nunca más, como usted y yo lo deseamos…”.

Desde el mundo político, una de las primeras en reaccionar al fallecimiento fue la diputada PC Carmen Hertz, quien solo tuvo palabras de admiración para González: «Es una de las personas más dignas y valientes que yo he conocido en mi vida y su muerte, en este escenario, en el negacionismo, ella muere sin tener información alguna sobre sus familiares que fueron secuestrados por la DINA».

«Sin la lucha de ella no habría sido posible terminar con la dictadura», finalizó.

Javiera Parada, por su parte, señaló a través de su cuenta de Twitter que «con el corazón apretado, intentando asimilar la partida de Doña Ana Gonzalez. Mujer valiente, incansable en su lucha por la justicia. Murió sin saber qué pasó con sus dos hijos, su nuera embarazada y su marido. Como país nos quedamos en deuda con ella, para siempre».

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