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Foto: AgenciaUNO
PC fija postura ante próximo gobierno: “oposición constructiva” y respaldo a movilizaciones sociales
En su tradicional balance de fin de año, el Partido Comunista defendió las movilizaciones sociales como “totalmente legítimas y necesarias” en una democracia, postura que generó reacciones en la derecha —particularmente en la UDI— y abrió un nuevo flanco de debate en la antesala del cambio de mando.
Con caldillo de congrio, prensa reunida y señales políticas explícitas, el Partido Comunista salió este jueves 1 de enero a fijar su postura frente al gobierno entrante de José Antonio Kast.
El mensaje, entregado por su presidente, Lautaro Carmona, combinó dos definiciones que han remecido el tablero político: el PC será una “oposición constructiva, propositiva y dialogante”, y al mismo tiempo reivindica que las movilizaciones sociales son “totalmente legítimas y necesarias”.
Una combinación que, lejos de cerrar el debate, terminó por escalar el conflicto con la derecha hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La escena fue la tradicional. En la Casa Michoacán de Los Guindos, en La Reina, el PC realizó una nueva versión de su histórico Caldillo de Congrio —receta nerudiana incluida—, rito político que desde hace más de tres décadas marca el inicio de su año político junto a trabajadoras y trabajadores de las comunicaciones. A la cita llegaron la directiva nacional, integrantes de la comisión política, parlamentarios, dirigentes sindicales y representantes de las Juventudes Comunistas. Hubo, eso sí, ausencias notorias: no asistió la excandidata presidencial Jeannette Jara ni ministros del actual gobierno, habituales en años anteriores.

La tradición del Caldillo de Congrio con la prensa fue iniciada por Gladys Marín y Volodia Teitelboim, y continuada posteriormente por Guillermo Teillier.
Lautaro Carmona hizo un balance del 2025, delineó los desafíos para 2026 y abordó de frente el debate abierto tras el último informe del Comité Central, que resaltó hitos de movilización social —como un 8 de marzo y un 1 de mayo masivos— frente a la administración Kast. El documento, que también contiene críticas al gobierno de Gabriel Boric y al comando de Jara, provocó reacciones inmediatas en la derecha y reparos en sectores del oficialismo.
El timonel comunista buscó ordenar la discusión. Recalcó que el PC respeta el resultado electoral y el voto mayoritario por Kast, y defendió la trayectoria histórica del partido. “Seremos críticos con las políticas del futuro gobierno que afecten los derechos de las mayorías, y seremos una oposición constructiva, propositiva, dialogante, cuantas veces sea necesario, en el gobierno y en el Parlamento, si es por el bien de Chile”, afirmó. También subrayó la necesidad de una unidad social y política amplia, sin exclusiones, en un momento en que ya se discute cómo se configurará el bloque opositor tras el 11 de marzo.
Pero Carmona no esquivó el punto más polémico. “Las movilizaciones sociales y ciudadanas de los trabajadores son totalmente legítimas y necesarias”, dijo, despejando interpretaciones sobre un eventual llamado a la violencia. A su juicio, los movimientos sociales —en especial el sindical— deben ser independientes y autónomos de gobiernos, partidos, empresarios o iglesias, porque esa autonomía es la que resguarda su carácter democrático. “La movilización constituye corriente de opinión y es un factor democrático indiscutido”, remarcó, descartando que se trate de una agitación arbitraria o dirigida.
UDI acude a la CIDH
El matiz no bastó para descomprimir el escenario. Desde la UDI, los diputados Jorge Alessandri y Hotuiti Teao decidieron llevar el conflicto fuera de las fronteras y solicitaron un pronunciamiento de la CIDH, acusando al PC de incitar la violencia política y de promover una lógica anticipada de bloqueo al futuro gobierno de Kast. En su ofensiva, Alessandri endureció el tono y acusó al partido de no respetar el resultado democrático, anunciando que recurrirán a instancias internacionales para cuestionar su actuar.

Durante la jornada se extendió la invitación a participar en la Fiesta de los Abrazos 2026, que se realizará los días 10 y 11 de enero en el Estadio Popular de Recoleta.
La jornada comunista también dejó definiciones —y cautelas— sobre el rol futuro de Jeannette Jara. Consultado si la exministra del Trabajo se convertirá en la líder de la oposición, Carmona evitó adelantar escenarios y sostuvo que ese rol se definirá de manera conjunta. Más directo fue el senador Daniel Núñez, quien destacó a Jara como un liderazgo clave y al PC como un actor disponible para articular la unidad de la futura oposición, desde la DC hasta el FA.
Mientras el Frente Amplio respaldó la vinculación con los movimientos sociales, desde el Socialismo Democrático surgieron críticas. El diputado Raúl Soto (PPD) calificó el llamado a la movilización como una “imprudencia mayúscula” y el senador Gastón Saavedra (PS) advirtió que, tras la derrota electoral, una aventura en solitario no es el camino.