El revés estratégico del Canciller Moreno en la postergación de la sentencia de La Haya
La principal preocupación del Presidente Piñera es que se dé el peor escenario: que el fallo salga en septiembre o incluso después, en medio de la campaña presidencial y parlamentaria; y no sea favorable a Chile. De ser así, ello golpeará duramente la popularidad del gobierno.
El canciller Alfredo Moreno, quien goza de especiales privilegios en La Moneda, experimentó el pasado miércoles 10 de julio un serio revés como máximo jefe de la diplomacia chilena. Según trascendió, una gestión de última hora —hecha de manera conjunta con su par peruana— para que la Corte Internacional de Justicia emitiera su fallo antes de su receso de agosto, definitivamente no prosperó. Esta comunicó a ambas cancillerías que lo haría en el mes de septiembre, terminado su receso veraniego.
La Cancillería tenía una razonable esperanza de que el fallo no coincidiera con el mes de Fiestas Patrias, y con la campaña presidencial en pleno desarrollo. Ello basado en los plazos de sentencia de juicios anteriores, en que la Corte demoraba entre cuatro y seis meses. Tal convicción habría llevado al canciller Moreno a asegurar al Presidente que con certeza habría un fallo antes de septiembre. Al acercarse el plazo fatal de receso veraniego de la Corte, Moreno —sin meditar el efecto comunicacional— optó por una jugada apresurada como era gestionar una pronta respuesta, que finalmente falló.
La principal preocupación del Presidente Piñera es que se dé el peor escenario: la dictación del fallo en septiembre o incluso después, en medio de la campaña presidencial y parlamentaria; y no sea favorable a Chile. Con razón, supone que ello golpeará duramente la popularidad del gobierno, lo obligará a modificar su lenguaje con alusiones al interés de la Patria y afectará inevitablemente la chance electoral del oficialismo. Todo ello porque sin perjuicio de los acuerdos de no politizar el tema, serán inevitables las salidas de libreto en un ambiente impregnado de competencia electoral y glorias militares.
Lo curioso de la fallida gestión conjunta es que en Perú, hace una par de semanas, los principales medios de prensa ya habían adelantado que la Corte fallaría después de vacaciones. Y que fue el propio Piñera, convencido de los argumentos de Moreno, el que le habría autorizado a sondear a su par peruano sobre la fallida gestión, sin medir las consecuencias de imagen del hecho.
La forma como la noticia de la negativa de la Corte se abordó en Chile entrega señales sobre el error de La Moneda. En sus comunicaciones primó la vieja fórmula de “bajarle el perfil”, y el hecho no fue parte de los titulares principales de los medios ni de primera media hora de los noticieros de TV, según se supo debido al intenso despliegue de contención medial de la Presidencia y los insistentes llamados para que los medios se refirieran con discreción al tema.
En tanto, en Perú la información fue ampliamente difundida, con énfasis en las dificultades que ello crea en Chile, y generando la sensación de buena voluntad del gobierno peruano y la perspectiva de resultados favorables para ese país en el fallo.
Según analistas, la postergación obligará a ambos países a sostener sus despliegues políticos y militares seguidos hasta ahora, en una especie de statu quo, pero adicionándole una buena dosis de tensión debido a la sensación de urgencia que generó la fallida gestión, lo que a juicio de ellos es un nuevo error comunicacional de Chile.