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Noche de brindis: claves para servir espumante y cerrar el año como corresponde Gastronomía

Noche de brindis: claves para servir espumante y cerrar el año como corresponde

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Temperatura, copa y orden importan más de lo que parece. En medio de cenas extensas y celebraciones que se alargan hasta la madrugada, pequeños detalles pueden marcar la diferencia al momento de descorchar un espumante en Año Nuevo.


La cuenta regresiva hacia un nuevo año no solo se mide en segundos, sino también en el ritual del brindis. En las fiestas de fin de año, con mesas abundantes, sabores intensos y celebraciones que se extienden hasta la madrugada, el espumante suele ocupar un lugar protagónico, sobre todo en el brindis, aunque también puede ser un excelente maridaje de aperitivos y comida.

“El maridaje perfecto ocurre cuando la temperatura, el plato y la compañía se alinean. Y eso parte por cuidar el vino como corresponde”, comenta el enólogo Jaime Roselló, fundador de Viña Acróbat a y embajador de TEKA.

Los espumantes, servidos entre 5 y 8 °C, se transforman en protagonistas naturales de estas fechas. Funcionan como aperitivo, acompañan mariscos, pescados blancos, ceviches o entradas frías, y refrescan el paladar en noches cálidas. También dialogan bien con postres frutales, aportando ligereza al cierre de la comida.

Sin embargo, no todo da lo mismo a la hora de servirlo: la forma en que se presenta influye directamente en la experiencia, desde la percepción de sus aromas hasta la frescura de sus burbujas.

Desde Riccadonna, histórica casa italiana de espumantes, destacan que el primer factor clave es la temperatura. Servir el espumante bien frío —idealmente en torno a los 5 °C— permite mantener su vivacidad y equilibrio, especialmente en noches calurosas. A esto se suma la elección de la copa: las flautas o copas tipo tulipán siguen siendo las más recomendadas, ya que favorecen la formación de la columna de burbujas y concentran mejor los aromas.

La apertura de la botella también tiene su propia lógica. Lejos del corcho disparado al techo, hoy se privilegia el descorche silencioso, una práctica que apunta al control y al cuidado del vino. Para lograrlo, se recomienda sujetar firmemente el corcho y girar suavemente la botella, permitiendo que el gas se libere de manera gradual. Al momento de servir, inclinar la copa en un ángulo de 45 grados ayuda a conservar la efervescencia y a mantener la frescura hasta el último sorbo.

Una noche inolvidable

Uno de los errores más comunes durante las celebraciones es no considerar el orden en que se sirven los espumantes ni su relación con la comida. “Saber que el orden de los factores sí altera el brindis es clave. Comenzar por lo seco y dejar lo dulce para el final permite que cada etiqueta brille en su momento”, explica Luis Llanos, brand ambassador. La recomendación apunta a entender el espumante como parte integral de la experiencia gastronómica y no solo como un gesto puntual a la medianoche.

Bajo esa misma mirada, la elección del estilo adecuado también suma. Para quienes celebran en casa y buscan salir del servicio tradicional, la marca recomienda mantener la simpleza y respetar el perfil del vino:

  • Prosecco: notas de manzana y perfil frutal fresco.
  • Moscato Rosé: expresiones cítricas y vibrantes.
  • Asti: aromas herbales y frutos tropicales.
  • Ruby: frutos negros para un toque extra de intensidad.

En celebraciones donde lo central vuelve a ser compartir, un buen brindis no requiere excesos ni grandes complicaciones. Cuidar la temperatura, elegir la copa adecuada y respetar el orden de servicio basta para que cada espumante cumpla su rol y acompañe, como corresponde, la llegada de un nuevo año. Porque, al final, brindar bien también es una forma de empezar mejor.

Por su parte, para Roselló, el vino es memoria, tiempo y cuidado. “El vino no se trata solo de beberlo, sino de comprenderlo: cada botella guarda una historia que puede perderse si no se conserva bien”, señala el enólogo.

Una premisa especialmente relevante en estas fechas, cuando muchas botellas se compran con anticipación y esperan su momento para llegar a la mesa durante las celebraciones. En su propio espacio, Roselló ha incorporado la Cava Sommelier de TEKA, diseñada para replicar las condiciones de una bodega profesional: control preciso de temperatura, humedad equilibrada, protección contra la luz y un sistema anti-vibraciones que resguarda la evolución natural del vino.

“Cuidar el vino es respetar el trabajo que hay detrás de cada botella. Cuando la conservación es correcta, la evolución del vino será mejor en el tiempo permitiendo que se exprese tal como fue pensado”, explica Roselló.

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