Gastronomía
Helados de origen vegetal ganan terreno en Chile: consumo y nuevas preferencias
El auge de alternativas sin lácteos refleja un cambio en el consumo, con opciones que buscan combinar sabor, innovación y menor impacto ambiental.
El helado dejó de ser exclusivamente un producto lácteo. En Chile, donde el consumo supera los 11 kilos por persona al año, comienzan a ganar terreno los helados de origen vegetal, una categoría en expansión que responde a nuevas preferencias alimentarias y a un consumidor más consciente.
Los helados de origen vegetal son postres congelados elaborados sin leche, huevos ni derivados animales. En su lugar, utilizan bases como bebidas de almendra, coco, soja, avena o frutos secos, con el objetivo de replicar la textura cremosa del helado tradicional.
Este tipo de productos surge como una alternativa tanto para personas con intolerancia a la lactosa como para quienes optan por dietas basadas en plantas o buscan opciones más sostenibles.
Un mercado que crece dentro y fuera de Chile
Chile lidera el consumo de helado en América Latina, con más de 11 kilos per cápita al año, según datos de EMR Claight. En ese escenario, la categoría vegetal comienza a posicionarse como una oportunidad relevante dentro de la industria.
A nivel global, las proyecciones también dan cuenta de este crecimiento. Según Data Bridge Market Research, el consumo de postres helados de origen vegetal podría aumentar entre un 34% y un 50% entre 2020 y 2027, alcanzando un valor de mercado que superaría los 700 millones de dólares.
Este dinamismo responde a un cambio en las preferencias del consumidor, que busca mayor transparencia en los ingredientes, nuevas experiencias de sabor y alternativas alineadas con el bienestar.

Crédito: El Mostrador.
Nuevas materias primas y más innovación
La evolución de esta categoría también se refleja en los ingredientes utilizados. Aunque bases como la soja, el coco y el arroz siguen presentes, han ganado protagonismo otras alternativas como la avena, la almendra y la palta.
A esto se suman propuestas más innovadoras desarrolladas a partir de plátano, papa, chía o garbanzo, ampliando el abanico de posibilidades dentro de la industria.
Este escenario ha impulsado el desarrollo de productos más diversos, con combinaciones que buscan diferenciarse tanto en sabor como en valor nutricional.
El desafío: competir con el helado tradicional
A pesar de su crecimiento, los helados de origen vegetal enfrentan un desafío clave: igualar la experiencia del helado tradicional. Los consumidores exigen productos con buena textura, sabor y sensación en boca, lo que ha llevado a los fabricantes a invertir en desarrollo e innovación.
En esa línea, también se observa un aumento en formulaciones enriquecidas con proteínas, vitaminas y minerales, lo que refuerza su atractivo como alternativa dentro de hábitos de consumo más conscientes.
El auge de estos productos se vincula también con una mayor preocupación por el impacto ambiental de la industria alimentaria. Las alternativas vegetales suelen asociarse a una menor huella ambiental en comparación con productos de origen animal, lo que influye en la decisión de compra.
En este contexto, los helados de origen vegetal dejan de ser una opción de nicho para transformarse en una categoría en desarrollo, que combina innovación, sostenibilidad y nuevas formas de entender el consumo.
Así, más que una tendencia pasajera, su crecimiento refleja un cambio estructural en la industria alimentaria y en las preferencias de los consumidores.