Opinión
Agencia Uno
De contradicciones y vocerías: los enredos de Quiroz, Alvarado y Sedini
El gobierno lleva poco más de un mes y ya debería estar pensando en hacer algunos cambios que le permitan descomprimir áreas críticas. El manejo comunicacional es gravitante para un Ejecutivo que generó enormes expectativas y que ya sufre con la desaprobación.
No han sido semanas fáciles para el gobierno. Pese a la apuesta del presidente Kast en la cadena nacional efectuada la semana pasada, lo cierto es que el anuncio del proyecto de ley “misceláneo” -imposible un nombre peor- o de “reconstrucción nacional” terminó por generar más inquietudes que certezas, principalmente en la propia derecha. No cabe duda de que esta reforma tributaria encubierta, representa “la” carta de navegación para el gobierno, algo similar a lo que le pasó a Boric con el cambio constitucional. En el proyecto, de 43 iniciativas, está el despliegue ideológico de lo que los republicanos expresaron en la campaña presidencial. Recordemos que la rebaja de impuestos a las empresas, exención de pago de contribuciones, fin a la gratuidad y expulsión masiva de migrantes estuvieron también integradas en la propuesta de cambio constitucional que el partido republicano -mayoría en el segundo proceso- defendió con ímpetu.
La Moneda llegó a la cadena televisiva del miércoles 15, pagando los efectos del alza de bencina, la débil performance de varios ministros -en particular de la vocera-, los 17 seremis que han renunciado, los enredos personales de Trinidad Steiner -que han desperfilado el tema de seguridad- y la polémica por un almuerzo efectuado por el presidente con 70 ex compañeros de curso de la Universidad Católica, lo que terminó por convertirse en un duro golpe al propio relato desplegado por el jefe de Estado. De ahí que todas las fichas estaban puestas en el anuncio. Kast estaba obligado a “romperla”- ¿quién diablos le sugirió esa cuña deportiva? – , como él mismo lo anticipó en los días previos.
Pero lejos de “romperla”, el gobierno terminó por dejar en evidencia los problemas que viene arrastrando desde el mismo 11 de marzo. En primer lugar, habían anunciado, con bombos y platillos, que el emblemático proyecto se presentaría el día previo a la cadena nacional. Esto no sólo no ocurrió, sino que el mandatario terminó por presentar, a grandes rasgos, una iniciativa que no estuvo ni siquiera en condiciones de ingresar al parlamento en toda la semana. ¿Las razones? En las filas del oficialismo se levantó una crítica pública hacia a La Moneda por no haber sondeado y/o negociado el proyecto antes y por no incluir medidas que amortizaran el impacto del “bencinazo” y ayudas a la clase media. Por cierto, la oposición -que aún no logra articularse pese a la debilidad el rival- ni siquiera ha tenido protagonismo en este tema.
No cabe duda de que al gobierno tiene un déficit político importante producto de la inexperiencia de la mayoría de sus ministros, y por cierto, una cuota de soberbia si es que pensaron que bastaba un simple anuncio para buscar respaldo ciudadano y político para sacar adelante la iniciativa en el parlamento. De ahí que La Moneda – ¿o Valenzuela? – optara por designar al ministro Claudio Alvarado como uno de los tres voceros que desplegarían el relato del ejecutivo. Así, el UDI, junto a Quiroz y Sedini asumirían la responsabilidad de explicar los alcances de la Ley Miscelánea.
El presidente echó mano entonces a lo que ellos mismo ahora definen como “las balas de plata”. Alvarado es un hombre no sólo experimentado, sino también un hábil negociador, que tiene buena aceptación en un sector de la oposición. Pero, lamentablemente para el Ejecutivo, el cartucho se perdió.
El jueves 16 por la mañana, Quiroz y Alvarado se repartieron la misión de bajar el proyecto a la ciudadanía y de paso hacer un guiño a los parlamentarios de todos los sectores, en particular el PDG, que con sus 13 votos -en menos de un mes perdió al “Doctor File”-. ¿Y que ocurrió? Mientras Alvarado explicaba en distintos medios de comunicación que la gratuidad no se limitaría a los 30 años, como había sido el anuncio oficial, Jorge Quiroz afirmaba que ahora existiría un nuevo requisito: 12 años después de que los postulantes a la educación universitaria hubiesen salido de la enseñanza media. La confusión y las dudas surgieron de inmediato. Los dos ministros claves del gabinete habían caído en una contradicción total.
Por su parte, Mara Sedini, cumpliendo un rol secundario en la vocería del proyecto, intentó despejar el desaguisado, pero más que aclarar el impasse entre Quiroz y Alvarado, no hizo más que agudizar el problema. La periodista señaló “no hay contradicciones”, argumentando que la decisión se fundaba en un criterio técnico. Claro que no especificó si se refería a la visión de Alvarado o la de Quiroz. Veámoslo en términos simple. Para el ministro de Interior un alumno egresado de la enseñanza media podría tomar la gratuidad incluso después de los 30 años. Para Quiroz el criterio sigue siendo los 30 años (un alumno que egresa de 18 años tendría 12 años para optar al beneficio, es decir, hasta los 30). Una clara falta de alineamiento político y del relato.
Así las cosas, La Moneda terminó por enredarse sin participación de la oposición, lo que en política se llama error no forzado, demostrando que la vocería se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza y en flanco que tiene pocas posibilidades de revertirse. Mara Sedini se ve cada vez más insegura, y más propensa a cometer errores. Por supuesto que hay que entender que cuando la persona que ejerce un rol pasa a convertirse en la noticia, es muy difícil tener la tranquilidad frente a los micrófonos, más aún cuando insiste en improvisar sin una pauta que le ayude a salir pedaleándola en los momentos que ella misma se percata que ha repetido palabras o se ha equivocado en un concepto.
El gobierno lleva poco más de un mes y ya debería estar pensando en hacer algunos cambios que le permitan descomprimir áreas críticas. El manejo comunicacional es gravitante para un Ejecutivo que generó enormes expectativas y que ya sufre con la desaprobación, tal como antes le pasó a Bachelet, Piñera y Boric. Pero sin duda, dónde La Moneda debería encender las alertas es en el déficit político que está mostrando. Creo que el presidente Kast va a terminar sumando a la vieja guardia de ChileVamos , es decir, haciendo exactamente lo que hizo Boric al incorporar a la ex Concertación con todo en su gobierno, dejando atrás la mirada despectiva que tenían personajes como Giorgio Jackson de los “30 años”. Realismo político le dicen a eso.
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