Gastronomía
Feria Internacional de Tecnología, Vino y Agro convoca a la industria chilena a Mendoza
Del 12 al 14 de mayo, la feria más importante del sector en Latinoamérica reunirá a más de 150 expositores y 10.000 visitantes en el Complejo Las Naves de la Ciudad de Mendoza.
El vino enfrenta hoy un cambio cultural profundo. Las nuevas generaciones consumen menos alcohol o lo hacen de manera más ocasional, privilegiando categorías como los destilados, la cerveza artesanal o bebidas sin alcohol. A esto se suma una creciente preocupación por la salud y el bienestar, que ha impactado directamente en el consumo per cápita.
En paralelo, el cambio climático ha alterado ciclos productivos, adelantando vendimias, modificando perfiles aromáticos y obligando a replantear zonas de cultivo. En países como Chile y Argentina, la escasez hídrica se ha convertido en un factor crítico, elevando los costos y forzando inversiones en tecnología de riego y gestión eficiente del agua.
A nivel económico, la inflación global, los costos logísticos y la competencia internacional también han reducido márgenes, especialmente para viñas medianas y pequeñas, que deben competir en mercados cada vez más saturados.
En ese contexto, la feria Sitevinitech 2026 se presenta como una plataforma clave para pensar esa transición. Del 12 al 14 de mayo, en el Complejo Las Naves de la Mendoza, más de 150 expositores y cerca de 10.000 visitantes darán forma a uno de los encuentros más relevantes de la vitivinicultura en Latinoamérica, en un momento donde la industria necesita, más que nunca, innovación, التعاون y ռազմategia.
Innovación, tecnología y eficiencia para superar la crisis
Frente a este escenario, la innovación deja de ser una opción para transformarse en una necesidad. Ferias como Sitevinitech 2026 ponen en el centro soluciones concretas: desde el uso de drones para monitoreo de viñedos hasta softwares de análisis predictivo que permiten optimizar cosechas, reducir costos y mejorar la toma de decisiones.
La automatización de procesos, la viticultura de precisión y el desarrollo de nuevos formatos —como vinos en lata, orgánicos o desalcoholizados— están abriendo caminos para conectar con consumidores más jóvenes y diversificar la oferta.
Además, el marketing y la narrativa de origen cobran cada vez más relevancia. Hoy no basta con producir buen vino: es necesario contar historias, poner en valor el territorio y generar experiencias, especialmente en torno al enoturismo.
Oportunidades de negocio y apertura de mercados
Uno de los aspectos más estratégicos de este tipo de encuentros son las rondas de negocios internacionales. En un contexto de contracción, la apertura de nuevos mercados —especialmente en Asia y América Latina— se vuelve fundamental para sostener el crecimiento.
La cercanía entre Chile y Argentina, y en particular con Mendoza como polo vitivinícola, permite fortalecer alianzas regionales, compartir experiencia técnica y generar sinergias en áreas como la exportación, el diseño de marca y la innovación enológica.
Para Chile, participar en Sitevinitech 2026 no solo implica acceder a tecnología de punta, sino también posicionarse en una red de colaboración que puede ser clave para sostener su liderazgo en el hemisferio sur.
Otra oportunidad relevante está en la diversificación. El vino ya no se entiende únicamente como un producto, sino como parte de una experiencia más amplia que incluye turismo, gastronomía y cultura. En ese sentido, el enoturismo ha crecido de manera sostenida, convirtiéndose en una fuente de ingresos complementaria y en una herramienta potente de posicionamiento.
Asimismo, la sostenibilidad se ha transformado en un eje central. Certificaciones ambientales, economía circular y prácticas regenerativas no solo responden a una demanda ética, sino que también representan ventajas competitivas en mercados internacionales.
En un escenario marcado por la incertidumbre y la transformación, la industria del vino atraviesa uno de sus momentos más desafiantes de las últimas décadas. La caída sostenida del consumo global —especialmente en mercados tradicionales como Europa—, los cambios en los hábitos de las nuevas generaciones, el impacto del cambio climático en los viñedos y el alza de costos productivos han tensionado a productores grandes y pequeños. Sin embargo, en medio de esta crisis, también emergen nuevas oportunidades que están reconfigurando el futuro del sector.
Para los actores del sector chileno —desde viñateros hasta operadores turísticos—, mirar hacia Mendoza en mayo no es solo asistir a una feria, sino participar activamente en la construcción del futuro de una industria que, pese a sus desafíos, sigue teniendo un enorme potencial de evolución.