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La fe también mueve viajeros: Luján reunirá a las grandes ciudades de peregrinación de Iberoamérica Viajes

La fe también mueve viajeros: Luján reunirá a las grandes ciudades de peregrinación de Iberoamérica

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Peregrinaciones y santuarios movilizan cada año a millones de personas y sostienen una cadena que incluye alojamiento, gastronomía, transporte y comercio. Luján busca posicionarse dentro de ese circuito antes de la visita de León XIV a Argentina en noviembre.


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Mucho antes de que un viajero llegue a un santuario, detrás de una peregrinación ya existe una cadena turística en movimiento. Transporte, alojamiento, gastronomía, comercio, servicios, patrimonio y espacios públicos forman parte de una actividad que, en algunos destinos, puede movilizar millones de personas al año.

Ese es precisamente el fenómeno que Luján busca poner en perspectiva. La ciudad argentina, que alberga uno de los principales santuarios marianos de América Latina, será sede los próximos 19 y 20 de octubre del Foro Iberoamericano de Ciudades Marianas, encuentro que reunirá a autoridades civiles y religiosas vinculadas a 14 santuarios de América Latina, España y Portugal.

La cita ocurrirá pocas semanas antes de la visita del papa León XIV a Sudamérica y en un momento particularmente significativo para Luján: el 11 de noviembre, el pontífice celebrará una misa frente a la Basílica, en una jornada para la que las autoridades locales proyectan una asistencia superior al millón y medio de personas.

Más allá de su dimensión religiosa, el fenómeno permite observar la escala que puede alcanzar este segmento turístico y su capacidad para generar actividad económica en los territorios.

Un encuentro para compartir experiencias

El foro cuenta con el apoyo de CAF –banco de desarrollo de América Latina y el Caribe– y busca reunir en Luján a representantes de algunos de los principales destinos de peregrinación de Iberoamérica.

Los preparativos estuvieron precisamente en el centro de la visita que realizó esta semana al Vaticano el vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, Christian Asinelli, quien participó de la audiencia general del papa León XIV junto al intendente de Luján, Leonardo Boto.

Entre las ciudades convocadas figuran Guadalupe, en México; Copacabana, en Bolivia; Caacupé, en Paraguay; Aparecida, en Brasil; Fátima, en Portugal; y el Santuario Nacional de Maipú, en Chile.

La agenda contempla asuntos que van más allá de la actividad religiosa: servicios públicos, financiamiento, desarrollo local, economía de los santuarios, turismo y cooperación entre ciudades.

Para CAF, el turismo forma parte de las herramientas para impulsar el desarrollo económico y social de América Latina y el Caribe. La institución ya había llevado la discusión sobre turismo espiritual a FITUR 2026, en Madrid, donde participó el intendente de Luján, Leonardo Boto.

En el encuentro de octubre participará también el director de Turismo de CAF, Oscar Rueda, quien abordará el papel de las peregrinaciones como motor de empleo, desarrollo local y puesta en valor del patrimonio.

“Las ciudades marianas son lugares de fe, pero también de encuentro, de identidad y de desarrollo para sus comunidades. Acompañar este foro es apostar por territorios que cuidan su patrimonio y la casa común”, expresó Christian Asinelli.

Millones de viajeros por motivos de fe

No existe una medición global actualizada que permita establecer con precisión el tamaño completo del turismo religioso. Una de las referencias internacionales más utilizadas corresponde a una estimación de ONU Turismo, que situó entre 300 y 330 millones las personas que visitan anualmente los principales sitios religiosos del mundo y en alrededor de 600 millones los viajes nacionales e internacionales motivados por razones religiosas.

Las cifras de algunos de los principales destinos permiten dimensionar esa movilidad.

El Santuario Nacional de Aparecida, en Brasil, recibió 10,5 millones de personas durante 2025, mientras que el Santuario de Fátima, en Portugal, contabilizó cerca de 6,5 millones de peregrinos en el mismo período. En México, solo durante las celebraciones de la Virgen de Guadalupe de diciembre de 2025, las autoridades reportaron cerca de 13 millones de peregrinos en torno a la Basílica.

El fenómeno tampoco se concentra exclusivamente en grandes celebraciones. El Camino de Santiago es un ejemplo de cómo la peregrinación puede convertirse en un flujo turístico distribuido durante todo el año. En 2025 se entregaron 530.987 Compostelas, un 6% más que en 2024, y el 57% correspondió a peregrinos internacionales.

Para la industria turística, esta característica resulta especialmente relevante: a diferencia de otros viajes asociados a períodos vacacionales, las peregrinaciones responden también a calendarios religiosos, festividades, aniversarios, promesas y tradiciones que se distribuyen a lo largo del año.

Cuando el santuario se convierte en parte de la ciudad

En las llamadas ciudades marianas, el santuario deja de ser únicamente un espacio religioso y pasa a formar parte de la dinámica económica y urbana del territorio.

Aparecida, Fátima, Guadalupe, Caacupé, Copacabana y Luján comparten esa condición. En ellas, la llegada de peregrinos demanda infraestructura, transporte, seguridad, limpieza, alimentación, alojamiento y servicios. También abre oportunidades para restaurantes, hoteles, pequeños comercios, operadores turísticos, guías y actividades vinculadas al patrimonio y la cultura local.

El desafío, al mismo tiempo, es gestionar esos flujos. Las grandes concentraciones obligan a las ciudades a planificar movilidad, espacios públicos, saneamiento, seguridad y servicios de emergencia. El turismo religioso genera actividad económica, pero también exige capacidad de gestión territorial.

Argentina ofrece un ejemplo de esta escala. En 2025, la peregrinación juvenil desde Liniers hasta Luján, un recorrido de aproximadamente 60 kilómetros, convocó a más de 2,5 millones de personas, según cifras del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Durante el trayecto se habilitaron más de 50 puestos de asistencia y participaron organismos públicos de distintos municipios.

Luján recibe, además, cerca de siete millones de peregrinos al año y se prepara para celebrar sus 400 años en 2030, una fecha que abre nuevas posibilidades para desarrollar su patrimonio, cultura y oferta turística.

Luján ante una convocatoria extraordinaria

El foro tendrá como telón de fondo la próxima visita del papa León XIV a Argentina. La Santa Sede confirmó el viaje apostólico del pontífice a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. En Argentina permanecerá entre el 8 y el 11 de noviembre y visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján.

La misa prevista para el 11 de noviembre frente a la Basílica será uno de los grandes hitos de la visita. Las autoridades locales estiman una convocatoria superior al millón y medio de personas, aunque el programa detallado del viaje todavía no ha sido publicado oficialmente por la Santa Sede.

La magnitud esperada ya está teniendo efectos concretos sobre la preparación de la ciudad. El municipio abrió un registro para instituciones, organizaciones y particulares que puedan ofrecer alojamiento, estacionamientos, sanitarios y otros servicios a quienes llegarán durante esos días. También convocó a propietarios de casas, departamentos y quintas interesados en arrendarlos.

La experiencia permitirá observar en pocos días un fenómeno que los grandes santuarios de la región enfrentan durante todo el año: la capacidad de una peregrinación para transformar temporalmente la actividad de una ciudad y activar una amplia cadena de servicios.

Turismo, patrimonio y desarrollo territorial

La relación entre CAF y Luján también tiene una dimensión vinculada al desarrollo urbano. La ciudad es miembro fundador de la Red de BiodiverCiudades de América Latina y el Caribe, impulsada por CAF, que promueve modelos de planificación urbana vinculados con la protección ambiental.

En ese marco se encuentra la intervención hidráulica del río Luján, una inversión de aproximadamente USD 300 millones financiada por CAF, destinada a mitigar las inundaciones que históricamente han afectado a la ciudad y que contempla además un nuevo paseo ribereño para vecinos y peregrinos.

El desafío para las ciudades marianas no pasa solamente por recibir visitantes, sino por gestionar esos flujos de manera que contribuyan a fortalecer la economía local, conservar el patrimonio y mejorar la infraestructura que utilizan tanto quienes llegan por motivos religiosos como quienes visitan el destino por razones culturales o turísticas.

Ese será uno de los temas de fondo del Foro de Ciudades Marianas: cómo gestionar destinos donde la fe constituye el principal motivo de viaje, pero cuyos efectos se extienden mucho más allá del santuario.

Porque en ciudades como Luján, Fátima, Aparecida o Guadalupe, el peregrino no solo llega a rezar. También duerme, come, se moviliza, compra, recorre el territorio y entra en contacto con su patrimonio. Esa dimensión convierte al turismo religioso en una actividad capaz de generar movimiento económico, sostener empleos y abrir nuevas oportunidades para los destinos que logran integrar la peregrinación a su estrategia turística.

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