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Más allá de la órbita

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¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo! 

A las 19:02 de este martes, la nave espacial Orion, del programa Artemis II, llevó a cuatro astronautas al lugar más alejado de la Tierra en que jamás un ser humano había estado.

  • 406.771 km, estos son 6.600 km más que el récord anterior, que ostentaba la misión Apollo 13 desde 1970.

Esfuerzos incalculables por explorar el espacio que, mirados en perspectiva, no hacen más que rasguñar su más ínfima superficie.

Para medir distancias cósmicas, es útil pensar en el tiempo que demora la luz en recorrerlas. Por ejemplo:

  • La luz tarda poco más de una décima de segundo en dar una vuelta completa a la Tierra.
  • Demora poco más de un segundo en llegar a la Luna. La nave Orion llegó apenas más lejos que eso.
  • Para llegar al Sol –nuestra estrella más cercana, la luz tarda unos ocho minutos.
  • En alrededor de media hora la luz alcanza Júpiter, cuando está más cerca.
  • A Plutón –el explaneta más lejano del sistema solar–, la luz demora entre 4 y 7 horas.

El objeto fabricado por el ser humano que ha llegado más lejos es el Voyager 1, lanzado en 1977. La luz tarda hoy cerca de 22 horas en viajar esa distancia. En noviembre  superará el “día luz” y será un hito digno de celebrar en este Universo Paralelo.

Todo esto sirve para dimensionar lo pequeño que es el territorio que hemos explorado físicamente. La estrella más cercana, Próxima Centauri, está a poco más de 4 años luz. Nuestra galaxia contiene cientos de miles de millones de estrellas distribuidas en un disco de unos 100 mil años luz de diámetro. La galaxia más cercana se encuentra a un par de millones de años luz de distancia.

Y así, sucesivamente, el universo crece hasta volverse desproporcionado respecto de las mayores distancias que hemos logrado recorrer.

¿Vale la pena entonces la exploración espacial? Por supuesto. Existen muchas razones, algunas prácticas, otras culturales. En este número las discutimos desde distintos puntos de vista, con los aportes de Matías Vidal, astrónomo y docente del diplomado de Astronomía de la Universidad Autónoma; y del general (r) Luis Felipe Sáez, magíster en Desarrollo Local Comparado y uno de los artífices del desarrollo espacial chileno. El general (r) Sáez fue el primer director de la Dirección Espacial de la Fuerza Aérea de Chile. Desde allí promovió la creación del Centro Espacial Nacional, que promete dar al país su mayor impulso en esta área. También contamos con las miradas de Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; y la periodista Francisca Munita.

Gracias por acompañarnos en esta edición de Universo Paralelo. A veces basta mirar un poco más lejos para notar que lo que antes parecía inalcanzable –la Luna, Marte, el espacio profundo– está dejando de ser solo exploración para convertirse en territorio de prueba, de presencia y de disputa. Detrás de cada misión hay tecnología, decisiones estratégicas y una nueva forma de entender nuestro lugar fuera de la Tierra.

Comenta y comparte este link. Y si este número te llegó gracias a alguien que también se ha preguntado qué estamos empezando a construir más allá de nuestro planeta, inscríbete aquí y sigamos explorando hacia dónde se expande el futuro.

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LA NUEVA FRONTERA LUNAR: ARTEMIS II Y EL GIRO ESTRATÉGICO “IGNITION”

Imagen captada por la tripulación de Artemis II en su sobrevuelo lunar, con la Tierra en fase creciente al fondo. Crédito: NASA.

Por Matías Vidal
Astrónomo

Mientras lees estas líneas, cuatro astronautas (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) están haciendo historia a bordo de la nave Orion. La misión Artemis II marca el regreso de la humanidad al entorno lunar, más de medio siglo después de las misiones Apolo. Aunque este viaje es un “sobrevuelo” diseñado para probar los sistemas de soporte vital y navegación, se ha convertido en el inicio de un plan mucho más profundo.

  • Si bien no aterrizarán en la superficie, el viaje cumple una función clave: probar que todo funcione correctamente lejos de la Tierra. En términos simples, es el equivalente a encender el motor y salir a la carretera antes de un viaje mucho más largo.

Si la NASA logra mantener a la tripulación segura durante diez días en el espacio profundo, valida que el “vehículo” está listo para lo que viene, es decir, descensos directos en la superficie y dejar atrás la lógica de las estaciones orbitales como escala intermedia.

EL GIRO: DE ORBITAR A HABITAR
Durante años, el plan fue construir una estación espacial en órbita lunar (“Lunar Gateway”) que funcionaría como una parada intermedia antes de bajar a la superficie. Hoy esa idea pierde protagonismo. El nuevo enfoque, conocido como “Ignition”, apuesta por llegar a la superficie sin escalas y, hacia 2030, instalar una base permanente en el polo sur lunar.

  • Este cambio acelera los tiempos, pero también reordena el tablero internacional, ya que agencias como ESA y JAXA deben adaptar sus planes, pasando de módulos en órbita a infraestructura en la superficie.

Vivir en la Luna implica resolver desafíos extremos. Uno de los principales es la energía. Para sobrevivir a la noche lunar de 14 días y alimentar la maquinaria necesaria para extraer agua del hielo lunar, la energía solar no es suficiente. La NASA apuesta por un reactor de fisión nuclear en la superficie como la única forma de garantizar que la base funcione las 24 horas del día.

De este modo, la Luna se convierte en un puesto industrial funcional en lugar de un simple campamento científico.

UN NUEVO PANORAMA GEOPOLÍTICO
A diferencia de la Guerra Fría de los años 60 –una carrera binaria por el prestigio entre Estados Unidos y la URSS–, la competencia actual trata sobre la soberanía de los recursos. Y hoy, a través de su programa CLEP, China también avanza hacia su propio alunizaje para 2030 y proyecta una base internacional alternativa junto a otros países, como Rusia, Pakistán y Sudáfrica.

  • Por otro lado, la NASA es ahora un cliente de la industria privada. El plan “Ignition” depende de empresas como SpaceX Blue Origin para proporcionar los “ascensores” a la superficie lunar.

Si el sector privado avanza más rápido que el Gobierno, la naturaleza misma de la gobernanza espacial podría cambiar. Mientras Artemis II continúa su viaje (ya de regreso), se dibuja una transición a una nueva era, donde la Luna ya no es solo un destino, sino un nuevo continente.

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LA ECONOMÍA DEL ESPACIO

Crédito: NASA.

Por general (r) Luis Felipe Sáez
Magíster en Desarrollo Local Comparado

El desarrollo de la misión Artemis II, en el contexto de lo que se ha denominado New Space, nos sitúa frente a una interrogante fundamental: ¿cómo puede Chile aprovechar la carrera espacial y la space economy para transformar su estructura económica? La respuesta reside en el Programa Espacial Nacional, una hoja de ruta estratégica que, más allá de la exploración, abre una oportunidad histórica para modernizar nuestra matriz productiva y elevar nuestra competitividad global.

La consolidación de una red compuesta por el Centro Espacial Nacional (CEN) en Cerrillos y centros regionales en Magallanes y Antofagasta, así como la posibilidad de contar con nuestros propios puertos espaciales, no es solo un hito institucional; es la creación de un ecosistema donde convergen la ciencia aplicada y la industria de vanguardia.

  • Esta arquitectura posiciona a Chile como un hub de servicios espaciales en el hemisferio sur, facilitando la transferencia tecnológica desde los centros de investigación hacia el sector productivo.

El Programa Espacial es un catalizador de una economía intensiva en conocimiento. Basándonos en experiencias comparadas de otros países y datos publicados por diversos estudios, cientos de empresas espaciales permiten atraer inversiones millonarias y aportar significativamente al PIB del país. Chile tiene el potencial de proyectar un escenario de alto crecimiento, en donde cada dólar invertido podría generar 1 a 2 de riqueza.

  • Entre 2027 y 2031, la implementación de la primera etapa del programa podría fomentar la creación de al menos medio centenar de nuevas empresas de base tecnológica, atraer inversiones privadas superiores, fondos de inversión y generar un incremento sostenido en nuestra productividad.

Uno de los efectos más trascendentales de esta industria es la creación de empleos de alta calificación. El desarrollo espacial no solo requiere ingenieros y científicos; demanda un ecosistema diverso de técnicos, especialistas en análisis de datos, expertos en ciberseguridad y profesionales en gestión de proyectos.

Estos roles ofrecen salarios competitivos, superiores al promedio nacional, que actúan como un motor efectivo de movilidad social y un vehículo concreto para el incremento de la calidad de vida y seguridad de las personas.

Incentivar la inversión extranjera en este sector implica también integrar a Chile en las cadenas de valor globales del New Space. Al atraer capitales y capacidades técnicas internacionales, no solo financiamos nuestra infraestructura, sino que aceleramos también la curva de aprendizaje de nuestros jóvenes científicos y emprendedores, permitiéndoles escalar soluciones chilenas hacia mercados globales.

El Programa Espacial Nacional debe ser visto como una política económica estructural. No se trata de un gasto, sino de una de las inversiones más estratégicas que puede realizar el país para diversificar su economía. Al apostar por el espacio, estamos construyendo una plataforma para la promoción del talento, fomentando un modelo de crecimiento basado en el valor añadido y asegurando que Chile deje de ser solo un espectador para convertirse en un protagonista de la economía del siglo XXI.

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NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

La misión Artemis II está en el espacio desde el 1 de abril. En la imagen, la tripulación protege sus ojos durante el eclipse solar que observaron en su sobrevuelo lunar. Crédito: NASA.

Por Francisca Munita
Periodista

Hay semanas en que todo parece moverse a la vez, desde lo que ocurre fuera de la Tierra hasta lo que pasa dentro de nosotros. En estos últimos días, la ciencia vuelve a situarse en esos bordes donde lo cotidiano y lo extraordinario empiezan a tocarse.

  • La nueva carrera por la Luna ya comenzó

La NASA lanzó la misión Artemis II, reactivando los vuelos tripulados más allá de la órbita terrestre tras más de medio siglo. Pero no es solo un regreso: esta misión prueba tecnologías clave para operar en el espacio profundo y avanzar hacia una presencia humana sostenida fuera de la Tierra. En paralelo, marca un nuevo escenario de competencia global, donde potencias como Estados Unidos y China buscan posicionarse en la exploración y uso estratégico del espacio.
Dato curioso: la NASA planea que las próximas misiones Artemis incluyan una estación en órbita lunar llamada Gateway.
Publicado el 1 de abril de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Reprograman el sistema inmune y revierten la diabetes tipo 1 en ratones

Científicos lograron revertir la diabetes tipo 1 en ratones a través de la creación de un sistema inmune “mezclado” entre donante y receptor. Esto permitió trasplantar células que producen insulina sin que el cuerpo las atacara, evitando el uso de inmunosupresores de por vida. Los animales recuperaron su capacidad de regular el azúcar en sangre y el enfoque se perfila como una estrategia concreta que podría llevar este tipo de terapias a pacientes humanos en el futuro.
Dato curioso: en la diabetes tipo 1, el propio sistema inmune destruye las células que producen insulina, como si fueran una amenaza.
Publicado el 2 de abril de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Nuevas pistas comienzan a revelar algunos misterios que rodean el alzhéimer

Por primera vez, científicos observaron en tiempo real el inicio del daño de la enfermedad de Alzheimer, donde ciertos metales –como el cobre– desencadenan el agrupamiento de proteínas que interrumpe la comunicación entre neuronas. En paralelo, otro estudio mostró que personas con mayores niveles de vitamina D en la mediana edad presentan, años después, menos acumulación de proteína “tau”, un marcador clave de la enfermedad. Juntos, los hallazgos permiten entender mejor tanto el origen como posibles formas de anticiparse al deterioro.
Dato curioso: el alzhéimer es la forma más común de demencia y afecta a más de 57 millones de personas en el mundo.
Publicado entre el 2 y 7 de abril de 2026.  Inicio del daño del alzhéimer  Alzhéimer y vitamina D.

  •  Limpiar el aire también puede tener efectos inesperados

La drástica reducción de contaminación en China no solo mejoró la calidad del aire: también dejó al descubierto un efecto menos visible. Al disminuir los aerosoles (partículas que antes bloqueaban parte de la radiación solar) se intensificó el calentamiento global, lo que a su vez alteró patrones climáticos en el Ártico, incluyendo tormentas y pérdida de hielo. El hallazgo muestra que incluso las buenas noticias ambientales pueden tener consecuencias complejas a escala planetaria.
Dato curioso: en algunas zonas del Ártico, el hielo marino llegó a reducirse en más de un 80% en pocas semanas durante eventos extremos recientes.
Publicado el 31 de marzo de 2026.  Conoce MÁS.

ÓRBITAS PARALELAS

 Descubren más de 110 nuevas especies en lo profundo del océano
Una expedición científica en el mar del Coral, frente a Australia, identificó más de 110 especies marinas desconocidas, incluyendo peces, tiburones de profundidad y extraños invertebrados. El hallazgo muestra que incluso en pleno siglo XXI seguimos explorando un mundo casi invisible donde existen muchas formas de vida que aún no han sido descritas y podrían superar ampliamente lo que hoy conocemos.
Más información.

La soledad deja huellas medibles en el cerebro
Investigaciones muestran que la soledad no es solo una experiencia emocional, sino que también está asociada a cambios medibles en el cerebro. En particular, se ha observado actividad en una red llamada “default”, vinculada a pensamientos internos y recuerdos, que funciona de manera distinta en personas que se sienten solas. Estos cambios también se relacionan con efectos en la salud mental, el rendimiento cognitivo e incluso el riesgo de enfermedades.
Más información.

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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: NASA.

Por Camilo Sánchez
Geólogo

CICATRICES LUNARES

En Universo Paralelo hemos observado la Luna desde múltiples perspectivas, como frontera de exploración minera, como símbolo cultural e incluso como espejo de nuestra historia científica. Pero nunca es suficiente. Menos aún en un momento histórico como este, donde la misión Artemis II vuelve a situar a la humanidad en las cercanías de la superficie lunar.

  • La tripulación de Artemis II fue entrenada para identificar características geológicas específicas, como flujos de lava y cráteres de impacto, especialmente en regiones nunca antes observadas directamente por ojos humanos. Entre ellas, la Cuenca Orientale, uno de los sistemas de impacto más grandes y relativamente jóvenes de la Luna.

El estudio de sus cráteres es fundamental para comprender no solo la historia geológica lunar, sino también la evolución del sistema solar. A diferencia de la Tierra, cuya superficie es constantemente modificada por procesos como la erosión, el clima, la tectónica y la actividad biológica, la Luna carece de atmósfera y presenta una actividad geológica, como el vulcanismo, extremadamente limitada. Como señalan Plescia y Cintala (2012), esta estabilidad convierte a la superficie lunar en un archivo de eventos pasados.

En este contexto, los impactos de meteoritos han sido el principal agente modelador del paisaje lunar (Moore et al., 1980). Para el equipo liderado por el investigador Nitish Kumar, del Birla Institute of Technology, los cráteres permiten estudiar tanto las propiedades físicas como químicas de la superficie y el subsuelo, ofreciendo claves sobre su historia evolutiva.

  • La Imagen de la Semana en Universo Paralelo fue tomada el 6 de abril de 2026 por la tripulación de Artemis II. En ella se observa un Earthset, la Tierra asomándose desde el horizonte lunar, parcialmente en sombra, con su lado nocturno contrastando con el hemisferio iluminado cubierto de nubes. En primer plano destaca el cráter Ohm, reconocible por sus bordes aterrazados y su suelo relativamente plano, interrumpido por picos centrales formados por el rebote de la superficie tras el impacto que lo originó.

Más allá de su valor científico, los cráteres lunares también representan potenciales sitios para futuras misiones de exploración. Se consideran reservorios posibles de hielo y minerales e, incluso, candidatos para asentamientos humanos (Basantaray et al., 2015). No es casual que la tripulación haya identificado dos nuevos cráteres sin nombre, bautizándolos temporalmente como Integrity, por la nave, y Carroll, en honor a la esposa del comandante de la misión, Reid Wiseman.

  • Los cráteres lunares son, en esencia, registros de impacto o cicatrices de colisiones que narran la historia del sistema solar (Mahanti et al., 2014). Son cicatrices que no desaparecen, que permanecen como evidencia de un pasado violento y formativo.

Y quizás ahí radica su valor más profundo. Mientras en la Tierra el tiempo borra, en la Luna el tiempo conserva y cada cráter es una memoria expuesta, una historia que no se erosiona. Así, el mirar hacia el espacio nos ayuda a entender, con mayor claridad, de dónde venimos.

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BREVES PARALELAS

Paisaje de Marte captado por el rover Perseverance en el cráter Jezero.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS.

Por Francisca Munita
Periodista

HELICÓPTEROS EN MARTE: LA NUEVA FORMA DE EXPLORAR OTROS MUNDOS

Tras el éxito del helicóptero Ingenuity, que realizó más de 70 vuelos en Marte, la NASA ya estudia una nueva generación de aeronaves marcianas. La idea es enviar vehículos más grandes y autónomos, capaces de recorrer mayores distancias y asumir tareas científicas concretas en la superficie.

  • Entre ellas, explorar zonas inaccesibles, buscar señales de vida pasada y generar mapas detallados del terreno. También podrían evaluar terrenos seguros e identificar riesgos, como pendientes, rocas o polvo, información clave para futuras visitas humanas.

En Marte, con su atmósfera extremadamente delgada, parecía imposible volar. Hoy, despegar ahí ya no es una prueba, sino el inicio de una nueva forma de explorar otros mundos.


MOTORES NUCLEARES: EL PLAN PARA ACORTAR LOS VIAJES ESPACIALES

La NASA avanza en el desarrollo de sistemas de propulsión nuclear, una tecnología que podría reducir significativamente los tiempos de viaje en el espacio profundo.

  • A diferencia de los cohetes tradicionales, que tienen un gran impulso inicial y luego continúan por inercia, estos motores utilizarían energía generada por reacciones nucleares para impulsar naves de forma más eficiente y sostenida. Así, un viaje a Marte, que hoy demora entre seis y nueve meses, podría reducirse a solo tres o cuatro.

El objetivo es facilitar misiones más largas y complejas, incluyendo futuros viajes tripulados al planeta rojo. Aunque aún está en desarrollo, este tipo de propulsión podría cambiar por completo, en las próximas décadas, la forma en que exploramos el sistema solar.

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RECOMENDACIÓN: LO QUE LA NASA NO PUSO EN LA PLAYLIST

Crédito: NASA.

Por Ignacio Retamal
Dentista y doctor en Ciencias

El 1 de abril, cuatro astronautas dejaron la órbita terrestre por primera vez en más de medio siglo. A bordo de la cápsula Orion, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch Jeremy Hansen pusieron rumbo a la Luna con todas las ventajas que el siglo XXI puede ofrecer: pantallas táctiles, trajes de última generación y dos playlist de Spotify.

  • La playlist “no oficial” se llama “NASA Moon Tunes”. Incluye Space Oddity de Bowie, Fly Me to the Moon de Sinatra y Bark at the Moon de Ozzy Osbourne. Hay algo entrañablemente humano en que esta lista votada por millones de personas, su objetivo es simple, responder la pregunta “¿Qué música ponemos?” con la misma lógica de una lista de karaoke: canciones que digan exactamente lo que está pasando, sin mayor vuelta.

Cada mañana, Houston despierta a la tripulación con una canción. Han sonado Green Light de John Legend, Sleepyhead de Young & Sick, y Pink Pony Club de Chappell Roan, que cortaron justo antes del estribillo. “Estábamos todos esperando ansiosamente el estribillo”, transmitió el comandante Wiseman por radio. Houston no se disculpó.

La playlist, en este caso la oficial de la NASA, cumple una función concreta: el acompañamiento psicológico y la reducción del aislamiento. La NASA sabe lo que hace. Pero, desde la Tierra, podemos escuchar otra cosa mientras tanto. Tres discos sin cohetes en la portada.

  • Brian Eno, Ambient 1: Music for Airports (1978). Eno lo concibió, irritado, en un aeropuerto. Quería música que acompañara la espera sin exigir atención. La Orion tiene nueve metros cúbicos de cabina y diez días por delante. Para las horas largas entre maniobras, no hay mejor compañía.
  • John Coltrane, A Love Supreme (1965). Grabado en una sola noche de diciembre de 1964. Una suite en cuatro partes que termina con las palabras “elación, elegancia, exaltación”. No habla del espacio. Habla de alcanzar algo que no se puede nombrar del todo. Eso es exactamente lo que ocurrió el 6 de abril cuando la tripulación sobrevoló el lado oculto de la Luna.
  • David Bowie, Space Oddity (1969). La canción ya está en la playlist de la NASA, pero se olvidó del disco. La BBC la usó como música de fondo durante su cobertura del alunizaje del Apolo 11 y, sin que nadie lo planificara, se convirtió en la banda sonora no oficial del primer viaje a la Luna. El álbum que la rodea es un folk psicodélico extraño y melancólico, grabado el mismo año en que Armstrong pisó el suelo lunar. Major Tom no llega a ningún lado. Flota. Como todos nosotros esta semana, mirando hacia arriba.

La playlist oficial está en Spotify; busca “Artemis II Wake-Up songs”. Escúchala, que está buena. Y si en algún momento sientes que le falta algo, ahí están estos tres esperando.


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 Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.

  • Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola ArévaloFrancisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.

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