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Científicos indagan sobre la violencia letal ¿Un rasgo humano cultural o genético?

por 3 mayo, 2017

Científicos indagan sobre la violencia letal ¿Un rasgo humano cultural o genético?
Científicos buscan esclarecer cuáles son los factores determinantes para la aparición de violencia letal contra individuos de la misma especie. Usando una gran cantidad de datos arqueológicos e históricos, midieron cómo ha ido variando el nivel de violencia a lo largo de la historia y cómo se compara con otros animales.

Si bien a la mayoría le puede horrorizar, a nadie le sorprende que en la especie humana hayan individuos capaces de matar a otros de su misma especie. La historia está llena de eventos en que humanos han usado violencia letal contra otros humanos, desde grandes guerras con millares de muertos hasta un simple individuo asesinando a otro a sangre fría en alguna riña. Y ni siquiera es necesario mirar al pasado para encontrar hechos de este tipo, cada día nos llega información sobre personas muertas a manos de otras personas.

¿Es la violencia parte de la naturaleza humana? Esta pregunta, o alguna variante, se ha venido haciendo desde hace miles de años bajo distintos enfoques ¿Es un fenómeno sicológico, sociológico, o está enraizado en un nivel más profundo de nuestra naturaleza animal, y que hemos heredado de nuestros ancestros evolutivos? En este último punto se ha enfocado un reciente estudio realizado por un grupo de científicos españoles encabezados por José María Gómez, publicado en la prestigiosa revista Nature.

Antes de continuar es necesario aclarar un punto: el humano no es la única especie animal que puede matar a otros de su misma especie. El uso de violencia letal se manifiesta en muchos animales, y no sólo en carnívoros como podría esperarse sino incluso en algunos que podrían considerarse a simple vista apacibles, como los caballos o los hámsters. Aclarado este punto, podemos dejar de lado toda noción de que la violencia letal es algo inherente a la “maldad” humana o que los animales son “bondadosos”. Sin embargo, no todas las especies de animales manifiestan esta conducta, por lo que uno de los objetivos del estudio es analizar en qué grupos de animales aparece este fenómeno y si es un rasgo compartido entre especies emparentadas. Para ello se hizo la medición de la “señal filogenética”, que indica cuál es la probabilidad de que dos especies compartan un rasgo según qué tan emparentados estén; así, si un rasgo aparece en dos especies cercanas, la señal filogenética de ese rasgo tendrá un valor alto y permite asumir que si estas dos especies presentan el rasgo, lo heredaron a partir de su ancestro en común.

Para el estudio, se analizaron más de mil especies de mamíferos y más de 600 poblaciones de humanos desde el paleolítico al presente, midiendo su nivel de violencia letal. Los resultados indican que la violencia letal es poco frecuente (menos del 0,4% de todas las muertes), pero que se manifiesta en más del 40% de las especies estudiadas. En otras palabras, el matar a un individuo de la misma especie es algo que hacen muchas especies de animales, pero en general lo hacen rara vez.

Analizando más en detalle los datos, se ve que los niveles de violencia letal varían según los grupos, siendo muy bajos en grupos como los murciélagos y las ballenas, pero más altos en los primates, grupo al que pertenecemos. Sin embargo, los valores de señal filogenética no son máximos, por lo que hay variabilidad dentro de algunos grupos; por ejemplo, el nivel de violencia letal es muy distinto entre bonobos y chimpancés, siendo que ambos pertenecen al grupo de los primates. Esto indica que habrían además otros factores que pueden modificar el nivel de violencia.

Dos factores de gran importancia que modulan el nivel de violencia letal son la territorialidad y el comportamiento social. Así, se encontró que animales sociales y territoriales presentaban mayor violencia letal que especies de animales solitarios y no territoriales.

El humano es territorial y social, por lo que se esperaría un nivel de violencia letal relativamente alto. Los cálculos entregaron un valor del 2%, bastante más alto que el promedio entre todos los animales. Sin embargo, este valor no ha sido siempre el mismo. Recordemos que el grupo de investigadores no sólo analizó los datos actuales, sino que también tenían acceso a información proveniente de diversas fuentes arqueológicas e históricas, con lo que pudieron estimar cómo ha ido variando el nivel de violencia letal a lo largo de la historia, lo que a su vez permite inferir cuáles serían las causas asociadas a estos cambios. Los análisis indican que en las poblaciones más primitivas el nivel de violencia es el esperado dado el parentesco evolutivo, pero que presenta un gran aumento en etapas posteriores. Los valores más altos de violencia letal se alcanzan durante la edad media en el Viejo Mundo, y durante la era post-clásica en el nuevo mundo. Posteriormente a esos períodos, la violencia va decayendo hasta llegar a los niveles de hoy en día, que son bastante menores que el promedio y que el valor esperado de acuerdo a la evolución.

¿Cuáles son los factores que condicionan el nivel de violencia en humanos? Algunos de los más importantes serían los factores socio-políticos. Al analizar los niveles de organización de la sociedad, se observó que los menores valores se encontraban en los grupos pequeños y tribus primitivas, y en sociedades basadas en gobiernos estatales modernos, mientras que los valores más altos se encuentran en sociedades de tipo jefatura, y en bandas y tribus modernas.

Resulta interesante que la densidad poblacional, un factor común en la aparición de violencia letal en muchas especies animales, no tiene correlación con los niveles de violencia en humanos, ya que los períodos de mayor violencia no corresponden a los periodos de mayor densidad. Por lo tanto, en humanos, una alta densidad poblacional no sería causante de aumento en la violencia, sino que sería una consecuencia de la pacificación, la que una vez más, estaría relacionada con la organización social en forma de un estado que monopoliza el uso legítimo de la violencia.

En conclusión, el uso de violencia letal contra individuos de la misma especie no es algo exclusivo de la especie humana, sino que esta propensidad a la violencia es un rasgo heredado de sus ancestros evolutivos y compartido con otras especies animales. Sin embargo, esta “naturaleza” violenta puede ser modulada por diversos factores, tanto para aumentarla como para disminuirla, que es el caso actual, en que a pesar de todo lo que podamos escuchar en los medios de comunicación, los niveles de violencia letal serían menores a los que se podrían esperar dada nuestra naturaleza.

Vínculo al artículo original:
http://www.nature.com/nature/journal/v538/n7624/full/nature19758.html

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