Domingo, 19 de febrero de 2017Actualizado a las 15:53

Trump, en la cuerda floja entre negocios y política con Cuba

por 29 noviembre, 2016

Trump, en la cuerda floja entre negocios y política con Cuba
Trump prometió dar marcha atrás en la mejora de las relaciones entre EEUU y Cuba que ha forjado el presidente Barack Obama durante los últimos dos años, a menos que el país caribeño cumpla las exigencias de que haya mayores libertades políticas y religiosas. Ahora, Trump debe mantener el equilibrio entre los directivos empresariales que ven una oportunidad a 145 millones de kilómetros de EEUU, y los exiliados cubanos anti-castristas, que han sido unos votantes fieles del partido Republicano durante años. Muchos cubanos-americanos apoyaron a Trump, lo que le ayudó a ganar Florida, un estado decisivo.

La muerte del líder cubano Fidel Castro permite entrever de qué manera el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, necesitará equilibrar sus planes de crecimiento económico y su lealtad a los negocios con las duras promesas electorales que le ayudaron a ganar las elecciones.

Trump prometió dar marcha atrás en la mejora de las relaciones entre EEUU y Cuba que ha forjado el presidente Barack Obama durante los últimos dos años, a menos que el país caribeño cumpla las exigencias de que haya mayores libertades políticas y religiosas.

Reince Priebus, el próximo jefe de gabinete de Trump, reiteró ese mensaje el domingo en una entrevista con Fox News. Priebus dijo que EEUU necesitaba un “mejor acuerdo” con la Habana. Sin embargo, deshacer ahora la distensión de Obama podría enfrentar a Trump el empresario multimillonario con las compañías estadounidenses que esperan poder establecerse en la isla.

Como candidato, Trump se postuló al mismo tiempo como alguien capaz de crear puestos de empleo al abrir la puerta a una nueva edad de oro para las empresas estadounidenses, y como un defensor para un amplio abanico de grupos que no estaban conformes con la política nacional y exterior de la Administración Obama.

Ahora, Trump debe mantener el equilibrio entre los directivos empresariales que ven una oportunidad a 145 millones de kilómetros de EEUU, y los exiliados cubanos anti-castristas, que han sido unos votantes fieles del partido Republicano durante años. Muchos cubanos-americanos apoyaron a Trump, lo que le ayudó a ganar Florida, un estado decisivo.

Aerolíneas a favor

Las autoridades estadounidenses hicieron en julio una concesión preliminar de 20 vuelos diarios a la Habana como parte de la normalización de conexiones aéreas con Cuba por primera vez en medio siglo, aunque las compañías aéreas habían pedido licencias para unos 60 vuelos diarios, según el Departamento de Transporte.

La Federación Estadounidense de Departamentos Agrícolas, un grupo de presión en el sector agrario, dijo en septiembre que las restricciones sobre las ventas a Cuba “sitúan a los agricultores y ganaderos estadounidenses en una desventaja severa en este mercado cercano”.

“A Trump lo han colocado en Washington los apoyos de la población blanca en zonas rurales y la comunidad exurbana, que está dominada por la agricultura”, dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, un grupo de presión con sede en Washington que tiene por objetivo finalizar el embargo. “Parece contraproducente que lo primero que haga sea abofetear a los agricultores y cerrarles un mercado potencial”.

Oportunidad de negocio

El potencial de Cuba no se ha perdido en el Trump empresario. Bloomberg Businessweek informó en julio que ejecutivos de su compañía habían viajado a la isla en el pasado para explorar las posibilidades de desarrollar campos de golf. Preguntado en marzo por la CNN si le interesaría abrir un hotel allí, Trump contestó afirmativamente: “Me interesaría en el momento oportuno, cuando nos permitan hacerlo. En este momento, no nos lo permiten”.

El presidente electo adoptó un tono muy diferente el sábado cuando publicó un comunicado en el que afirmaba que “el legado de Castro es el de escuadrones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y negación de derechos humanos básicos”.

Aun así, Trump no repitió su promesa electoral de dar marcha atrás en el proceso de normalización, y dijo que su Administración hará “todo lo posible para asegurar que los cubanos pueden iniciar finalmente su viaje hacia la prosperidad y la libertad”.

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