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El canje entre Israel y Hamás necesitará por lo menos una semana

por 12 octubre 2011

El canje entre Israel y Hamás necesitará por lo menos una semana
Tras la aprobación del acuerdo la pasada madrugada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu, la liberación de los presos palestinos debe ser ratificada ahora por el presidente israelí, Simón Peres, quien debe firmar los indultos para cada uno de ellos de forma individual, explican hoy los principales medios israelíes.

El canje entre Israel y Hamás para la liberación de un millar de presos palestinos a cambio del soldado israelí Guilad Shalit necesita por lo menos una semana antes de que se abran las celdas debido al proceso jurídico que lo acompaña.

Tras la aprobación del acuerdo la pasada madrugada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu, la liberación de los presos palestinos debe ser ratificada ahora por el presidente israelí, Simón Peres, quien debe firmar los indultos para cada uno de ellos de forma individual, explican hoy los principales medios israelíes.

A continuación, agregan, la ciudadanía israelí tendrá 48 horas para recurrir la liberación de uno o más de los presos palestinos ante el Tribunal Supremo de Justicia, aunque en casos anteriores los jueces respaldaron la decisión del Ejecutivo.

Debido a que esta noche Israel comienza a festejar la fiesta de los Tabernáculos, a la que seguirá el fin de semana, hasta el domingo no se espera que los tribunales traten ningún recurso, por lo que la fecha más temprana para las liberaciones sería el próximo martes día 18.

El acuerdo de canje estipula que en una primera fase Israel dejará en libertad a 450 presos que cumplen condena por delitos de terrorismo y contra la seguridad del Estado, y a continuación será Hamás la que deje en libertad a Shalit, en un canje a través de Egipto.

Dos meses después, Israel deberá liberar a otros 550 palestinos acusados de los delitos más diversos y cuyos nombres elegirá sin coordinar la lista con Hamás.

La lista inicial de 450 ha sido acordada nombre por nombre, y de ellos 96 serán devueltos a sus casas en Cisjordania, 14 a Jerusalén Este y 6 a sus pueblos en Israel (son palestinos de ciudadanía israelí).

Otros 163 son residentes de Cisjordania pero serán exiliados a la franja de Gaza, lo mismo que otros 40 que serán deportados al extranjero.

También regresarán a sus familias los 131 que vivían en la franja antes de ser arrestados.

La prensa israelí recoge el acuerdo con alegría generalizada, aunque expone las voces de aquellos que se oponen al canje por los "peligros" que conlleva.

Entre los más recurrentes están los de que la liberación de "450 terroristas" supone una amenaza para la seguridad de Israel después de años de trabajo para capturarlos, fomentará el secuestro de más soldados y civiles israelíes, y que para las familias de las cientos de víctimas asesinadas supone un precio demasiado alto.

Como contrapeso, los medios argumentan el peligro de perder el rastro a Shalit si no se concretaba el acuerdo en estos momentos -como ocurrió con el piloto Ron Arad en el Líbano hace veinticinco años- y el de que Israel debe estar comprometido con el principio bíblico de recuperar a sus cautivos (Pidión Shvuim).

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