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Carta abierta a los hombres de Chile y el mundo

por 12 marzo, 2017

He visto las marchas de las mujeres con motivo del día internacional de la mujer bajo la consigna #NiUnaMenos, sus paros en distintos países, y su fuerza, su hermosa fuerza. He visto a Felipe Kast absurdamente vestido de mujer en un esfuerzo por expresarse muy superficialmente a favor del feminismo, me he espantado al ver a Teresa Marinovic disparándose en las piernas y he visto todos los comentarios en redes sociales que Malaimagen tan bien retrató este 8 de marzo.

Antes que todo, debo decir que soy feminista. Sí, abogo por una absoluta igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres. Creo que toda violencia de género es perjudicial, sea contra una mujer o contra un hombre. Creo que todas las mujeres y hombres del mundo son esencialmente buenos. ¡Sí, así como todas las mujeres del mundo son buenas, los hombres también lo somos! Suponer lo contrario continuaría participando de una odiosa separación de los seres humanos debido a su sexo. Y peor aún, supondría que los hombres — casi por naturaleza — poseen una propensión a la violencia. Lo cual obviamente no es cierto. Se debe recordar siempre que los hombres que violan son lamentables excepciones, y que el "ser violador" no es parte de la naturaleza masculina — a pesar de que en nuestra anticuada legislación sólo puede ser tipificado como violador quien tenga pene —. La inmensa mayoría de los hombres no necesita de "consejos para evitar violar a una mujer". Suponer la maldad de alguien es ofensivo y no ayuda a avanzar. Si de eso se tratara el feminismo, yo no sería feminista.

Habrá alguno de ustedes que diga: “Yo también creo en la igualdad de hombres y mujeres, por eso no soy feminista, pues esa es la doctrina de la mujer. Yo soy humanista”. Frente a eso hay que decir que está claro que el feminismo es un humanismo, pero ese término ya está “calao” por los pensadores de la ilustración. Además, decir que el feminismo debe llamarse “humanismo” — debido al contenido de la doctrina — significa creer que todos los “-ismos” expresan una “doctrina de. . .” en el mismo sentido. Pero hay distintos tipos de “-ismos”. Por ejemplo, tenemos un primer tipo como “comunismo”, “capitalismo” o “machismo”, en los cuales el nombre expresa el contenido de la doctrina que nombra. En estos casos, la doctrina de la comunidad de los bienes, la de la libertad del capital y la del dominio de los machos, respectivamente. Pero hay otro tipo de “-ismo” en el que no se expresa el contenido de la doctrina, sino a su mayor representante, como es el caso del “platonismo”, término que se utiliza para nombrar una teoría con un idealismo fuerte y no una doctrina que sostenga que platón es el mejor de los filósofos. En este último tipo de “-ismo” se encuentra el feminismo. El feminismo no es una doctrina de la mujer en el sentido en que ella afirma la superioridad de la mujer frente al hombre — como inversamente sí lo hace el machismo! —, sino que es una doctrina de las mujeres en el sentido en que ellas han sido históricamente las mayores representantes de la equidad entre hombres y mujeres, que es el contenido real de su discurso. Por eso a la doctrina de la equidad de género se la llama con el nombre de la mujer: feminismo.

Hombres de Chile y el mundo, seguramente muchos de ustedes se han sentido atacados por las consignas de las feministas, seguramente muchos de ustedes consideran que dichas consignas son exageradas y que a las mujeres se les está pasando la mano. ¡Pero esa es justamente la idea! Lo que las mujeres intentan hacer hoy es remecer nuestra cultura, el modo en que hasta ahora hemos hecho las cosas, y para eso es necesario decir algo que moleste, que haga ruido, que distraiga del día a día, porque se necesita que la atención de la sociedad se vuelque sobre ellas, pues lo que ellas necesitan decir es de suma importancia para todos. ¡Es importante que se molesten todos los que no son capaces de entender esta columna! Si ustedes no son violentos y procuran ser respetuosos con las mujeres tal como se debe serlo con todo ser humano, ¡entonces no se sientan atacados por el #NiUnaMenos! Ese slogan, tal como el "dejen de matarnos!", no está dirigido en contra de los hombres, sino en contra de todos los seres humanos que conducen su vida, que ven el mundo, de forma machista, porque machista puede ser cualquiera, no importa si se es hombre o mujer, si se es hétero u homosexual, porque el machismo es una cosmovisión que aún gobierna nuestra cultura. Hombres, no se sientan atacados, por el contrario, súmense, apoyen. ¡La consigna #NiUnaMenos no es un llamado a ninguna clase de odiosidad, sino una exigencia para que las odiosidades se detengan!

Hombres, si ustedes han decidido marchar a favor de la historia para cosechar luego lo que nos dará este tiempo cargado de futuro, no se sientan atacados por #NiUnaMenos ni por las demás consignas del feminismo y no respondan, por favor, con consignas alternativas como "Nadie Menos" o con absurdas ironías, pues éste es el momento político de la mujer, ¡fortalezcámoslas!

Las muertes, los abusos y la cotidiana inferioridad de las mujeres también son asunto de mujeres machistas: de la madre que mira para el lado mientras su marido viola a su hija, de la joven que trata de "maraca" a toda aquella que ella considere una rival, de la esposa que — siendo víctima — defiende al marido que la golpea, de las novias que ven en los celos una expresión de amor, de Teresa Marinovic, y así un largo etc. Los hombres somos responsables, si lugar a dudas, pero no somos los únicos, porque "machista" no es una distinción de género, sino un modo de ver el mundo.

Hombres, no creamos que el feminismo es una ideología débil porque hay mujeres que critican el feminismo. Por ejemplo, no porque Teresa Marinovic — sí, una mujer! —, se exprese en contra del feminismo quiere decir que esa opinión de verdad importe. Ella misma es evidencia de la igualdad de hombres y mujeres, pues es prueba de que la estupidez no tiene que ver con el sexo. La evidente debilidad mental de la Sra. Marinovic la ha dejado ser utilizada por el Opus Dei para comunicar sus ideas y por los medios de comunicación para servir de “punching ball” a la izquierda. Marinovic ha dicho este día internacional de la mujer que la discriminación machista es cosa de la sociedad precapitalista y feudal, a lo que cabe preguntar: ¿En qué momento el cambio de modelo hacia el capitalismo le dio más derechos a alguien que no detentara el poder económico? La respuesta es simple: Jamás! El capitalismo nunca le ha dado garantías a nadie por “wena onda”. Cada derecho que no tenga que ver con la propiedad privada o la religión dominante ha sido ganado. Partiendo por el voto universal, la jornada laboral de 8 horas, vacaciones, derechos humanos para la gente de color, y así otro largo etc.!

Marinovic incluso intenta mostrarnos que los hombres somos superiores a las mujeres. Aquí es donde uno no sabe si reír o llorar. Ella nos llama “pelotudos” — en un esfuerzo ridículo por sonar irreverente y “lolein” — y nos reclama que pongamos en su lugar a las mujeres. Esto es un absoluto sinsentido y les explicaré por qué: Tere Marinovic es una mujer que toma una posición de superioridad para llamar a los hombres a tomar su natural posición de superioridad. Eso es una contradicción performativa, es decir, hay una contradicción entre lo que se dice y lo que se hace, tal como si yo ahora escribiera “no sé escribir”. Ella, como mujer que opina, muestra que posee igual capacidad que los hombres y por lo tanto que su argumento es falso. Además su argumento de la superioridad de los hombres es falaz porque se basa en una analogía falsa. Ella dice que los “negros corren más rápido que los blancos” y que “las venezolanas son más buenas mozas que las chilenas” entre otros ejemplos, pero las diferencias entre nacionalidades y razas no tienen nada que ver con la diferencia de sexo, pues en todas las razas y nacionalidades están presentes dichos sexos. El argumento es una verdadera lástima.

Cabe agregar que la lucha de las feministas no es una lucha marxista. Esta cantinela la vienen repitiendo muñecos como Boys y Marinovic, ¿y cómo no va a ser así? ¿Dónde se sabe menos de marxismo que en la escuela de derecho PUC y en la U Andes? Obviamente las feministas proponen una lucha, pero dicha lucha no es la lucha de clases, pues mujeres hay en todas las clases, y las hay de derecha y de izquierda, y eso no importa, lo que importa es que son mujeres y hoy en tanto tales están en desigualdad de condiciones frente a los hombres. Además la lucha del feminismo no es una lucha de mujeres solas, ellas llevan el estandarte, pero detrás de ellas habemos también muchos hombres orgullosos de estar ahí, agradecidos de ser bienvenidos ahí. La lucha del feminismo no es una confrontación de mujeres contra hombres, sino de quienes quieren la igualdad contra los que no. Por último, si toda confrontación entre grupos sociales fuese una nueva forma del marxismo, como dice esta señora, entonces el grupo de admiradoras de Pinochet que protestaba contra el Estado por la libertad del Dictador no eran más que un grupo de revolucionarias marxistas. Absurdo! Estas cosas son las que convierten a los videos de Marinovic en una triste forma de “stand up comedy”.

Hombres, si ustedes han decidido marchar a favor de la historia para cosechar luego lo que nos dará este tiempo cargado de futuro, no se sientan atacados por #NiUnaMenos ni por las demás consignas del feminismo y no respondan, por favor, con consignas alternativas como "Nadie Menos" o con absurdas ironías, pues éste es el momento político de la mujer, ¡fortalezcámoslas! Es verdad que el machismo también tiene varios puntos negativos para el hombre, lo sé, y por eso con mayor razón hemos de ser hombres feministas. El feminismo se trata de cambiar el modo en que vemos el mundo, veamos pues el mundo de otra forma, ¿Porqué esperar a que nos presionen para hacerlo? El feminismo triunfará, y lo hará cuando el último hombre se haga feminista y nadie podrá decir que ese último fui yo.

Hombres de Chile y el mundo! Apoyemos a nuestras amigas y compañeras, apoyémoslas como iguales, pues apoyarlas no significa hacerles un favor! Hacer las labores de la casa no es ayudar a la mujer en sus labores, porque no son las labores de ella, sino de todos los que habitan ese espacio! Entiende eso y ya estarás un paso más cerca de ver el mundo de una forma hermosa, verdadera. No las ayudes porque ellas no puedan sostenerse o luchar, sino porque el machismo debe terminar y la mejor forma de romperlo es sumando hombres no-machistas, hombres feministas.

Ser un hombre feminista es mostrar abierta y orgullosamente que ser macho no es lo mismo que ser imbécil.

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