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Dio luz verde a los trabajos

Renuncia seremi de Salud que autorizó la reapertura de la mina San José

por 30 agosto 2010

Renuncia seremi de Salud que autorizó la reapertura de la mina San José
Presentó su dimisión en medio de la investigación por las responsabilidades en la reapertura del yacimiento el pasado 28 de julio, luego del accidente laboral de Gino Cortés, quien sufrió la amputación de una de sus piernas. Se encuentra reunido con las autoridades ministeriales y regionales, a la espera de que su dimisión sea aceptada.

El seremi de Salud de la Región de Atacama, Raúl Martínez, presentó su renuncia en medio de la investigación por las responsabilidades en la reapertura de la mina San José el pasado 28 de julio, luego del accidente laboral de Gino Cortés, quien sufrió la amputación de una de sus piernas.

Martínez se encuentra reunido con las autoridades ministeriales y regionales, a la espera de que su dimisión sea aceptada, informó Radio Cooperativa.

La autoridad también había generado polémica por cambiar la denominación de "contaminante" a "molesta" a la planta termoeléctrica Castilla, proyecto que se emplazaría en Caldera, consignó la emisora.

Avances del rescate

Los equipos de rescate ultiman la puesta a punto de la máquina perforadora que este lunes empezará la excavación de un conducto para salvar a los 33 mineros atrapados en el yacimiento.

El operativo, que debió empezar este fin de semana, se atrasó porque se esperaba la llegada de uno de los motores de la máquina proveniente de Alemania.

Todo está listo para que la Raise Borer Strata 950, cedida por la estatal Corporación del Cobre (Codelco), empiece a excavar un túnel de unos 700 metros de profundidad para rescatar a los trabajadores, labor que se extenderá por un lapso de entre tres y cuatro meses, según el Gobierno.

La perforadora, que llegó por piezas a lo largo de la semana pasada, cavará un conducto de unos 38 centímetros de diámetro, que posteriormente será ampliado a unos 70 centímetros, para rescatar por ahí a las víctimas.

Se espera que durante los próximos días llegue una segunda máquina para iniciar un plan alternativo con el que las autoridades buscan acortar el periodo de rescate previsto inicialmente.

El llamado "plan B" consiste en ensanchar una de las sondas que llegó a las galerías interiores de la mina donde se encuentran atrapados los obreros, tarea que podría demorarse unos dos meses.

Para llevar a cabo este plan se requiere una máquina modelo Schramm T-130, una perforadora de aire reverso que permite excavar un hoyo de unos 75 centímetros de diámetro, avanza alrededor de 20 metros diarios y tiene un alcance de 700 metros de profundidad.

La máquina se encontraba en la minera Inés de Collahuasi, en Iquique, y ya se ha iniciado su traslado hacia la mina San José, a 830 kilómetros al norte de Santiago.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, confirmó este domingo que el Gobierno analiza "hasta diez" opciones diferentes para el rescate, por instrucciones del presidente Sebastián Piñera, con el fin de establecer alguna posibilidad de acortar el tiempo necesario para el rescate.

"El presidente nos pidió ver otras opciones para rescatar a los mineros atrapados. Esto ya se está analizando y hay alrededor de diez opciones diferentes", precisó Golborne.

"Los plazos de rescate son de tres a cuatro meses, no obstante, estamos mirando otras opciones porque más importante que los plazos es que no tengamos ninguna falla. Si además es posible acelerarlos, bienvenido sea y será una opción que se tomará", añadió.

Salarios

Mientras se ultima el inicio del rescate, el sindicato de la minera San Esteban, empresa propietaria de la mina San José, reclamó al Gobierno que se haga cargo de los salarios de los trabajadores de la compañía mientras la mina permanece cerrada, y de los finiquitos si el cierre es definitivo.

"Queremos que la empresa sea deudora del Estado, pero no de los trabajadores. Queremos que el Gobierno pague por completo nuestros sueldos hasta que salgan los compañeros y que luego nos paguen los finiquitos", dijo hoy Evelyn Olmos, presidenta del sindicato, a Televisión Nacional.

En la minera San Esteban trabajan 258 personas, de las cuales 134 lo hacían en la mina San José, aunque el futuro de la compañía está en el aire tras el accidente y el abogado de los dueños reconoció que estudian declararse en quiebra para eludir los costos del rescate y de sus trabajadores.

En tanto, los 33 mineros atrapados mantuvieron este domingo por la noche el primer contacto telefónico con sus familiares desde que se produjo el derrumbe que los encerró en las entrañas del yacimiento.

"Las familias han tenido la ocasión de poder comunicarse telefónicamente con ellos, así que han sido momentos de gran emoción", dijo la intendenta de Atacama, Ximena Matas.

El Gobierno permitió a un miembro de cada una de las 33 familias acceder a una cabina especialmente acondicionada para hablar durante unos 45 segundos con los mineros.

La intendenta de Atacama explicó que los familiares "escucharon con mucho ánimo" a los trabajadores atrapados y "sienten y perciben que se encuentran bien".

El contacto con sus seres queridos generó escenas de alegría y emoción en el campamento "Esperanza", donde las familias permanecen desde hace 25 días a la espera del rescate.

"Estaba nerviosa, pero después entré y se me quitaron los nervios. Le pregunté cómo estaba y me dijo que bien. Se le notaba en la voz que estaba bien", dijo Ximena Contreras, esposa del minero Pablo Rojas, a El Mercurio.

Siguiendo las indicaciones del equipo de psicólogos que trabaja en el rescate, los familiares trataron de contener las lágrimas durante la conversación, aunque luego pudieron desbordar su alegría.

"Fue una conversación cortita, bonita, y era lo que necesitaba para estar más relajada", dijo Jéssica Cortés, esposa de Víctor Zamora.

EFE

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