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Según documentos anteriores al golpe desclasificados por EE.UU.

Richard Nixon y su indignación por la nacionalización del cobre: "Es hora de pegarle a Chile en el culo"

por 24 mayo 2014

Richard Nixon y su indignación por la nacionalización del cobre:
Se trata de 366 informes que suman más de mil páginas y que dan cuenta de varios diálogos del mandatario estadounidense con el ese entonces asesor de Seguridad, Henry Kissinger. En ellos quedan en evidencia los intentos de Washington de impedir la llegada de Salvador Allende al poder, como también las medidas contra su administración.

El ex presidente estadounidense Richard Nixon mantuvo a comienzos de la década de 1970 una constante preocupación por la situación política y económica de Chile, tanto por la llegada de Salvador Allende a la Presidencia, como después por la nacionalización del cobre, cuestión que terminó por irritarlo y lo llevó a señalar que había llegado la hora "de pegarle a Chile en el culo".

Así dan cuenta varios documentos que forman parte de 366 informes que fueron desclasificados el viernes último por la oficina historiográfica del Departamento de Estado de los Estados Unidos, varios de los cuales destaca este sábado el diario La Tercera y que fueron ordenados cronológicamente en un trabajo que efectuaron durante una década los ex funcionarios de esa repartición norteamericana James Siekmeier y Janes McEvleen.

La información da cuenta que los esfuerzos de la CIA por impedir que Allende y la Unidad Popular llegaran al poder se remontan a la época del gobierno de Eduardo Frei Montalva, donde ya existía preocupación por la posibilidad de que dicha administración demócrata cristiana se alejara de su alianza con Washington, cuestión que el propio mandatario habría descartado, según reportó en ese entonces el ex embajador de Estados Unidos en Chile, Edward Korry, tras sostener ambos una conversación al respecto.

Pero donde sin duda queda en evidencia la intervención estadounidense en la política nacional, es en las conversaciones que Nixon sostuvo con el ese entonces asesor de seguridad del país norteamericano, Henry Kissinger, y las medidas que adoptó este último antes y después de la llegada de la UP al poder.

De hecho, un mes antes de que eso ocurriera, según consta en un archivo del 19 de agosto de 1970, Kissinger encabezó una reunión de coordinación entre distintas agencias que conformaron el denominado Grupo de Revisión Especial. Allí, solicitó al director de la CIA Richard Helms "un plan lo más preciso posible que incluya las órdenes que se darán el 5 de septiembre a quiénes y de qué manera”.

Asimismo señala que se debía presentar al presidente de EE.UU. "un plan de acción para prevenir una victoria de Allende (en el Congreso) y precisa que el Presidente (Nixon) puede decidir moverse incluso si nosotros no se lo recomendamos”.

Más adelante, los documentos dan cuenta de una conversación donde Nixon insta a Kissinger a tomar las medidas necesarias para impedir que el Congreso Nacional confirmara la victoria del fallecido mandatario socialista, manifestando que se debía "hacer gritar su economía".

Un documento fechado un año después muestra la reacción de Nixon tras enterarse por el diario The New York Times sobre la nacionalización del cobre.

“Viste esto”, le pregunta el presidente a su asesor de seguridad. Este le responde “Sí, lo vi” y Nixon replica, de forma enérgica: “Y tienes preparado algo que decir (...) encárgaselo a (Alexander) Haig el más duro hijo de puta que tienes, que trabaje en algo. Es hora de pegarle a Chile en el culo”, frase que repite más adelante en el mismo diálogo.

En las más de mil páginas del texto, se halla también un documento del 10 de marzo de 1972 que da cuenta de las gestiones del general Alfredo Canales para organizar un golpe de Estado contra Salvador Allende. El militar detalló en una reunión en Santiago con un contacto de la CIA que tenía el respaldo del 80 por ciento de las Fuerzas Armadas y que su plan, que habría compartido el 4 de marzo con otro alto oficial, planteaba como "pretexto necesario para sacarlo del poder" el hecho de sobrepasar sus atribuciones en la reforma constitucional sobre la economía chilena.

Se informó que el National Security Archive dio a conocer los documentos ad portas de la publicación de un artículo en la revista Foreign Affairs firmado por el ex agente de la CIA Jack Devine, que asegura que la CIA advirtió a Nixon dos días antes del 11 de septiembre de 1973 que venía un golpe en Chile.

Letelier, Pinochet, Fidel y el golpe

La Tercera destacó en particular algunos archivos, como uno del 25 de noviembre, el que da cuenta de un diálogo de un diplomático chileno con el presidente cubano Fidel Castro. En esa conversación, este último le habría manifestado que supuestamente estaba arrepentido de haberse enfrentado tan rápidamente con Estados Unidos y que le recomendaba a Allende no cometer sus mismos errores para no llegar a un punto de no retorno con Washington.

Otro memorándum se refiere a una conversación de Kissinger con el canciller chileno Orlando Letelier, a quien el 23 de marzo de 1971 le planteó su preocupación por la nacionalización del cobre y manifestó el deseo de Estados Unidos de ver una solución constructiva entre el gobierno de Chile y las compañías cupríferas. Y también le hizo ver que el deseo de su gobierno era mantener las tradicionales buenas relaciones con Chile.

Poco más de dos años después, un mes antes del golpe militar, el 13 de agosto de 1973, un jefe de la división del Hemisferio Occidental de la CIA, de nombre David Phillips, reportó un diálogo donde el embajador de EE.UU. en Santiago planteó que no creía conveniente que Estados Unidos instigara a las FF.AA. para dar un golpe a Allende.  Esto, porque, si bien el agregado de Defensa de EE.UU. creía que entre el 80 y 90 por ciento de las ramas castrenses estaban contra Allende,  sus líderes –como los generales Carlos Prats, Augusto Pinochet, Sepúlveda, Urbina, Pickering y Brady– apoyaban con firmeza al régimen constitucional.

Entre los documentos más recientes de esta serie desclasificada el viernes último, aparecen dos memos enviados el 11 de septiembre por Kissinger a Nixon. En el segundo, despachado a las 17.00 horas , le informa que el golpe tuvo éxito y que Allende se suicidó. “Un desafiante (y, según se reporta, borracho) Allende finalmente aceptó la derrota”. Y en una reunión al día siguiente con miembros del Pentágono y la CIA, donde uno de los temas fue la posibilidad de que Allende se convirtiera en mártir, Kissinger dijo que no se apurarán por reconocer al nuevo gobierno. Y también insistió en saber si Allende se quitó la vida o lo mataron.

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