Martes, 30 de agosto de 2016Actualizado a las 19:31

Conectó política y debate valórico

Qué hay tras la ofensiva de Soledad Alvear contra el proyecto de aborto de Bachelet

por 11 enero 2016

Qué hay tras la ofensiva de Soledad Alvear contra el proyecto de aborto de Bachelet
Ha sido el tema que la ha mantenido más activa tras su derrota senatorial con Carlos Montes. Ha participado en seminarios y convirtió a Twitter en su mejor aliado. Ha presentado documentos ante el consejo nacional de la DC y ha hecho lobby con parlamentarios de su tienda para refrendar sus convicciones. Al interior de su partido hay quienes señalan que se ha tomado esta cruzada como un deber moral, pero también hay quienes creen –como el ex senador Ricardo Hormazábal– que la batalla de Alvear no se puede mirar aisladamente sino como parte de una operación para recomponer el núcleo central de la vieja Concertación.

El Twitter de Soledad Alvear no da tregua. En su cuenta se suceden historias de posibles abortos que no fueron, con finales felices: el cantante Andrea Bocelli habla de su propia vida y agradece que su madre quisiera traerlo al mundo. Un artículo narra sobre un feto inviable que tomó la mano de su médico. Una mujer explica que su hijo –producto de una violación– fue su mejor terapia. También están sus cartas y columnas en La Tercera. Estos han sido los espacios donde Alvear instaló su trinchera para reiterar su rechazo al proyecto de despenalización del aborto por tres causales: inviabilidad fetal, violación y riesgo vital de la madre.

“Sin duda es quien lleva la ofensiva al interior de la DC en contra del proyecto”, comentan al interior del partido, aunque también coinciden en que su poder cuenta tanto como el de otros personajes históricos de la tienda. “Ya no tiene el peso que tenía antes”, sostienen. Aún así su voz puede ser escuchada por los “indecisos” de la Comisión de Constitución de la Cámara, como Fuad Chahin y Aldo Cornejo, que estaban entre los diputados con quienes Soledad Alvear se reunió a puertas cerradas en octubre pasado para hacer hincapié en sus argumentos contrarios al proyecto. "No me dejo presionar", dijo entonces el diputado René Saffirio tras no asistir a la cita, acusando una acción de lobby por parte de la ex senadora.

Según comentan en el Congreso, fue idea de los parlamentarios UDI que Alvear fuera una de las invitadas a la Comisión de Constitución en noviembre pasado para exponer sus puntos. Sin embargo, desde el Gobierno fue visto como “un gesto” el que no asistiera, porque el debate se habría centrado en ella en vez del proyecto. En esa oportunidad –cuentan en la Cámara– “no fue, pero envió” a Gonzalo García Palominos, doctor en Derecho Penal que le “da sustento teórico a sus argumentos”. García es académico de la Universidad de Los Andes y antes trabajó en la Universidad Alberto Hurtado.

“Realmente es chocante escuchar a la ex senadora Alvear”, señala Gloria Maira (IC), quien renunció al cargo de subsecretaria del Sernam justamente por diferencias en este proyecto. “Ha hecho una campaña tremenda. Yo llevo unos 20 años trabajando en aborto y hacía mucho rato que no escuchaba argumentaciones como las de ella. Pensé que habíamos salido de la prehistoria... ¡pero hablar de abortos tardíos! Ella está desinformando y manipulando la información para poner en el imaginario colectivo una realidad absolutamente distorsionada”, precisa Maira.

El Gobierno intensificó el trabajo prelegislativo la semana antepasada y la ministra Claudia Pascual ha estado presente en el Congreso los días en que hay y no hay sesión. En el Ministerio de Justicia apuran los apuntes para transformar la discusión en propuesta, texto en el que trabaja el jefe de la División Jurídica de esa cartera, Ignacio Castillo. Aunque el Gobierno habría cedido a la idea de que, en caso de violación, el equipo médico pueda denunciar sin consentimiento de la víctima, aún en la DC, de igual manera, no hay convicción sobre las tres causales del proyecto y el Ejecutivo no contaría con todos los votos de ese partido, máxime cuando cada parlamentario votará libremente y no en bloque. Por eso, la votación de los parlamentarios DC de la Comisión de Constitución de la Cámara –prevista para antes del 23 de este mes, luego de que el Gobierno le diera urgencia simple– es incierta.

El director del CERC dice que habría esperado que Alvear fuera decidida en otros temas valóricos, como la educación. “Me sorprende su silencio y lo hace porque su marido tiene una universidad... El valor de la tranquilidad, la seguridad y el orden son valores conservadores que están presentes en los antiguos dirigentes de la Concertación, pero si ella apunta a eso con el caballo del aborto no llega muy lejos”, señala Huneeus.

Otro de los temas en pugna es la idea de acompañamiento a la madre con embarazos complejos, que fue enviado al consejo nacional de la DC en agosto del año pasado, como "solución sustitutiva al proyecto de aborto", proyecto que también fue elaborado por Alvear en conjunto con el ex consejero nacional del partido, Andrés Jouannet. Hay algunos parlamentarios a los que este proyecto los convenció. “Otros creemos que el del Gobierno es el que se debe fortalecer. No disuasivo y voluntario”, manifiesta el diputado (DC) Víctor Torres.

Cuentas que no prescriben

“Esta es una batalla de convicción profunda de Soledad Alvear; de verdad ella cree que casi se irá al infierno si no da esta pelea”, confiesa un antiguo militante DC. Sin embargo, hay quienes también leen su cruzada en el contexto de la trizada posición de la Democracia Cristiana en la Nueva Mayoría, donde comparten bloque con el Partido Comunista.

El ex presidente de la DC, Ricardo Hormazábal, sostiene que Alvear ha creído “erróneamente” que podía liderar esta materia y recalca que en el Congreso Ideológico del partido, en 2007, efectivamente se rechazó por mayoría una propuesta sobre aborto, “sin embargo –agrega– se señaló que hay situaciones excepcionales y las tres causales se enmarcan en condiciones de excepcionalidad. Por lo demás, lo central es que el proyecto no obliga a abortar sino que apunta a la autonomía de la mujer”, dice.

Sin embargo, Hormazábal lanza críticas sobre un esquema más profundo: “Yo sí creo en que hay una operación política en marcha”. Como explicación, el abogado apunta a lo que, según él, el cientista político y ex embajador, Carlos Huneeus demuestra en su libro La democracia semisoberana. La tesis central es que “se deja que el poder político sea manejado desde Hacienda y se deje al pueblo fuera de las decisiones”. “Cuando se produjo la crisis del gabinete hubo declaraciones felices de los empresarios y personajes de mi partido, incluidos Soledad Alvear y Gutenberg Martínez, porque al final el Gobierno quedaba en manos de Rodrigo Valdés y Jorge Burgos... ese poder en Hacienda es lo que ha mantenido este modelo”, puntualiza Hormazábal, quien también repara en la notoriedad que alcanzó Ricardo Lagos con su frase: “La gente me pide que vuelva para que ponga orden”.

“Lo de Soledad Alvear no se puede mirar aisladamente –advierte Hormazábal–. Aquí se construye una propuesta de lo que fue el alma de la Concertación neoliberal. Por eso Lagos, Gutenberg y Alvear se retroalimentan... y junto al Karadima de la política, Enrique Correa. Ellos están en una estrategia para quebrar a la Nueva Mayoría”.

Las deudas en política no prescriben y otro de los factores que hay que mirar en este contexto –según señalan Hormazábal y otras voces al interior del bloque de Gobierno– es lo dolida que terminó Alvear con la propia Bachelet. Primero en 2005, por su fallida participación en las primarias para determinar candidata presidencial, definición de la que se retiró antes de tiempo; y, en segundo lugar, su derrota en la batalla senatorial por Santiago Oriente frente a Carlos Montes (PS). En el círculo de Alvear fue mirado como una gran traición el que la propia madre de Bachelet, Ángela Jeria, se sumara a la campaña de Montes y le diera públicamente su respaldo. “Las encuestas demostraban que Soledad ganaba y hasta las seis de la tarde de ese día el partido se centró en ella. Ella iba a ser la figura principal... y se perdió”, recuerda Hormazábal.

“Hay un interés en recomponer el núcleo central de la Concertación, aunque tengan que sacrificar a Walker o a quien sea. Por eso, no me extrañaría que estuvieran detrás de una postulación con Lagos, porque tienen redes en el PPD y a su vez Lagos tiene redes en el empresariado”, cierra Hormazábal.

No es menor tampoco que, dentro de todos los proyectos comprometidos en su programa de Gobierno, el del aborto sea uno de los de mayor relevancia para Bachelet. En sus dos años como directora ejecutiva de ONU Mujer, sus principales áreas de trabajo fueron violencia contra la mujer, empoderamiento económico y político, y derechos sexuales y reproductivos.

Carlos Huneeus cree que tras la ofensiva de Alvear no solo existe una convicción valórica profunda. “Hay un punto de oportunismo en un tema extremadamente delicado... ¿Por qué convertir el tema del aborto en un tema que da identidad a un partido y provoca una división política?”, lanza Huneeus.

El director del CERC dice que habría esperado que Alvear fuera decidida en otros temas valóricos, como la educación. “Me sorprende su silencio y lo hace porque su marido tiene una universidad... El valor de la tranquilidad, la seguridad y el orden son valores conservadores que están presentes en los antiguos dirigentes de la Concertación, pero si ella apunta a eso con el caballo del aborto no llega muy lejos”, señala Huneeus.

Un analista de la Nueva Mayoría dice que, si bien hay que reconocer que sobre el aborto la opinión de Soledad Alvear ha seguido la misma línea hace años, tampoco se puede desconocer que ella representa a los sectores más ortodoxos de la Concertación y sugiere lo siguiente: “A pocos se le puede escapar que esta situación pueda aprovecharse para poner un punto de tensión más en las distinciones entre la DC y la Nueva Mayoría”.

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