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Rau se desentiende de la meta de desempleo y apunta a Quiroz: “La impuso Hacienda”
Con el desempleo en su mayor nivel en cinco años y 981 mil personas buscando trabajo, Rau evitó ponerle el hombro a la promesa más ambiciosa del Ejecutivo y rebajó la vara: antes de hablar de 6%, dijo, el Gobierno debe conseguir bajar del 9%.
Con el desempleo en 9,5% y casi un millón de personas buscando trabajo, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, tomó distancia de una de las metas económicas más ambiciosas del Gobierno: llevar la desocupación a niveles cercanos al 6% al término de la administración de José Antonio Kast.
“Esa es una meta que impuso el ministro de Hacienda. Si usted revisa mis intervenciones, yo he sido bastante más cauto”, dijo Rau en EmolTV.
La precisión golpea directamente una promesa instalada desde La Moneda. Kast planteó en su Cuenta Pública llegar a 2030 con un desempleo cercano al 6% y recuperar al menos 300 mil puestos de trabajo. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha hablado de una tasa de 6,5% y de crear entre 600 mil y 650 mil empleos.
Rau evitó comprometerse con esa trayectoria. “Los economistas somos buenos para hacer proyecciones y equivocarnos después”, señaló. Su objetivo inmediato es bastante más modesto: “Primero hay que bajarla al 9%”.
Y el punto de partida es incómodo. La desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, su nivel más alto en cinco años. Hay 981.315 personas desempleadas y la tasa acumula 43 meses consecutivos sobre el 8%.
El ministro vinculó directamente la debilidad laboral con el frenazo económico. “Si tienes una economía que en seis de las siete mediciones del Imacec es negativa, no se va a generar empleo”, afirmó. El Gobierno apuesta a que primavera y verano reactiven la actividad, la inversión y sectores como vivienda y obras públicas.
Pero los tiempos económicos no necesariamente coinciden con los políticos.
Kast aseguró este lunes que los efectos de la megarreforma sobre el empleo “a final de año ya se van a ver reflejados” y destacó el aumento de las solicitudes de inversión. El problema es evidente: una solicitud de inversión no es todavía una obra ejecutada ni un trabajador contratado, mientras el costo de la cesantía se cobra ahora.
Presión desde la propia derecha
Las alarmas ya llegaron al oficialismo. El presidente de la Cámara y futuro timonel de la UDI, Jorge Alessandri, advirtió que un “gobierno de derecha que no es capaz de parar el desempleo y crear empleo no cumple su objetivo principal, junto con la seguridad”.
Alessandri definió la crisis laboral como “el incendio” y “el elefante en la sala”, y anunció que parlamentarios buscarán reunirse semanalmente con Rau para revisar las cifras. Este martes, además, la Cámara realizará una sesión especial sobre empleo.
También apuntó a la conducción política: “Tiene que empoderarse y al mismo tiempo tienen que empoderarlo”, dijo sobre Rau.
La crítica toca un flanco del propio diseño de La Moneda. A fines de junio, la mesa interministerial proempleo quedó bajo el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, y no bajo Trabajo, pese a que se fijó como objetivo generar 50 mil empleos en cuatro meses.
Rau ha defendido medidas como el subsidio para contratar a 25 mil personas, Sala Cuna Universal, contratos por hora, mayor flexibilidad en las 40 horas, estatuto laboral para el turismo, indemnización a todo evento y fortalecimiento del sistema de aprendices. Pero insiste en que sin inversión y crecimiento esas herramientas serán insuficientes.
El costo ya aparece en las encuestas
La economía también comienza a erosionar políticamente al Gobierno. Kast cayó la semana pasada a 34% de aprobación y 61% de desaprobación en Cadem, su peor registro desde que llegó a La Moneda, en medio de un deterioro de las expectativas económicas y después de que el Imacec de julio cayera 1,5% interanual.
La misma encuesta mostró dónde está hoy la preocupación: 51% señaló al desempleo como el indicador económico que más sigue o afecta a su familia, muy por encima del IPC, la UF o el Imacec.
Para el analista Marco Moreno, de la Universidad Central, la economía “está disputándole el espacio a seguridad, donde más cómodo se siente el Gobierno” y obligará a un mayor protagonismo de Rau.
Ese es precisamente el problema que empieza a enfrentar La Moneda: mientras Hacienda mantiene la promesa de acercarse al 6%, el propio ministro encargado del mercado laboral está diciendo que, antes de mirar tan lejos, el Gobierno todavía tiene que conseguir bajar del 9,5%.