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Extracto del libro “El lobby feroz y la sociedad de las influencias”

Don Enrique: el padrino del lobby

por 21 diciembre, 2016

Don Enrique: el padrino del lobby
Eugenio Tironi, Cristina Bitar y las hermanas Velasco, son solo algunos de los personajes centrales de esta investigación, que indaga en las entrañas de una industria que ha crecido en la zona menos visible de la relación Estado-Mercado. Nombres ajenos al gran público, son actores clave del ciclo histórico que comenzó a impugnarse desde 2011. “La captura de la democracia por parte del dinero se ha llevado a cabo no solo mediante el financiamiento de campañas electorales. También juegan un rol las oficinas de lobby y las puertas giratorias entre lo público y lo privado”, sostiene su autor, el abogado, académico de Derecho y máster en Periodismo, Renato Garín, también columnista de El Mostrador. Aquí publicamos un extracto del capítulo dedicado al ex ministro Enrique Correa y su empresa Imaginacción, clave en la gestión de influencias múltiples y transversales, que atan intereses políticos, económicos, religiosos y mediáticos.

“Enrique Correa es quien gobierna Chile”.

                             (Mónica Echeverría Yáñez)

… De esta forma, Correa y el MAPU jugaron un rol central en articular a todas estas fuerzas que confluyeron en la creación de la Concertación. Ocurrido el triunfo en el plebiscito de 1988, Enrique Correa Ríos se vuelca de inmediato a una nueva operación política de alta importancia. Convencido de la necesidad de tener un solo candidato presidencial, evalúa junto a uno de más fieles consejeros, Ricardo Solari Saavedra, la conveniencia de que el mundo socialista apoyara a un DC. Según reconoce Correa en una entrevista reciente, el apoyo a Aylwin no viene de él, sino de Almeyda:

¿Cómo se gestó su apoyo a Aylwin para la Presidencia en 1988?

—El origen fue don Cloro, en la cárcel. Estaba preso en Capuchinos y me dijo: “Aylwin va a ser el presidente”. Le pedí entonces a un amigo mío, Raimundo Valenzuela, que fuéramos a ver a don Patricio. Le dijimos: “Nosotros pensamos que usted debe ser el presidente de Chile, y queremos ser parte de ese esfuerzo”. Según he sabido después, por él mismo, fuimos los primeros no DC en decírselo, aunque Almeyda le dijo lo mismo a Solari, al tercerismo, a Germán Correa. Pero el autor de la idea no fui yo, sería presuntuoso. Ayudé harto, sí. Aylwin y Almeyda fueron muy amigos desde la universidad[i].

Del gabinete al lobby

Hacia finales de 1989, con Aylwin ya electo como presidente, el antiguo MAPU aparece institucionalmente desmembrado, pues sus cabezas visibles han contribuido a formar el Partido por la Democracia, que, de la mano de Ricardo Lagos Escobar, se volvió un nicho fértil para los renovados. Por otro lado, durante casi una década, un grupo minoritario, encabezado por Guillermo Ossandón, se opuso a la orientación pacífica del MAPU y se marginó de la nueva política, conformando un grupo de orientación maoísta llamado MAPU Lautaro, que realizó acciones violentas en contra de la dictadura militar. Sin embargo, la influencia del MAPU sigue firme y latente en el PS, donde se logra una reunificación que integra a dirigentes como Enrique Correa, quien pasa a ser una de las voces más importantes del partido en los albores de la reestrenada democracia.

Por ende, al asumir Aylwin, nadie se sorprendió de que, dentro del trío que gobernaría La Moneda, Enrique Correa Ríos haya tenido un espacio como ministro Secretario General de Gobierno. Junto a Enrique Krauss y Edgardo Boeninger construyeron un equipo que sobrevivió los cuatro años de la administración, con permanentes amenazas de Pinochet y ante la atención expectante de la prensa mundial. El experimento de una transición pacífica era un caso de estudio, así como lo había sido la vía chilena al socialismo, casi veinte años antes. La gestión del primer Gobierno civil ha sido objeto de múltiples estudios. La figura de Correa, con todo, no ha sido especialmente observada. Algo podemos encontrar en el extenso perfil que le realizara la periodista Lenka Carvallo, donde las buenas opiniones sobre el trabajo de Correa como ministro recorren todo el espectro político:

“Enrique es capaz de entenderse con mucha gente; es como el grupo de sangre 0: compatible con todo el mundo, lo que fue crucial para nuestra transición”, lo recuerda Enrique Krauss, exministro del Interior en el Gobierno de Aylwin. Agrega: “Porque en Chile hicimos una transición singular, la única con un dictador vivo y completamente insertado en el proceso. Ahí Enrique complementó los talentos de Boeninger, que era un gran estratega, pero no tenía mucha experiencia política. Éramos los tres en La Moneda: yo, trabajólico y práctico, y ellos, más dados a la reflexión”.

En ese tiempo Correa entabló diversos y transversales lazos, como su amistad con el ex vocero de Pinochet y ex embajador en el Vaticano, Francisco Javier Cuadra. “Lo conocí en marzo del 90, me convidó a tomar té a La Moneda y enfrenté la posibilidad de mantener contacto para intercambiar ideas y colaborar en muchas cosas que evidentemente podían darse en transición. Hoy tenemos muy buena comunicación, a veces damos conferencias juntos”.

También tiene buenas palabras para Correa el senador RN Alberto Espina, entonces jefe de la bancada de diputados de su partido: “Me armé una gran opinión: confiable, todos los compromisos de la época se cumplieron, como la reforma tributaria, la Ley Cumplido —que cambió la legislación en materia de delitos cometidos en el gobierno militar—; la reforma laboral y la creación del estatuto de Televisión Nacional. Todas las negociamos con Edgardo Boeninger y con Enrique Correa. Él era muy directo, al pan pan y al vino vino; siempre respetó la palabra empeñada”[ii].

Durante el gobierno de Aylwin, Correa se desempeña como vocero, aunque su importancia trasciende con creces ese rol. Enrique Correa fue un activo interlocutor con el mundo militar, a través del General Ballerino, un hombre íntimamente ligado a Augusto Pinochet, que entonces era el comandante en jefe del Ejército. Este rol es criticado por Carlos Huneeus:

El ministro Secretario General de Gobierno, Enrique Correa (PS), decidió ir más allá de su labor como vocero e intervenir en el principal y más espinoso tema de la democratización: la política frente a los militares y las relaciones con el general Pinochet. Actuó sin coordinarse con el ministro de Defensa, Patricio Rojas (DC), y mantuvo una interlocución reservada con Ballerino. Para el presidente Aylwin, la intervención de un ministro socialista en las relaciones con el general Pinochet tenía ventajas, pues implicaba que la izquierda se involucraba en ella y no solo la DC, su partido y el del titular de Defensa, con lo cual el PS y el PPD compartían costos de ella. Sin embargo, el mandatario no apreció en toda su dimensión los alcances del involucramiento de Correa en la política militar, pues, junto con debilitar al ministro de Defensa, mostró al gabinete dividido en una materia de crucial importancia, que exigía la máxima cohesión para impedir que el exdictador tomara acciones contra el Gobierno.

Correa creyó tener habilidades que el ministro de Defensa no tendría para convencer al astuto militar de moderar sus demandas al Gobierno y no ser un actor que estorbara el proceso político. En esta iniciativa, Correa mostró una actitud de comprensión ante las demandas de los militares, que contrastaba con la posición decidida del ministro del ramo hacia los militares y el general Pinochet.

Como señalé, Correa inició una interlocución con el general Jorge Ballerino antes del cambio de régimen, cuando este era secretario general de la Presidencia. Cuando se formó la Comisión Rettig, a fines de abril de 1990, Ballerino se reunió con los ministros Boeninger y Correa para expresarles la opinión crítica del Ejército hacia esta iniciativa presidencial. El general Ballerino y Correa se reunieron con frecuencia, en la casa del primero, constituyendo un canal informal de relaciones entre el Gobierno y los militares tolerado por el presidente Aylwin y con supervisión del ministro Boeninger, aunque sin la aprobación del ministro de Defensa[iii].

En su libro, Huneeus señala que Correa habría traspasado los límites formales buscando una relación directa con los militares. Esto, en un gobierno marcado por el asedio de Pinochet, que realizó al menos dos demostraciones de fuerza, denominadas el “Ejercicio de Enlace”, acontecido el 19 de diciembre de 1990, y “El Boinazo”, ocurrido el 28 de mayo de 1993. Seis meses después de este hecho seria electo presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, en una cómoda elección presidencial.

Una vez terminado el gobierno de Aylwin, el 11 de marzo de 1994, Correa decidió abandonar la primera línea de la política y dedicarse al ejercicio privado de las consultorías.

Igualmente, decide continuar militando en el Partido Socialista de Chile. Su paso por La Moneda como ministro portavoz le permitió reclutar a jóvenes dirigentes que trabajaron con él, como Marcelo Díaz (PS) y Marco Antonio Núñez (PPD). También estrechó lazos con otros dirigentes, como Carolina Tohá (PPD), Jorge Insunza (PPD), Freddy Ponce (PS), Alvaro Elizalde (PS), Patricia Roa (PS) y Harold Correa (PPD). Desde 1995 en adelante, sus esfuerzos y energías se vuelcan al mundo académico, a través de Flacso, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, donde ha tenido redes sólidas por varias décadas. En esta institución, Correa hace su propia “transición” entre investigaciones académicas y consultorías. Destacan, en esta época, sus ensayos sobre participación ciudadana, gobernabilidad y políticas públicas. Además, ejerce una cátedra en la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile. Durante 1998, Correa publica un libro en conjunto con Marcela Noé, antigua colaboradora ya desde Segegob en adelante. Se trata de un volumen editado por Correa y Noé donde ser reúne una larga serie de trabajos escritos, entre otros, por José Joaquín Brunner, Hernán Courard y Marisa Weinstein. El título del libro es Nociones de una ciudadanía que crece[iv].

En 1996, Correa decide embarcarse hacia el mundo empresarial. Así nació Correa y Correa Consultores, constituida en 1996 por los socios Enrique Correa Díaz y su hijo Nelson Correa Arriagada, con un capital inicial de cinco millones de pesos. El objeto de la sociedad se describe de la siguiente forma:

La realización de consultorías, asesorías y estudios diversos a personas naturales, empresas u organismos públicos o privados, nacionales o extranjeros; la organización de eventos públicos, la preparación y realización de actividades informativas, de comunicación o culturales y la preparación y edición de publicaciones y programas de comunicación, tanto en Chile como fuera del país[v].

Esta empresa se instaló primero en la calle Fidel Oteíza, en la comuna de Providencia, un camino interior que se abre paso entre las calles Pedro de Valdivia, Marchant Pereira y Carlos Antúnez. Este primer emprendimiento no contemplaba todavía el lobby, sino más bien las consultorías sobre impacto de políticas públicas y configuración de agendas de prensa. Ni Correa ni su hijo solicitaban audiencias con autoridades. Su perfil empresarial se fue consolidando en las consultorías y luego en la comunicación estratégica. Esto hasta el año 1999, cuando Correa aparece —por primera vez— vinculado a un caso de lobby. Según informaciones que revelaron La Nación Domingo, revista Qué Pasa y El Periodista, fue en 1999 cuando Correa hizo gestiones en favor de su primer gran cliente: las tabacaleras. Ocurre que la industria del cigarrillo enfrentaba una profunda crisis internacional, cuyo eje estaba en Estados Unidos, donde se habían presentado demandas millonarias por daño a la salud.

El primer semestre de 1999, En Estados Unidos se declaró culpables a Reynolds Tobacco Company, Philip Morris, The American Tobacco Company, Brown and Williamson Tobacco, Ligget Group y Dosal Tobacco de no informar debidamente a los consumidores sobre los daños generado por el tabaco. El abogado y exdiputado Jorge Schaulsohn aprovechó esta circunstancia y recomendó al Ejecutivo chileno, dirigido por Eduardo Frei Ruiz-Tagle, sumarse a esas acciones legales contra las tabacaleras en Estados Unidos. Esta idea fue secundada por el diputado PPD Guido Girardi y por el presidente del Colegio Médico, Enrique Accorsi. Más tarde se sumó el senador Mariano Ruiz Esquide.

Así, fue tomando forma la idea de demandar a las tabacaleras en Estados Unidos. Como cabezas visibles de esta ofensiva judicial aparecieron los parlamentarios Girardi y Ruiz Esquide, quienes entregaban a menudo testimonios sobre daños a la salud en casos reales de tabaquismo. Así, en julio de 1999, ambos anunciaron una acción judicial que se basaba en que existía una “conspiración” y “fraude” de parte de las empresas tabacaleras para ocultar los daños reales producidos por el tabaco, la nicotina y los demás componentes del cigarrillo. Un día más tarde del anuncio de Girardi y Ruiz Esquide, el DC Alex Figueroa, en ese entonces ministro de Salud, confirmó que su cartera estudiaba una demanda contra catorce empresas de los Estados Unidos. Por esos días, otras naciones, como Guatemala, Bolivia, Venezuela y Costa Rica, habían presentado demandas en contra de las tabacaleras.

Las grandes empresas norteamericanas, entonces, vieron con preocupación que se abriera un flanco en Chile, por lo que enviaron a dos emisarios a evaluar la situación. Los representantes de la gigante Brown and Williamson, Gabriele Monahan y Neil Meller, arribaron a Santiago para mostrar, por un lado, la preocupación que existía en EE. UU. sobre el tema y, por el otro, sostener encuentros al más alto nivel con dirigentes chilenos. Los representantes de la tabacalera estadounidense sostuvieron encuentros en La Moneda. El propio ministro José Miguel Insulza los recibió en su oficina en Segpres. En aquella oportunidad le dijeron al ministro que su empresa no estaba dispuesta a llegar a arreglos extrajudiciales como lo hicieron en EE. UU., donde debieron pagar cifras elevadas para evitar los juicios. Sumado a esto, según la revista Qué Pasa, Carey y Cía. y el bufete de Juan Agustín Figueroa —ambos representantes de las catorce compañías de cigarrillos estadounidenses— recomendaron a Enrique Correa como asesor para evitar que el Estado demandara en EE. UU. a las tabacaleras. Según fuentes gubernamentales, citadas por revista El Periodista, la presencia de Correa fue fundamental para que el Gobierno aplazara su decisión y para que el ministro José Miguel Insulza diera públicamente la primera respuesta dilatoria sobre este tema[vi]. El Estado de Chile nunca demandó a las tabacaleras. Este vínculo entre Correa y las empresas tabacaleras se extendería por años, siendo un personaje clave en todos los proyectos de ley que tocaran estos intereses.

No fueron su único cliente. El negocio creció y obligó a refundarlo. En enero de 2003, se constituye la sociedad Imaginacción Asuntos Públicos Correa & Correa Consultores, con los socios: Inversiones Altarraz Limitada, representada por Asesorías y Administración Correa Limitada, cuyos socios y administradores son Enrique Correa y Nelson Correa. También concurren a esta constitución la empresa Inversiones Nueva Época Limitada, constituida el 29 de enero de 2003, representada por Marcela Noé Echeverría y María Celedón Cariola. Todos estos socios acuerdan el siguiente giro de la empresa:

Representación por cuenta propia o ajena de todo tipo de personas o empresa, nacionales o extranjeras; análisis y desarrollo de propuestas de políticas públicas en sectores económicos específicos; elaboración de propuestas para sector privado empresarial e industrial en su vínculo con el regulador; desarrollo y manejo de alternativas de solución a controversias; asesorías en autorregulación de sectores industriales y empresariales; evaluación de impacto y viabilidad de proyectos empresariales frente al regulador; exposición de propuestas técnicas ante el legislador por encargo de sus mandantes; elaboración y propuesta de soluciones a conflictos y situaciones de carácter público y privado[vii].

El año 2003 fue importante para Correa, pues su empresa se amplió, sumando importantes cuadros que lo acompañarían por mucho tiempo. Correa integra a la propiedad a su ex jefa de gabinete en sus tiempos de ministro, Marcela Noé Echeverría, y también a la exsubdirectora de Cieplan, Carmen Celedón Cariola. El 2003 fue importante no solo por esta ampliación de la casa, sino también porque, entre finales de 2002 y comienzos de 2003, Correa se involucra en uno de los asuntos más delicados del Gobierno de Ricardo Lagos: el caso MOP-Gate.

En enero de 2003, Correa fue golpeado por la noticia de la detención de un cercano amigo, el exministro de Transportes y Obras Públicas, Carlos Cruz Lorenzen (PS). Detenido por presunto delito de fraude al fisco, Cruz simbolizó una profunda crisis de la administración Lagos, que entró en una parálisis donde llegó a especularse incluso con la renuncia del presidente de la República. El pago de coimas y sobresueldos reventó en el seno de la familia concertacionista. Al ser detenido Carlos Cruz, Correa fue uno de los primeros en visitarlo en el antiguo anexo cárcel Capuchinos. Correa se cuadró con la versión entregada por el ministro de Obras Públicas, Javier Etcheberry, quien reconoció que funcionarios del MOP recibieron sobresueldos girados por la empresa GATE S. A., pero que esos pagos estaban lejos de constituir hechos de corrupción o desvíos de fondos públicos al haberse cancelado estudios y trabajos que jamás se hicieron. Al día siguiente, fuera de Capuchinos, Correa ratificó la versión del Gobierno. Así lo destacaba El Mercurio del 8 de enero de 2003:

Al reconocimiento de Etcheberry se sumó el del ex ministro Secretario General de Gobierno durante el gobierno de Aylwin, Enrique Correa, quien a la salida del anexo cárcel Capuchinos puso atención en que los hechos por los cuales este permanece detenido responden a “vicios administrativos” existentes en esa cartera, los que —agregó— incluso tienen larga data. Apegado a la estrategia que comenzará a ser seguida por el Gobierno para evitar que la opinión pública relacione estos actos con hechos de corrupción —sobre todo cuando está involucrado un ex secretario de Estado—, el exministro Correa elogió las cualidades personales y el sentido de servicio público de Carlos Cruz, y enfatizó que su detención nada tiene que ver con actos de corrupción pública. Convertido en un “lobbysta” con una buena valoración en la opinión pública, la presencia de Correa no fue casual en el anexo cárcel, ya que el Gobierno aprovechó su caudal para poner en marcha la forma en cómo se hará sentir la defensa en torno al exministro Cruz[viii].

La presencia de Correa en “la gestión de crisis” de este caso no se acaba ese día; se prolonga durante toda la duración del caso, actuando siempre como asesor de Carlos Cruz y como parte del círculo íntimo que se reunía con el presidente Lagos a analizar los sucesos.

En paralelo, el equipo de Imaginacción tuvo en 2003 un importante desafío. Se volvería a vincular a Correa con un antiguo compañero del MAPU: Óscar Guillermo Garretón, quien era entonces presidente de Iansa, la principal empresa azucarera de Chile, privatizada durante la dictadura. En 2003, entró en fase final la discusión en el Congreso sobre un proyecto de ley que eliminaba las bandas de precios, liberalizando el mercado del azúcar y sus sucedáneos, entre ellos la fructosa, que es un sustituto de la remolacha. Hacia 2003, de la remolacha se obtenía cerca del 30% de la producción mundial de azúcar. Los agricultores y trabajadores de la remolacha sabían que si se eliminaban las bandas de precios se haría inviable el cultivo. El lobby de Iansa lo encabezó su presidente, Óscar Guillermo Garretón, y su gerente general, Christian Chadwick, asesorados por la consultora de Enrique Correa, quienes sumaron el apoyo del Consorcio Agrícola del Sur, el Consorcio Agrícola del Centro, la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), la Federación Nacional de Productores de Leche (Fedeleche) y la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA)[ix]. Hacia mediados de 2003, Garretón consiguió que las bandas de precios se protegieran. Así lo informaba La Tercera:

Garretón tuvo así un primer y simbólico triunfo, pese a defender la impopular postura del proteccionismo, a la que no solo se oponen importantes empresarios —entre ellos José Said, la cuarta fortuna del país— e influyentes lobbystas como Eugenio Tironi y Jorge Schaulsohn, sino también —en su fuero más íntimo— el mismo presidente de la República, su hijo Ricardo Lagos Weber y su ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre.

¿Cuál es la clave de su éxito? Una experta asesoría en el terreno del lobby político —la de Enrique Correa—, el apoyo incondicional de la poderosa SNA, inmejorables contactos y el cuidadoso manejo de la idea de que “más que las utilidades de Iansa, lo que está en juego es el futuro de 7.500 productores de remolacha y varios miles de empleos en tres regiones del país”[x].

Enrique Correa aparece, así, como un elemento clave en el “triunfo” de los remolacheros, que consiguieron parte de sus objetivos, aunque su industria decaería en los años siguientes. No fue así con la industria del lobby, que creció exponencialmente durante la década de los 2000. El año 2003 es el comienzo de la discusión de la ley que pretendía regular el lobby, en paralelo al debate legislativo sobre el royalty minero. En 2003 ocurrió, además, el único impasse que se recuerde entre Correa y la prensa. Fue en el programa Caníbal de Chilevisión, conducido por la periodista Carolina Delpiano y el escritor Rafael Gumucio Araya. En la grabación de este programa, Delpiano presentó a Correa de una forma particularmente provocativa. Al poco andar, antes de iniciarse el tercer bloque, Correa se levantó de su silla y se retiró del programa. Ese capítulo de Caníbal fue exhibido durante la tercera semana de agosto. A este respecto, el diario El Mercurio de Valparaíso señalaba:

Correa afirma que no está molesto con Delpiano y Gumucio, y si lo estuvo, ya se le pasó el enojo. El exministro Secretario General de Gobierno fue presentado por Carolina Delpiano de la siguiente forma: “Gordo y tartamudo cuando chico, tanto que le parece casi un milagro haber podido hacer algo bien en la vida; adicto a los chunchules confeso; fue panadero sin saber distinguir un uslero de una marraqueta. Estuvo a punto de ser cura, pero optó por el sexo y la política; alguna vez apodado el pebre, ya sabrán quién es, quizás... Ahora se venga de los malhablados desde su flamante empresa Correa & Correa Consultores, que asesora a lo más granado de Chile y el mundo”. Es decir, de partida las cosas no venían muy bien para el político, quien reconoce que no acostumbra a ir a este tipo de espacios, pero como se había comprometido con la conductora cumplió su promesa y se sometió al especial cuestionario que incluyó cuestionamientos sobre el dinero que gana en su consultora y los “apodos” que algunos le achacaron desde la época del gobierno de Patricio Aylwin. Sobre su participación en este programa que no tuvo un final de entrevista, porque antes que llegara ese punto él lisa y llanamente se retiró del estudio, cuenta que “esa grabación se hizo hace como seis semanas, de hecho, era el primer programa que grababan. Lo que pasa es que a mí me invitaron a un programa político y luego eso no resultó, por eso dije que no era lo hablado”. Según la versión de Correa, él no se retiró abruptamente del estudio, “de hecho fue la periodista quien en cámara reconoció que no tenía preparada ninguna pregunta política y por eso le indiqué que no era lo acordado”. Y agrega que esperaba otra cosa de su presencia en Caníbal, porque “cuando fui ni siquiera sabía que se llamaba así”[xi].

El político histórico de la izquierda chilena, cercano al presidente Allende y antiguo patrimonio de la Concertación, era desafiado por los periodistas jóvenes, que no sentían el “temor reverencial” (la expresión es del Código Civil) que este tipo de figuras solían proyectar antes. Ese año 2003, Correa asumió un rol importante en el asunto indígena, pues el presidente Lagos lo convocó a una Comisión de Verdad y Nuevo Trato, presidida por el expresidente Aylwin. Y en lo empresarial, a finales de 2003 constituyó una nueva sociedad. En diciembre de 2003 se constituye la sociedad Imaginacción Diseño de Negocios S. A., con los socios: Imaginacción Asuntos Públicos, Correa & Correa Consultores Limitada, representada por Inversiones Altarraz Limitada; Correa & Correa Consultores Limitada; todos representados por Enrique Correa Díaz e Inversiones y Asesorías Públicas y Privadas S. A., representada por Eduardo Leopoldo D’Hainaut. Todo esto con un capital de setenta millones de pesos. Esto es interesante, pues Eduardo Leopoldo D’Hainaut aparece también en el caso MOP-Gate, como jefe de prensa del ministro Carlos Cruz en Obras Públicas. Es decir, uno de los testigos clave del caso MOP-Gate, funcionario dependiente de Carlos Cruz, se asoció con Enrique Correa. Este caso sería un foco de especial preocupación para el Gobierno de Lagos, especialmente a partir del mes de mayo de 2004. En ese mismo mes, Carlos Cruz entró a Imaginacción como consultor y más tarde sería socio de la empresa. En paralelo, la convicción de la jueza Gloria Ana Chevesich llevó al Ejecutivo a momentos sumamente incómodos, como la citación a declarar a un cercano amigo del presidente. La primera semana de mayo de 2004, Lagos convocaba de emergencia a una comisión improvisada, dada la citación a declarar de Fernando Bustamante Huerta, ex-MAPU, que en 2004 era director de Metro. Este amigo de Lagos había sido el encargado de recaudación de dinero durante la campaña presidencial de 1999. En ese comité de crisis estaba Enrique Correa.

El mismo año 2004 avanzaba la tramitación el primer proyecto que regulaba el lobby, luego de que el Ejecutivo decidiera respaldar la moción parlamentaria ideada por Jorge Burgos (DC). Los casos de lobby registrados por la prensa seguían creciendo. A comienzos de 2004, se señaló que el expresidente argentino Carlos Saúl Menem había contratado a Correa como asesor comunicacional para evitar su extradición a Argentina[xii]. A mediados de 2004, se hizo conocido el ácido conflicto que enfrentaba a las viñas de la comuna de Buin con el empresario Max Marambio. Todo esto a raíz de que este último promovía un proyecto para levantar un aeródromo. La idea aún se encontraba en etapa de evaluación de impacto ambiental, aunque ya enfrentaba a dos pesos pesados del “lobbismo nacional”. Enrique Correa, por el lado de las viñas, y el estudio Allamand & Schaulsohn, en representación de Max Marambio.

Pese a que nunca negó su rol en el mundo del lobby, Correa comenzó a pagar altos costos políticos por su vinculación con las mineras en el caso del royalty. Durante el primer semestre de 2004, el presidente del Partido Socialista, Gonzalo Martner, se ocupó de alinear a todo el partido detrás del proyecto de ley de royalty impulsado por Lagos. Al ser asesor de las mineras, Correa quedó en una tensa posición que ponía en conflicto, por primera vez, su militancia con sus negocios. La segunda semana de julio, Correa anunció que se retiraba del partido. A este respecto, el ministro del Interior, José Miguel Insulza, y el presidente Lagos lamentaron la decisión:

“Me entristece mucho. Creo que es uno de los hombres más inteligentes y capaces que han tenido los Gobiernos de la Concertación. Su militancia debería haber sido un orgullo para el PS. Desgraciadamente hubo gente que no lo entendió así, que se dedicó a juzgarlo apresuradamente sin siquiera conversar con él”, indicó Insulza[xiii].

“El presidente Ricardo Lagos calificó como un hecho lamentable la salida del exministro y lobbista Enrique Correa del Partido Socialista (PS). El primer mandatario se sumó así a las palabras del ministro del Interior, José Miguel Insulza, quien ayer confesó estar triste con la noticia y criticó a quienes cuestionaron al ex secretario de Estado sin antes cerciorarse si realmente estaba asesorando a la industria minera en el tema del royalty. Lagos destacó los múltiples servicios que Enrique Correa ha prestado al país y recalcó que se trata de un gran servidor público. “Creo que es lamentable. Enrique Correa es un gran servidor público, Chile le debe grandes servicios. Es una decisión personal de él que obviamente respeto, pero estoy seguro de que Enrique va a seguir sirviendo al país”, dijo el jefe de Estado[xiv].

El periodista Manuel Salazar, en cambio, sostuvo que la renuncia de Correa al PS no se debió al asunto del royalty, sino a un plan para apoyar la candidatura presidencial de Soledad Alvear (DC), con quien Correa tuvo desde los noventa una relación cercana, dado que compartieron gabinete en el Gobierno de Aylwin. Además, el MAPU y el dirigente Gutenberg Martínez (DC), marido de Alvear, construyeron una estrecha alianza, llegándose incluso a hablar de un “MAPU-Martínez”, es decir, la unión de los viejos e influyentes dirigentes MAPU con los allegados a Martínez en la DC. La candidatura presidencial de Alvear motivaba, así, simpatías transversales en la Concertación. Respecto a la renuncia de Correa al PS, Manuel Salazar escribió:

Siempre supo navegar en mares tormentosos y manejar hábilmente el timón para hacer frente a cuanta turbulencia política amenazara a la Concertación. Por eso, la renuncia de Enrique Correa Ríos a su militancia en el Partido Socialista produjo el efecto de un terremoto en las huestes gobiernistas, sorprendiendo a moros y cristianos. La razón esgrimida fue su discrepancia con el royalty minero impulsado por La Moneda, pero hasta el socialista más despistado sabe que tras la decisión de Correa se acumulan otras explicaciones. Correa se transformó en los últimos años en el lobbysta más importante del país, con una red de contactos e influencias que despierta la envidia y desconfianza de mucha gente. Experto en manejo de crisis y conocedor profundo de los resortes que mueven a los medios de comunicación, suma, además, una proverbial habilidad para leer los escenarios de conflicto y pulsar las cuerdas que puedan inclinarlos en uno u otro sentido. La lista de sus clientes indica también la relevancia que ha adquirido en las esferas empresariales y en instituciones de todo tipo, sumiendo a sus detractores en múltiples sospechas y lucubraciones. Asesor privilegiado de Soledad Alvear, muchos han querido ver su renuncia al PS como la obtención de una patente de corsario que le permita trabajar para que la actual Canciller se transforme en la candidata presidencial de la Concertación, en las elecciones de diciembre del 2005[xv].

Según señala el perfil de Lenka Carvallo, Enrique Correa volvió al Partido Socialista el año 2009[xvi]. Sin embargo, en una entrevista del año 2016, el expresidente del PS Camilo Escalona sostuvo que Correa nunca volvió a militar formalmente:

–Usted mencionó también al exministro Enrique Correa. Él es un socialista histórico…

No, no. Exmilitante. Él en su minuto, cuando yo era presidente del PS, me entregó una carta de solicitud de reingreso al PS, pero yo le dije que esa carta se tenía que presentar ante el congreso del partido. Y hubo dos congresos. Uno que presidió la propia Isabel Allende y el último que presidió Álvaro Elizalde. Y en ninguno de los dos la presentó[xvii].

De ser cierto lo que dice Escalona, la militancia activa de Correa habría terminado el 2004, finalizando con casi cincuenta años de vida política desde la DC, pasando por el MAPU, hasta el PS. Desde entonces, la vida pública de Correa se limitaría a los múltiples perfiles que se le han realizado en la prensa, la aparición en foros empresariales y el ejercicio profesional en su consultora. Su última tarea en el campo político propiamente tal fue la corta participación que tuvo en el comando presidencial de Soledad Alvear. Según informaba La Nación, en enero de 2005:

Alvear cuenta con el respaldo de importantes nombres, tanto de su partido como de la Concertación. Entre ellos está el expresidente Patricio Aylwin; los senadores Edgardo Boeninger y Alejandro Foxley; el exdiputado Gutenberg Martínez; y los más criticados: el sociólogo PPD Eugenio Tironi y el lobbysta exmilitante del PS, Enrique Correa. Son hombres de peso, ya sea por su carácter emblemático o por el hecho de que se manejan sin problemas en las aguas del poder. Son los costaleros de Alvear. Uno de sus cercanos, en alusión a la metáfora andaluza, afirma que “a veces da la sensación de que la virgen Bachelet flotara sola”, en referencia a la tardanza en la constitución de su equipo. Agrega que en ningún caso desconoce su capacidad, pero sostiene que para la presidencia del país se requiere un sólido y avezado equipo de trabajo, que además de asesorarla en determinadas áreas, le diseñe estrategias y negocie por ella. Algunos personeros del PPD comparten este criterio. Un parlamentario afirma que este partido fue majadero en su insistencia para conformar el comando, pues “tenemos claro que esto se trata de política, no de un concurso de simpatía”. Añade que Tironi y Correa también lo tienen claro, que en eso no se equivocarían nunca. “Pero esta vez tomaron en cuenta solo variables políticas y resulta que en cualquier primaria gana Bachelet”, concluye[xviii].

Esta operación tuvo un aterrizaje forzoso. Pese al empuje inicial, Soledad Alvear decidió abandonar la carrera presidencial luego de dos debates con Michelle Bachelet en Hualpén y Santiago. Así, la última semana de mayo de 2005, quedó claro que la candidatura de Soledad Alvear no tendría destino. A partir de esto, algunos de los miembros del comando DC pasaron al comando de Bachelet, como Eugenio Tironi, quien reforzó el equipo que comandaba Ricardo Solari. Enrique Correa, en tanto, no se vinculó al comando y desapareció de la escena pública durante la campaña presidencial. Solo hizo noticia por la estafa de la cual fue víctima, en el caso denominado “el Contador de las Estrellas”. En ese caso, un reconocido contador estafó a una serie de personajes públicos. Según la información de la prensa, Correa perdió setenta millones de pesos en esa estafa[xix]. Además, se dedicó a las tareas académicas, publicando un texto llamado “El lobby y la prensa en Chile: relaciones positivas”. Este artículo fue escrito en conjunto con Luis Álvarez, director de Comunicaciones de Imaginacción. En el escrito los autores reflexionan sobre los vínculos entre la labor del lobby y la prensa, cuestión que en el caso chileno es particularmente interesante[xx].

Ya en 2006, avanzado el primer año de Bachelet, la empresa Imaginacción se encontraba en pleno crecimiento. Carmen Celedón, una de las mujeres más cercanas a Correa en su vida profesional, daba en El Mercurio algunas señales respecto al estado de la compañía hacia 2006:

En Imaginacción, la gerenta de Asuntos Públicos, Carmen Celedón, cuenta que la forma de proceder generalmente consiste en analizar la situación del cliente desde distintos ángulos —contexto, impacto, soluciones— y si se requiere pedir una reunión de trabajo con las autoridades, tener una conversación técnica y establecer una agenda de trabajo. Solo en el área de asuntos públicos cuentan con unos 30 clientes permanentes, a los que se suman los que llegan por temas específicos[xxi].

Estos treinta clientes permanentes no eran del todo conocidos por la prensa, pues desde el comienzo del negocio Imaginacción no ha dado a conocer quiénes contratan sus servicios. Entrado 2007, la revista Capital informaba que Imaginacción crecía en su ámbito de acción hacia la comunicación estratégica. Según decía la citada revista:

Imaginacción, la empresa de Enrique Correa, también ha tenido novedades. Aunque Correa partió en la vereda del lobby, hoy está muy empeñado en potenciar el área comunicacional de su empresa, actualmente a cargo de Claudio Rutland, sociólogo de la Academia de Humanismo Cristiano, quien trabajó como consultor en VTR y como consultor junior en Tironi. En el último año, Correa ha sumado fuerzas que le han permitido captar nuevas cuentas. Primero con Germán Silva, quien arribó con la cuenta de la minera BHP Billiton bajo el brazo, y luego con Leonardo Cerda, quien venía de Tironi y Feedback con su expertise y cuentas incluidas, como es el caso de CorpBanca.

También Correa ha estado explorando nuevos frentes. Hace algún tiempo comenzó a publicar encuestas en algunos medios de comunicación, sondeos que son hechos por Carlos Vergara, uno de los ex hombres fuertes del segundo piso de La Moneda durante Lagos. Y aunque aún la relación no se formaliza, se espera que durante el segundo semestre haya novedades[xxii].

En ese año 2007, Imaginacción sumó a Rutland, Vergara, Silva y Cerda como colaboradores con diversos perfiles, trayendo todos sus cuentas propias y redes de contactos. Así, llegaron dos empresas como Corpbanca y BHP Billiton. En el plano internacional, entre finales de 2006 y comienzos de 2007 Correa se integró a los trabajos de la OEA en América Latina. En diciembre de 2006 participó como observador de la OEA en las elecciones presidenciales de Venezuela, donde Hugo Chávez se reeligió, derrotando al opositor Manuel Rosales. También fue observador en la elección presidencial de Ecuador en 2009, donde fue el encargo de la misión de la OEA en dicho proceso eleccionario.

En 2009, Correa levantó una plataforma para catapultar figuras en el ámbito político: la Fundación ProyectAmérica, organismo al que confluyeron jóvenes líderes de otros partidos, como el hoy intendente Claudio Orrego (DC) y el senador Felipe Harboe (PPD), quienes, por su carácter más independiente, nunca sintonizaron con el mundo transversal de Correa. Aunque ProyectAmérica quedó en suspenso, permitió a Correa establecer un diseño político propio con jóvenes dirigentes que representarían la renovación de la Concertación. De hecho, sigue manteniendo reuniones habituales con ellos para analizar y desmenuzar el acontecer político.

En 2009, además, Correa se ve directamente involucrado con los proyectos energéticos, tanto con Suez Energy como con Eike Batista, figurando como asesor en ambos casos. En esta tarea, Correa coincidiría con otro lobbista de larga trayectoria: el abogado Ignacio Pérez Walker. Así lo consignaba la revista Qué Pasa:

No solo los dueños de Suez Energy se vieron sorprendidos por la decisión del presidente Piñera de frenar la construcción de la central termoeléctrica Barrancones en Punta de Choros, sino también uno de sus mejores amigos: Ignacio Pérez Walker. El exsenador RN por la III Región es asesor de la multinacional desde hace más de ocho años. Su trabajo consiste en entregarle lineamientos en el área legal. Pero no es el único colaborador de primera línea que asesora a la empresa franco-belga. En el otro lado del espectro político cuentan con el exministro Enrique Correa, quien la asesora en temas político-comunicacionales[xxiii].

El vínculo con Eike Batista se materializa en el proyecto Castilla, donde el empresario brasileño enfrentó la tenaz resistencia de agricultores locales, que se opusieron a la construcción de la termoeléctrica. En ese caso, la Comunidad Agrícola Totoral argumentó que tenían plantaciones y animales que se verían afectados por la Empresa Transnacional MPX Energía de Chile Ltda. y su proyecto termoeléctrico Castilla. El dueño de MPX es Eike Batista, un importante magnate brasilero, que es la tercera fortuna más importante de su país. Según señala el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales:

Los comuneros denunciaron que la empresa está llevando una estrategia sistemática de persuasión y engaño, y están abusando de su poder político para hacernos desaparecer como comunidad agrícola, todo esto con la asesoría del conocido lobbysta Enrique Correa y su empresa de comunicaciones Imaginacción[xxiv].

Al terminar el primer gobierno de Michelle Bachelet, dos importantes colaboradores del segundo piso de la mandataria pasaron a trabajar en Imaginacción. Se trata de Juan Carvajal, militante PS y periodista de formación, quien fuera el director de la Secretaría de Comunicaciones, SECOM, durante la primera administración de Bachelet. Desde mediados de 2010, Carvajal se encuentra vinculado a Imaginacción. Durante 2011, Correa estuvo asesorando al reconocido animador Mario Kreutzberger, Don Francisco, dada la demanda de paternidad interpuesta en su contra[xxv]. En 2011, además, Correa aparece vinculado al caso de lobby asociado a la regulación de la telefonía celular, representando a Nextel. Junto a Correa aparece otra empresa de lobby, la reconocida Azerta, donde se desempeña Cristina Bitar Maluk. Según señala El Mostrador, fueron contratadas dos empresas para representar los intereses de las compañías telefónicas.

Enrique Correa y su empresa Imaginacción fueron contratados por Nextel para hacer valer sus intereses ante los congresistas. Aunque el exministro Correa no acostumbra frecuentar los pasillos del Congreso, sí monitorea el trabajo en terreno de su área de Asuntos Públicos y hace los llamados telefónicos que le hicieron famosos y lo convirtieron en uno de los dos lobbistas top, junto a Eugenio Tironi, en la época concertacionista.

En el otro extremo político, el acento peruano-chileno de Cristina Bitar, socia de Azerta junto a Gonzalo Cordero, se oye con regularidad en los pasillos del Congreso y la antesala de la Comisión. Cuando ella no está, sus boys aplanan los pasillos del edificio de Valparaíso rastreando minutas y definiendo estrategias para VTR y otros clientes[xxvi].

Ambas empresas, Imaginacción y Azerta, volverían a coincidir pocos meses después, en una de las leyes más relevantes que se ha tramitado en el Congreso en los últimos años. La Ley de Pesca es uno de los hitos que marcan la relevancia de los grupos de interés en la discusión legislativa. Según informaba la prensa, hacia finales de 2011 y mediados de 2012, Imaginacción asesoró a la empresa noruega Lota Protein, que buscaba implementar en Chile un sistema de cuotas licitadas, a lo que las empresas nacionales se opusieron. La Segunda destacaba a

(…) la empresa Lota Protein, principal impulsora de las licitaciones pesqueras, en un ya largo lobby para el que contrató los servicios de Imaginacción, firma que encabeza Enrique Correa. Otro experto que entró a la discusión es el profesor de economía de Stanford Paul Milgrom, fundador de la consultora especializada en subastas Auctionomics, quien al exponer en pro de las licitaciones el debate en la Adolfo Ibáñez aclaró su condición de asesor de Lota Protein y su participación invitado por Imaginacción[xxvii].

La posición de Lota Protein fue derrotada. La industria nacional, a través de sus entes gremiales Asipes y Sonapesca, criticó desde el comienzo la idea de licitar las cuotas pesqueras, asegurando que afectaría a la industria chilena abrir la posibilidad de que entren actores extranjeros y porque la idea podría derivar en la destrucción de los recursos y un grave impacto a la actividad local. Su lobby contra las cuotas fue conducido por Azerta, a través de Cristina Bitar. Participó, además, el ex subsecretario de Pesca del Gobierno de Lagos, Felipe Sandoval (DC). Finalmente, al asumir Pablo Longueira en el Ministerio de Economía, se aprobó una Ley de Pesca que beneficia directamente a siete conglomerados. A este respecto, el senador Carlos Montes calificó la tramitación de esta ley como “un picnic del lobby”[xxviii]. Desde entonces, arrecian las críticas sobre la forma en que esta ley se tramitó y los diversos escándalos que se suscitaron.

Ese caso, dicen sus cercanos, es una de las escasas derrotas que ha experimentado Enrique Correa. Uno de los elementos centrales en su éxito es que se mantiene siempre informado de cuál es el estado de la tramitación de los proyectos que le interesan. A este respecto, el diario El Mostrador realizó un interesante reportaje sobre los métodos por los cuales Imaginacción se hace de la información del Congreso, en sus respectivas comisiones. Fue a propósito de la tramitación de un proyecto sobre etiquetado de bebidas alcohólicas, cuando El Mostrador publicó un artículo señalando que Imaginacción ejercía un “monitoreo” legislativo a través de periodistas acreditados por medios regionales o provinciales. Es decir, periodistas que reportean para su medio a la vez que enviarían informes a Imaginacción. Así lo señala claramente el reportaje:

El jueves 25 de septiembre, Dirk Leisewitz Timmermann —director y gerente de operaciones de CCU— le envió un correo electrónico a la directora y consultora senior de Imaginacción, Carmen Celedón, preguntándole por el proyecto de etiquetado de bebidas alcohólicas que se tramita en las comisiones unidas de Salud y Agricultura del Senado. La duda de uno de los hombres de la empresa de Luksic apuntaba a si las nuevas modificaciones introducidas a la iniciativa podrían estar infringiendo el libre comercio.

De inmediato, la máquina que Imaginacción tiene montada en el Congreso se activó para solucionar la consulta de uno de sus tantos clientes, los que no son públicos, y que la empresa de Enrique Correa se ha esmerado en mantener bajo la más absoluta confidencialidad.

El Mostrador tuvo acceso a una serie de correos electrónicos que desnudan el funcionamiento interno de la empresa que se ha transformado en el “niño símbolo” del lobby en Chile, hoguera alimentada además por el sigilo con que esta opera, lo que a la larga ha influido en que sus relaciones, contactos y gestiones estén siempre siendo objeto de sospecha y que la lupa pública se pose sobre sus integrantes, los que además son cuestionados por saltar del mundo público al privado, utilizando sus orígenes y redes en la política para operar al servicio de los grupos económicos.

La consulta del gerente de CCU pudo ser respondida gracias a la red de colaboradores de Correa en el Congreso. De hecho, los mails a los que El Mostrador tuvo acceso dan cuenta de cómo el mismo 25 de septiembre otra funcionaria de Imaginacción, Jacqueline González, indica que los documentos que obtuvo el periodista Gonzalo Cruzat desde la misma Comisión le fueron entregados “solo a él, por la amistad y confianza que le tienen”. Gracias a tal gestión, CCU pudo aclarar sus dudas al respecto. Cruzat está acreditado oficialmente en el Congreso como periodista del diario El Líder de San Antonio, aunque en realidad su labor es elaborar informes cotidianos sobre el trabajo de las comisiones que a la empresa le interesan, dar cuenta de las declaraciones de los parlamentarios y de sus intenciones en influir en los proyectos de ley que la consultora monitorea desde Santiago.

Desde El Líder de San Antonio —perteneciente a la cadena de El Mercurio— indicaron que están al tanto de la doble labor que realiza su periodista, mientras que él señaló que debe acreditarse por un medio de comunicación, ya que “el Congreso solamente acredita en medios de comunicación, no acepta a otras empresas[xxix].

Meses antes de publicarse este reportaje, se había conocido a través del mismo diario que tanto Julio Ponce Lerou como Álvaro Saieh, cabezas ambos de grandes grupos económicos, habían contratado a Imaginacción como asesor para enfrentar sus respectivas crisis. Por un lado, el ex yerno de Pinochet enfrentaba cargos por ser el cerebro de una compra y venta de acciones en sociedades cascadas de SQM, la principal empresa de litio del mundo. Por otro lado, Álvaro Saieh enfrentaba una crisis por los cuestionamientos sobre la triangulación de dinero entre Corpbanca y SMU, la controladora de Supermercados Unimarc. Este sería el comienzo del involucramiento de Correa e Imaginacción en el manejo de la crisis empresarial y política que se ha desatado desde 2014 a la fecha. Imaginacción y Correa harían noticia, desde entonces, como asesores de las empresas más cuestionadas del país: SQM y Penta.

Socios, audiencias y clientes

La “maquinaria” de información con la que contaría Imaginacción en el Congreso puede ser uno de sus puntos fuertes en el mercado. A este respecto, cabe decir que Imaginacción es una de las empresas líderes en cantidad de audiencias solicitadas bajo las reglas de la Ley de Lobby (Ley 20.730). Esto coincide con la apreciación pública que señala que Correa es el lobbista más importante del país. Así lo comprobó, por ejemplo, una encuesta de la revista Qué Pasa, que les solicitó a los principales líderes nacionales que señalaran cuál es el lobbista más relevante del país[xxx].

Cuando se le pregunta quién le recomendó dedicarse a este negocio, Enrique Correa contesta que fue Eugenio Tironi. Así lo declara en una entrevista en The Clinic:

–¿Cuándo tuvo en su cabeza Imaginacción?

Mi partida fue con Eugenio Tironi, en Tironi & Asociados. Él me fue sugiriendo, recomendando, instalarme con una empresa propia que viera con más precisión el tema de la colaboración pública-privada y políticas públicas que involucraban a privados y finalmente el lobby. Y bueno, las cosas ocurren así, prácticamente ninguna cosa de la vida tiene objetivos tan predeterminados. A medida que fuimos trabajando con nuestros primeros clientes, fue madurando en el grupo fundador, la idea que podíamos echar luz sobre una actividad que había sido por años oscura en Chile, que era el lobby. Junto con instalarnos, en el mismo momento, nos propusimos trabajar por una ley de lobby, que es la que nos rige en la actualidad[xxxi].

El consejo de Tironi resultó ser altamente rentable. En diversas notas se prensa se especula con listas de empresas que han sido clientes de Imaginacción, tanto en servicios de comunicación estratégica como lobby. Si realizamos un listado consolidado, aparecen empresas tales como ADT, Aguas Andinas, Almacenes París, American Monarch, Puerto de Antofagasta, Anatel, Asociación Chilena de Seguridad, Asociación de Isapres, Asociación de Notarios y Conservadores, Asociación de Avisadores A. G. (ANDA), Asociación de Mutuales de Seguridad, Banco del Desarrollo, Banco Santander, BHP Billiton, Blanco y Negro controladora de Colo-Colo, CAP, CCU, Cemento Melón, Citibank, Claro, Consalud, CTC, Crystal Lagoons, Colbún, Córpora Tres Montes, Clínicas de Chile, CorpGroup, Cruz Blanca, Cruz Verde, Lota Protein, Mall Plaza, Madeco, Nextel, SMU, Soprole, SQM, Tecnorec y Universidad Santo Tomás.

No solo ha tenido clientes privados. Entre 2007 y 2011, el área de Imaginacción Comunicación Estratégica materializó contratos con varios organismos públicos. Según registros de Mercado Público, entre 2008 y 2009 prestó asesoría comunicacional a la Subsecretaría de Planificación, dirigida entonces por el DC Eduardo Abedrapo; hizo talleres de vocería para defensores laborales pagados por la Subsecretaría de Justicia; seminarios para los Gobiernos regionales de Coquimbo y la Araucanía; diseño, estrategias y elementos gráficos para Cochilco; talleres para la Subpesca; asesoró a los municipios de Laguna Blanca y Torres del Paine; y organizó eventos para el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En 2011 realizó seminarios de manejo de conflictos y comunicación para la Dirección Nacional de Servicio Civil. Imaginacción también ha asesorado al Banco Central y a Televisión Nacional de Chile.

En solitario, Correa también asesora a instituciones como la Iglesia católica y a sus jerarcas. Así lo dejó en claro un comentado episodio. La escena quedó al descubierto una vez conocido un correo electrónico escrito por el cardenal Francisco Javier Errázuriz, en el mes de junio de 2014, donde se dirige al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati. En esta misiva, se lee cómo Errázuriz contactó a Enrique Correa para realizar gestiones ante el Gobierno de Michelle Bachelet para impedir el nombramiento del sacerdote jesuita Felipe Berríos como capellán de La Moneda. Según reveló el diario El Mostrador, el cardenal Errázuriz le dice al Arzobispo Ezzati:

Antes de salir de Chile llamé a E. Correa para decirle que si el gobierno nombrara al personaje [se refieren a Felipe Berríos] capellán de La Moneda estaría armando un gran e innecesario conflicto, porque te obligaría a rechazarlo, lo cual crearía serias tensiones entre el gobierno y la Iglesia, y al interior de la Iglesia. Me dijo que lo transmitiría de inmediato[xxxii].

Ante esta revelación, los periodistas acudieron prontos a solicitar la opinión del recién nombrado jefe de Gabinete, el ministro Jorge Burgos. Cualquiera podría haber anticipado que Burgos se referiría al lobby que estaba realizando la Iglesia a través de un reconocido profesional de la representación de intereses. Sin embargo, Burgos contestó escuetamente: “Enrique Correa es una persona amiga del Gobierno, con la que se puede conversar, pero no presiona”[xxxiii]. Burgos, recordemos, había sido el principal promotor del primer proyecto de ley que pretendía regular el lobby.

Actualmente, Imaginacción es una empresa compleja, con varias áreas y profesionales a cargo de ellas. En el plano corporativo, Imaginacción está compuesta por cuatro sociedades que representan a su vez cuatro tópicos: Asuntos Públicos, Comunicación Estratégica, Diseño de Negocios y Encuestas. La cabeza es el directorio presidido por Enrique Correa Ríos y en el que además participa su hijo Nelson Correa. También tienen un lugar en ese directorio Marcela Noé Echeverría, quien fue su jefa de gabinete y asesora en sus tiempos de ministro, y el abogado Eduardo Báez, exmilitante de la Izquierda Cristiana, exalcalde de Lo Espejo por el PPD. A través de las cuatro áreas de la compañía, Correa tiene como socios a Carmen Celedón Cariola, exsubdirectora de Cieplan, quien es sobrina del publicista Jaime Celedón. También son socios Sergio García Opazo, exdirector del Instituto Nacional de la Juventud, y Leonardo Cortés, quien fuera gerente de Asuntos Corporativos de Nextel cuando esta contrató a Imaginacción. También aparece Rodrigo Quintana, abogado y exconsejero del Consejo de Defensa del Estado. Otro que destaca es Carlos Cruz, exministro de Lagos condenado por el caso MOP-Gate en 2016, luego de más de una década de procesos judiciales. Uno de los cercanos a Cruz es Eduardo D’Hainnaut, quien también es socio de Imaginacción. Deben considerarse, para efectos operativos, los consultores de la empresa, entre ellos Juan Carvajal, exdirector de la Secom en el primer gobierno de Bachelet, y el abogado Natalio Dorfman, que fuera asesor en Segpres cuando José Antonio Viera-Gallo fue ministro. Dorfman fue uno de los hombres importantes en la tramitación de la ley de lobby, al menos durante el tiempo en que fue asesor de Viera-Gallo.

A través de la sociedad Nueva Altarraz, Enrique Correa ha formado otras sociedades con amigos como José Miguel Insulza y María Teresa Chadwick, esposa de José Antonio Viera-Gallo y muy cercana amiga de Correa. A través de Inversiones Altarraz se asoció también con los hermanos Rodrigo y Javier Luis Egaña. Con Rodrigo Egaña generó el proyecto Antipolis, dedicado a asesorías en gobernabilidad y responsabilidad social. Con Javier Luis Egaña creó JL Eventos S. A. Dicha empresa actuó como editorial del libro Las iglesias de Santiago en 2008, editado por la Municipalidad de Santiago. Con el ex director de Presupuestos de Bachelet (y ahora presidente del Banco Central) , Mario Marcel, formaron la Inmobiliaria Besalú, la que durante un tiempo arrendó un inmueble a Conicyt en calle Bernarda Morín, comuna de Providencia. De acuerdo a La Segunda, el patrimonio de Correa incluye al menos doce propiedades, entre departamentos, oficinas, bodegas y parcelas en Melipilla, por un avalúo fiscal cercano a los $656 millones[xxxiv].

En el área de lobby, conocida como “Asuntos Públicos”, la cabeza de Imaginacción es Moisés Valenzuela, hombre estrechamente vinculado a Soledad Alvear, exsenadora DC. Valenzuela es uno de los puentes entre Imaginacción y la Falange y es también el vocero de la empresa en entrevistas relacionadas específicamente al lobby. Así, en una entrevista en La Segunda, habló sobre el tema sin mayores tapujos:

“Esta es una empresa privada”. Es la primera aclaración con que Moisés Valenzuela, gerente del área de Asuntos Públicos de Imaginacción, marca el límite de nuestras consultas especialmente en materia económica. El ex secretario nacional de la Democracia Cristiana fue la persona que designó Enrique Correa para responder nuestras inquietudes sobre el quehacer de la consultora. “Somos una empresa que está mirando siempre el futuro. Y ahora estamos viendo cómo abordar nuestro negocio cuando comience a regir la ley de lobby que nosotros creemos que nos beneficia”.

(...) “Nosotros no le pedimos voto a nadie. Quiero aclarar lo que nosotros hacemos en Asuntos Públicos porque al parecer hay una cierta confusión: nosotros no somos un organismo colegislador; representamos un interés y ese interés lo analizamos y lo transformamos en un lenguaje que ponemos en conocimiento de los tomadores de decisiones. Punto. A veces directamente nosotros, a veces acompañando a nuestros representados. En cualquiera de esos casos, nuestra asesoría va hacia las empresas y nunca le vamos a pedir a un determinado parlamentario un tipo de conducta A, B o C”.

(…) “La empresa tiene una participación importante en el mercado. A juicio nuestro, somos la número 1. Representamos a muchas empresas importantes, muchas asociaciones en el país y obviamente tiene un correlato en nuestros ingresos y también en nuestros gastos”[xxxv].

En los registros de audiencias de la ley del lobby podemos encontrar a “Consultores en Asuntos Públicos S. A.” y a “Consultores en Comunicación Estratégica” con decenas de audiencias solicitadas cada una. Además, podemos encontrar a “Imaginacción Diseño de Negocios” solicitando audiencias. En total, la empresa de Enrique Correa registra más de noventa audiencias considerando los registros hasta octubre de 2016, audiencias solicitadas desde que comenzó la aplicación efectiva de la ley de lobby en noviembre de 2014. En promedio, Imaginacción tiene una audiencia con una autoridad cada ocho días.

A este respecto, cabe destacar algunas audiencias solicitadas por miembros de Imaginacción. Destacan aquellas solicitadas por Carlos Cruz como representante de las empresas Agunsa y Sacyr ante diversas autoridades del MOP. Entre julio de 2015 y mayo de 2016, Carlos Cruz Lorenzen solicitó seis audiencias en el MOP para tratar temas sobre las concesiones del aeropuerto Pudahuel. Según los registros, Cruz mantuvo reuniones con el ministro Undurraga, con el director de Vialidad, con el coordinador de Concesiones y con el director general de Obras Públicas, entre otros.

La periodista Claudia Núñez Peña ha solicitado audiencias a nombre de Imaginacción. Dieciocho de esas audiencias fueron con diputados, donde el representado fue la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile. Las demás audiencias de Claudia Núñez Peña se produjeron en representación de tres inmobiliarias: Agua Dulce, Huechuraba y Sinergía. La primera realizó una donación de terrenos que fue coordinada por Claudia Núñez a través de una serie de audiencias con autoridades. La Inmobiliaria Huechuraba, por su parte, intenta levantar un proyecto en la zona de Santa Marta de Huechuraba. Para ello, Claudia Núñez ha solicitado audiencias en la municipalidad. La inmobiliaria Sinergia, en tanto, tiene un proyecto en La Reina, lo que ha requerido de similares gestiones ante el municipio local.

Otras audiencias de Núñez se refieren a la empresa InterChile S. A., vinculadas al proyecto energético Cardones Polpaico, consistente en una línea de transmisión eléctrica de alto voltaje. El proyecto tiene una extensión aproximada de 753 km y su localización comprende las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana. Cuatro regiones y veinte comunas atraviesa el trazado de la línea de transmisión eléctrica que realiza la empresa Interchile, propiedad de la colombiana ISA. La línea se encuentra tramitando su permiso ambiental. Para estos efectos, Claudia Núñez, de Imaginacción, ha solicitado diversas audiencias con autoridades.

Eduardo D’Hainaut también solicita audiencias a nombre de Imaginacción. Él registra catorce audiencias, doce solicitadas en representación de Applus Revisiones Técnicas, empresa dedicada a prestar este servicio. A este respecto, Eduardo D’Hainaut ha tenido audiencias en municipalidades, así como con seremis, con el subsecretario de Transporte y con el ministro. Registra también una audiencia con el jefe de división de Transporte Público Regional, en representación de Naviera Austral S. A., que presentó un plan para la implementación de una nueva ruta que comunique Yungay, Tortel y Natales, y además informó la necesidad de reemplazo de naves para las rutas Puerto Montt-Chaitén y Quellón-Cisne. La otra audiencia solicitada por parte de Eduardo D’´Hainaut fue en representación de Aaikei Energía por el proyecto Transmisora Continental Biobío.

Natalio Dorfman registra diez audiencias en representación del proyecto minero Vizcachitas, un yacimiento minero de cobre y molibdeno, ubicado en la comuna de Putaendo. Los recursos estimados permitirían la producción en torno a las ciento ochenta mil toneladas de cobre fino por más de veinticinco años. Su dueño es la compañía Andes Copper. Dorfman se ha reunido con autoridades de diversos ministerios y también con autoridades locales para tratar sobre este proyecto, que se encuentra en fase de estudio. Dorfman también ha solicitado audiencias con trece diputados para tratar sobre la ley de etiquetado de alimentos.

Moisés Valenzuela, por su parte, registra tres audiencias en representación de Minera Candelaria de BNAmericas con el ministro de Medioambiente, en dos ocasiones, y una con el seremi de la Región Metropolitana.

Enrique Correa no figura en ningún registro, pues no ha solicitado ninguna audiencia. En tanto se ha posicionado como líder de la industria del lobby, también se ha mantenido como un “guardián del Allendismo”. Pese a que su juventud no estuvo vinculada al socialismo, el gobierno de Allende generó en Correa una experiencia tal que, desde entonces, trabaja por el mantenimiento de la imagen y la herencia política del doctor socialista. Durante el gobierno de Aylwin, el 4 de septiembre de 1990, se organizó un funeral a Allende, todo coordinado por el ministro Correa. Además de ese gesto histórico, Correa integró durante años el directorio de la Fundación Allende —que se inauguró cuando todavía era ministro— y ha estado siempre junto a la familia del expresidente, especialmente con su hija, la senadora Isabel Allende. Recientemente, la senadora socialista anunció su disposición para competir en primarias para ser la candidata presidencial de la Nueva Mayoría y suceder, así, a Michelle Bachelet. No han sido pocos quienes han apuntado al rol de Correa como asesor de Isabel Allende. Quizás quien mayor atención le ha otorgado a este punto es la viuda de Fernando Castillo Velasco, la señora Mónica Echeverría Yáñez. Ella publicó un polémico libro sobre los hombres clave de la generación del MAPU[xxxvi]. En una entrevista, Echeverría fue incluso más allá, llegando a sostener que es Correa quien realmente gobierna Chile:

“A Correa lo puse en un lugar protagónico por una clara razón: hoy su poder es tal que está gobernando Chile.

(...)

—No estoy exagerando. Está en la izquierda y en la derecha, en la Fundación Salvador Allende y con los máximos empresarios de este país, incluyendo a Julio Ponce Lerou, el yerno de Pinochet. Tiene lazos en el Ejército, en la Iglesia y en el Congreso. Está en todos lados. Pero aspira apropiarse del poder político y ahora está apostando sus fichas a Isabel Allende, con quien habla casi a diario”[xxxvii].

En octubre de 2016, Isabel Allende anunció que se retiraba de la carrera presidencial. Se desconoce el rol de Enrique Correa en tal decisión. Claramente, las decisiones políticas no pasan todas por el escritorio de Correa, aunque su poder no está en esa dimensión. Su reino no es de ese mundo. La influencia de Correa es cultural, es el símbolo de una era marcada por la comunión entre la clase política y la clase empresarial. Enrique Correa es un símbolo de ese entendimiento, el hombre que gestiona la “comunicación estratégica” de las elites en el Chile actual. En medio de la crisis política, su poder simbólico ha aparecido en toda su dimensión como un “gestor de crisis” de las elites. “El financiamiento irregular de la política no es corrupción”, dijo, absolviendo a los políticos pecadores. También ha sido asesor de Carlos Alberto Délano, de Penta, y Julio Ponce Lerou, de SQM.

Otro que recibió sus consejos fue el general Fuentealba, quien solicitó su asesoría para lidiar con el “Milico Gate”. Una gestión de crisis de marca mayor, con gran exposición pública en los medios. Juan Emilio Cheyre, otro ex comandante en jefe del Ejército, también lo contrató como asesor ante su procesamiento por el caso Caravana de la Muerte. Dos militares del mayor rango institucional recurren al mismo hombre. Y no podemos pasar por alto que también apareció protagonizando correos electrónicos entre el cardenal Errázuriz y el cardenal Ezzati. La tarea que le encomendaban a Correa era comunicar a La Moneda la preocupación de la Iglesia ante el posible nombramiento de Felipe Berrios S. J. como capellán del palacio. Hoy, Correa es un testimonio vivo de cuarenta años de historia política. De la revolución en libertad al neoliberalismo. Del sacerdocio al lobby. De Ovalle al corazón del poder.

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Referencias capítulo 4

[i]  MUÑOZ, G. "El origen del apoyo socialista a Aylwin fue Clodomiro Almeyda en la cárcel". El Mercurio, Nacional, p.4.

Disponible en línea: https://goo.gl/Q54kyq

[ii]  CARVALLO, Lenka. Op cit. Véase nota 1.

[iii] HUNEEUS, Carlos. La democracia semi-soberana. Chile después de Pinochet. Taurus, 2015.

[iv]  CORREA, Enrique y NOÉ, Marcela, Eds. Nociones de una Ciudadanía que crece. Flacso-Chile, 1998.

[v]   Ciper Chile realizó un recuento de las sociedades vinculadas a Enrique Correa.

Disponible en línea: https://goo.gl/QbYIzu

[vi]  La demanda que se hizo humo. El Periodista, 23 de abril de 2004.

Disponible en línea: https://goo.gl/ZB9gS1

[vii]  Ciper Chile realizó un recuento de las sociedades vinculadas a Enrique Correa.

Disponible en línea: https://goo.gl/QbYIzu

[viii]  CAMPUSANO, Mauricio. La Moneda busca diferenciar GATE-MOP de Caso Coima. El Mercurio, 8 de enero de 2003. Disponible en línea: https://goo.gl/P0lp10

[ix]   PÉREZ, Arnaldo. Chile: La hora final de la remolacha. Eco Portal, 25 de septiembre de 2003.

Disponible en línea: https://goo.gl/VcmWg7

[x]   El presidente de Iansa tiene un nuevo adversario en la guerra del azúcar: Juan Claro. La Tercera, 14 de julio de 2003. Disponible en línea: https://goo.gl/vqv7iM

[xi]   "Caníbal" devoró a exministro Enrique Correa. El Mercurio de Valparaíso, 20 de agosto de 2003.

Disponible en línea: https://goo.gl/eZfX3e

[xii]  GONZÁLEZ, Gustavo. Argentina-Chile: Extradición de Menem en cuenta regresiva. IPS, 30 de abril de 2004. Disponible en línea: https://goo.gl/JNae1s

[xiii]  Exministro Enrique Correa renunció al Partido Socialista. Radio Cooperativa, 13 de julio de 2004.

Disponible en línea: https://goo.gl/0rMDIj

[xiv]  Lagos lamenta renuncia de Enrique Correa al PS. El Mercurio, 14 de julio de 2004.

Disponible en línea: https://goo.gl/rTXWt6

[xv]  SALAZAR, Manuel. La Ruta de un Camaleón. Punto Final nº572, 23 de julio de 2004.

Disponible en línea: https://goo.gl/eHTemI

[xvi]  CARVALLO, Lenka. La Transición de Correa. Revista Caras, 9 de mayo de 2014.

[xvii]  TRUJILLO, A. y FAÚNDEZ, G. Camilo Escalona: “Por casos como el de Girardi y Enrique Correa estamos como estamos”. La Tercera, 29 de mayo de 2016. Disponible en línea: https://goo.gl/vObV

[xviii]   Alvear en Andas. La Nación Domingo, 23 de enero de 2005. Disponible en línea:  https://goo.gl/sWesbX

[xix]   GALLEGOS, C. y LABARCA, P. Detenido el contador de las estrellas. La Nación, 26 de enero de 2005.  Disponible en línea: https://goo.gl/pNyz5d

[xx]   ÁLVAREZ, Luis y CORREA, Enrique. El lobby y la prensa en Chile: Relaciones positivas. Cuadernos de Información (18), Facultad de Comunicaciones, Universidad Católica de Chile. , 72-79. 2011.

[xxi]   WINTER, Magdalena. Quién es quién en el mundo de los lobbistas chilenos. El Mercurio, 8 de mayo de 2006.   Disponible en línea: https://goo.gl/TbKyrn

[xxii]  MORAGA, Javiera. Los guardianes de la imagen. Revista Capital, 15 de junio de 2007.

Disponible en línea: https://goo.gl/i53TK9

[xxiii]  El amigo del presidente que asesora a Suez Energy y Castilla. Revista Qué Pasa, 3 de septiembre de 2010.

Disponible en línea: https://goo.gl/OG3MNU

[xxiv]  Denuncian amenaza de usurpación territorial y contaminación por termoeléctrica. Comunicaciones Olca. 4 de agosto de 2009.  Disponible en línea: https://goo.gl/kwegBs

[xxv]   ADN negativo: Patricio Flores no es hijo de don Francisco. El Mostrador, 16 de marzo de 2011.

Disponible en línea: https://goo.gl/YQ2sIY

[xxvi]   PAZ, Miguel. El mapa del lobby en el debate de la ley de antenas celulares. El Mostrador, 28 de noviembre de 2011.

Disponible en línea: https://goo.gl/a0swlD

[xxvii]  Frente a frente de asesores en la “guerra” por cuotas de pesca. La Segunda, 30 de mayo de 2011.

Disponible en línea: https://goo.gl/b7camQ

[xxviii]  Véase. GARIN, Renato. Cómo y Por qué Chile no tiene una ley de lobby. Ciper Chile, 13 de enero de 2013.

Disponible en línea: https://goo.gl/WmNXPa

[xxix]  SEPÚLVEDA, Nicolás. Así opera la máquina de lobby de Enrique Correa en el Congreso. El Mostrador, 28 de octubre de 2014. Disponible en línea: https://goo.gl/ij8LiN

[xxx]   Véase. GARIN, Renato. Enrique Correa: El símbolo de una era. Revista Qué Pasa, 28 de octubre de 2016.

Disponible en línea: https://goo.gl/aWP1AN

[xxxi]  BASADRE, Pablo. Enrique Correa: “El exministro Longueira prestó grandes servicios al país”. The Clinic, 24 de marzo de 2016. Disponible en línea: https://goo.gl/Ts92kZ

[xxxii]  CARMONA, Alejandra. Los correos secretos entre Ezzati y Errázuriz y el rol clave de Enrique Correa en las operaciones políticas de la Iglesia. 9 de septiembre de 2015. Disponible en línea: https://goo.gl/DzjGfs

[xxxiii]   Burgos y las gestiones para desactivar nombramiento de Berríos en La Moneda: "Enrique Correa es amigo del Gobierno y se puede conversar. No presiona". El Mostrador, 9 de septiembre de 2015.

Disponible en línea: https://goo.gl/s92XbL

[xxxiv]   Moisés Valenzuela: "Nosotros no le pedimos el voto a nadie". La Segunda, 18 de julio de 2014.

Disponible en línea: https://goo.gl/FYi67i

[xxxv]    Ídem.

[xxxvi]   ECHEVERRÍA, Mónica. Háganme callar. CEIBO Ediciones, 2016.

[xxxvii]  CARVALLO, Lenka. Mónica Echeverría, viuda de Fernando Castillo Velasco: “Enrique Correa es quien gobierna Chile”. Revista Caras, 12 de julio de 2016. Disponible en línea: https://goo.gl/SRxv4N

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