Las ballenas volvieron a Hualpén
¡Hola! En esta semana en que se conmemora la efeméride de la gesta de Prat y en que, por extensión, se reconoce a mayo como el Mes del Mar, en Juego Limpio el océano y los ecosistemas australes parecieran estar hablándonos al mismo tiempo.
Desde las aguas interiores de Los Lagos hasta la Península Antártica, pasando por las costas del Biobío, distintas señales –unas de controversia y otras de avenencia científica– comienzan a cruzarse bajo las olas.
- En Los Lagos, una promesa climática divide a la ciencia. Un proyecto que busca reutilizar conchillas de chorito para combatir la acidificación oceánica abrió una controversia científica inesperada. Mientras sus impulsores lo presentan como una posible herramienta para capturar carbono, académicos especializados advierten que todavía no existe evidencia suficiente para asegurar que la intervención sea efectiva o ambientalmente segura. Detrás del debate aparece una discusión mayor: cuánto sabemos realmente sobre manipular químicamente ecosistemas marinos extremadamente complejos.
- Las ballenas que volvieron a Hualpén. El reciente avistamiento de cetáceos frente a la Península de Hualpén emocionó a pescadores, científicos y vecinos del Biobío. Pero detrás de las imágenes virales existe una historia mucho más profunda: antiguas rutas migratorias, memoria ecológica transmitida entre generaciones y uno de los sistemas marinos más productivos del Pacífico sur. Las ballenas no llegaron por casualidad. Lo que ocurre frente a esas costas podría estar revelando cómo el océano sigue funcionando como un gran corredor biológico en medio del cambio climático.
- La Antártica empieza a ponerse verde. Durante décadas, el Continente Blanco fue visto como el territorio más inhóspito y aislado del planeta. Hoy, científicos observan algo inquietante: la expansión acelerada de vegetación en sectores de la Península Antártica. El fenómeno, conocido como “reverdecimiento”, está encendiendo alertas por el riesgo de especies invasoras en ecosistemas extremadamente frágiles. En ese escenario, investigadores chilenos lideran el proyecto PRISMA, para intentar anticipar cómo podría transformarse la vida vegetal en una Antártica más cálida y más expuesta a la actividad humana.
En un tema distinto, les traemos un informe que expone las zonas grises de la descarbonización a la chilena.
- Mientras Chile acelera el cierre de termoeléctricas a carbón, el informe advierte que parte importante de esa transición energética avanza entre vacíos regulatorios, incumplimientos y débil fiscalización ambiental. La pregunta de fondo ya no es solo cuán rápido se descarboniza el país, sino bajo qué reglas y con qué nivel de responsabilidad ambiental se está haciendo.
Y en Futuro en Marcha estaremos hablando del flamenco que fue avistado en un humedal de Algarrobo, así como de la representación chilena en la Cumbre de Hiroshima sobre la Antártica.
¡Listo! Hecho el resumen, ahora vamos a lo nuestro. Aseguren sus cinturones, que Juego Limpio parte en 4, 3, 2, 1… ¡Arrancamos!
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La memoria ecológica de las ballenas que volvieron a Hualpén

Primero fueron los videos en redes sociales. Después, las fotografías tomadas desde la costa y los relatos de pescadores que conocen el mar del Biobío desde hace décadas. Las ballenas aparecieron otra vez frente a la Península de Hualpén, desplazándose lentamente entre las aguas frías del Pacífico, como si siguieran un camino aprendido hace siglos.
Para muchos fue una sorpresa. Para los científicos, no.
- Detrás del reciente avistamiento de cetáceos frente a las costas del Biobío existe un fenómeno mucho más profundo que una aparición ocasional. Lo que ocurrió en Hualpén no sería un episodio aislado, sino parte de una antigua relación entre las ballenas y uno de los ecosistemas marinos más productivos de Chile.
Sara Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, explica que “la costa del Biobío está influenciada por la corriente de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta”.
Ese sistema oceánico genera un fenómeno conocido como surgencia costera: aguas profundas, frías y cargadas de nutrientes ascienden hacia la superficie, alimentando enormes concentraciones de fitoplancton, krill y pequeños peces.
En otras palabras, el mar frente a Hualpén se transforma en una gigantesca despensa natural para las ballenas.
Pero la historia de las ballenas en esta zona viene de mucho antes de los drones y las redes sociales.
- La antigua estación ballenera de caleta Chome sigue siendo uno de los rastros más visibles de esa relación histórica entre los cetáceos y las costas del Biobío. Y aunque durante décadas se instaló la idea de que la actividad humana atrajo a estos animales, los científicos sostienen exactamente lo contrario.
“La ballenera no atrajo a las ballenas, sino que se instaló ahí porque las ballenas ya utilizaban ese corredor natural. Era un lugar donde su presencia era abundante y predecible”, afirma Rodríguez.
En los últimos años, además, los registros parecen haberse multiplicado. Videos captados desde embarcaciones artesanales, avistamientos desde la costa y registros aéreos comenzaron a repetirse con mayor frecuencia frente al Biobío.
“Esto responde a múltiples factores, entre ellos, la recuperación de algunas poblaciones de ballenas a nivel mundial”, explica la académica, citando procesos observados por la Comisión Ballenera Internacional.
Ese proceso de recuperación estaría permitiendo que distintas especies vuelvan a utilizar antiguas rutas migratorias y zonas de alimentación que durante décadas habían quedado parcialmente abandonadas.
Y las ballenas –explica la ciencia– no se desplazan al azar. Siguen principalmente el alimento. Por eso regresan a lugares donde encuentran condiciones favorables para alimentarse. Ahí aparece el concepto clave de la “memoria ecológica” o “cultura migratoria”.
Las rutas oceánicas son aprendidas y transmitidas entre generaciones. Las crías recorren miles de kilómetros junto a sus madres y aprenden dónde encontrar alimento, refugio y condiciones seguras en medio del océano.
- Cada avistamiento frente a Hualpén no solo revela la presencia de un animal gigantesco emergiendo sobre el agua. También expone la persistencia de rutas invisibles que atraviesan generaciones completas de cetáceos y que siguen conectando las costas del Biobío con uno de los sistemas marinos más ricos del planeta.
En un escenario marcado por el cambio climático, la acidificación oceánica y las transformaciones del mar, las ballenas que reaparecen frente a Hualpén parecen recordar algo que la ciencia lleva años intentando explicar: que debajo de la superficie del Biobío sigue existiendo un corredor marino vital para la biodiversidad del Pacífico sur.
Proyecto para neutralizar CO₂ en Los Lagos abre controversia científica
La promesa suena ambiciosa: reutilizar hasta 50 mil toneladas anuales de conchillas de chorito para ayudar a reducir la acidez del océano y, eventualmente, capturar miles de toneladas de dióxido de carbono en el mar interior de la Región de Los Lagos.
La idea detrás de la iniciativa apunta a utilizar residuos de la industria mitilicultora –principalmente conchas de mejillón– para aumentar la alcalinidad del agua marina. En teoría, ese proceso podría favorecer una mayor absorción de CO₂ desde la atmósfera y contribuir a mitigar uno de los efectos más críticos del cambio climático: la acidificación oceánica.
Pero mientras la propuesta gana visibilidad pública, también comenzó a abrir una fuerte controversia científica.
- Investigadores de la Universidad de Concepción y de la Universidad Santo Tomás especializados en acidificación oceánica, carbono costero y ecosistemas marinos del sur de Chile advirtieron que hoy no existe evidencia pública suficiente para sostener que el proyecto pueda garantizar una captura efectiva de carbono o que sea ambientalmente seguro.
El centro de la controversia no está en descartar la tecnología, sino en cómo se está comunicando.
“Hoy no existe información pública suficiente que permita sostener, con rigor científico y trazabilidad independiente, que usar masivamente conchilla en el mar interior de Los Lagos vaya a producir una remoción neta de CO₂ detectable, verificable y ambientalmente segura”, advierten los investigadores en este documento técnico difundido públicamente.
El Dr. Cristian Vargas, académico de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción y uno de los principales expertos internacionales en acidificación oceánica, sostiene que uno de los problemas centrales es simplificar un sistema marino extremadamente complejo.
“Evaluar acidificación costera requiere series temporales amplias y comprender la variabilidad natural del sistema, porque los organismos responden a múltiples factores simultáneos, no solo al pH”, explica Vargas. Y agrega: “Medir una sola variable y extrapolar resultados puede inducir a conclusiones erróneas”.
- La advertencia apunta directamente al corazón científico del proyecto. Los investigadores sostienen que monitorear únicamente pH, temperatura o biodiversidad no basta para determinar si realmente existe captura neta de carbono ni cuáles podrían ser los efectos ecológicos de alterar químicamente el agua marina.
En sistemas como el Estuario de Reloncaví –donde confluyen agua dulce, cambios de temperatura, variaciones de oxígeno y altos niveles de productividad biológica– pequeñas alteraciones químicas pueden generar efectos difíciles de predecir.
Para los científicos, la discusión internacional sobre alcalinización oceánica todavía se encuentra en una fase experimental y altamente cautelosa.
Otro de los focos de preocupación está en el propio material que busca reutilizarse.
El Dr. Nelson Lagos, director del Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático de la Universidad Santo Tomás, advirtió que las conchas de mejillón no son químicamente uniformes y que sus propiedades pueden variar significativamente dependiendo de su composición y residuos orgánicos remanentes.
Los investigadores sostienen además que modificar la química marina en zonas altamente sensibles podría tener impactos ecológicos no deseados, particularmente sobre el plancton y microorganismos marinos.
La preocupación no es teórica. El Reloncaví ha registrado episodios recientes de Floraciones Algales Nocivas (FAN), incluyendo eventos de Heterosigma akashiwo reportados este año por Sernapesca.
La controversia también abrió un debate regulatorio. Los científicos cuestionan que el uso de infraestructura sanitaria o emisarios submarinos pueda interpretarse como autorización suficiente para realizar intervenciones químicas de este tipo en el mar. Recuerdan que la legislación chilena exige evaluación ambiental formal cuando existen riesgos potenciales para ecosistemas o recursos naturales.
Pese a las críticas, los investigadores no descartan que el uso de materiales alcalinos derivados de conchas pueda eventualmente aportar a mitigar la acidificación oceánica. Pero enfatizan que, antes de escalar cualquier intervención, se requiere investigación abierta, monitoreo multivariable, revisión independiente y evidencia verificable.
El peligroso “reverdecimiento” de la Antártica
Durante décadas, la Antártica fue imaginada como un territorio inmóvil: hielo, roca, viento y silencio. Un continente demasiado frío para los árboles, demasiado hostil para las plantas y demasiado aislado para las invasiones biológicas que hoy afectan a gran parte del planeta.
Pero algo comenzó a cambiar.
- En distintas zonas de la Península Antártica, científicos empezaron a detectar una señal inquietante: pequeñas manchas verdes avanzando sobre superficies que hasta hace pocos años permanecían cubiertas de hielo o nieve. Musgos, líquenes y vegetación resistente al frío comenzaron a expandirse lentamente sobre el Continente Blanco.
El fenómeno ya tiene nombre entre los investigadores: el “reverdecimiento” de la Antártica.
Y lejos de ser una curiosidad paisajística, hoy se ha transformado en una de las señales más visibles de cómo el cambio climático está alterando uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
Estudios internacionales liderados por la British Antarctic Survey muestran que la cobertura vegetal en sectores de la Península Antártica aumentó de forma acelerada durante las últimas décadas. Lo que en los años 80 apenas ocupaba pequeñas superficies dispersas, hoy se multiplica sobre terrenos liberados por el retroceso del hielo.
La explicación está en el calentamiento.
- La Península Antártica es una de las regiones que más rápidamente se está calentando en la Tierra. El aumento de temperaturas, junto al derretimiento del hielo y una mayor disponibilidad de humedad, son factores que están creando nuevas condiciones para que organismos vegetales logren establecerse donde antes simplemente no podían sobrevivir.
Y ahí aparece una preocupación mayor. Esto podría abrir la puerta a especies invasoras capaces de alterar profundamente ecosistemas en extremo delicados.
Y justamente desde la Universidad de Talca surgió uno de los proyectos científicos que busca adelantarse a un escenario que hasta hace pocos años parecía improbable: una Antártica vulnerable a la colonización vegetal.
- Se trata del proyecto PRISMA, una iniciativa que estudia cómo el cambio climático podría facilitar el establecimiento de especies invasoras en el continente antártico y cuáles serían sus efectos sobre la biodiversidad local.
La investigación combina experimentos fisiológicos, modelamiento climático y simulaciones ecológicas para intentar responder una pregunta inquietante: qué plantas podrían sobrevivir en una Antártica más cálida.
- El trabajo no se centra únicamente en especies antárticas. Parte importante de la investigación consiste en analizar plantas invasoras presentes en otros lugares del planeta que poseen alta capacidad de adaptación a ambientes extremos.
- Un dato importante es que actualmente la Antártica posee solo dos especies de plantas vasculares nativas: el pasto antártico y el clavel antártico. Esa baja diversidad hace que cualquier alteración ecológica pueda acarrear consecuencias profundas sobre cadenas biológicas extremadamente simples y sensibles.
El proyecto PRISMA también analiza otro elemento clave: el rol humano como vehículo involuntario de invasiones biológicas.
- Cada año miles de personas llegan a la Antártica entre expediciones científicas, turismo y operaciones logísticas. Y junto con ellas también viajan semillas microscópicas, restos orgánicos, esporas y microorganismos imposibles de detectar a simple vista.
Pero los investigadores saben que la velocidad del cambio climático podría comenzar a superar la capacidad de contención.
Lo que antes era un continente protegido naturalmente por temperaturas extremas, hoy empieza a transformarse en un territorio más expuesto, más húmedo y más accesible para organismos externos.
Y en medio de ese proceso, que la Antártica comience a “reverdecerse” no es síntoma de ambiente sano. No todo lo verde, ambientalmente hablando, es bueno.
Descarbonización a la chilena: incumplimiento en cierre de termoeléctricas
La transición energética en Chile avanza, pero no necesariamente bajo estándares homogéneos ni con mecanismos efectivos de control.
Esa es una de las principales conclusiones del estudio “Regulación ambiental y sectorial aplicable al cierre y reconversión de centrales termoeléctricas a carbón en Chile”, presentado por el Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile y Chile Sustentable.
El informe identifica vacíos regulatorios, debilidades en la evaluación ambiental y falta de coordinación institucional en los procesos de cierre y reconversión de centrales a carbón, en un momento clave para la descarbonización del país.
- Uno de los hallazgos más relevantes apunta a que 7 de las 14 centrales cerradas no cuentan con Resolución de Calificación Ambiental (RCA), lo que implica ausencia de obligaciones específicas sobre cierre, desmantelamiento y remediación ambiental.
La investigación también advierte sobre el uso de consultas de pertinencia para evitar el ingreso de proyectos de reconversión al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. A ello se suman incumplimientos de compromisos de cierre en centrales como Angamos 1 y 2, Nueva Ventanas y Campiche, en un contexto que los autores califican como de fiscalización insuficiente por parte de las autoridades.
Para la directora del Centro de Derecho Ambiental, Pilar Moraga, el problema no es solo técnico, sino también estructural. “Existe un vacío regulatorio persistente. A esto se suma un uso, a nuestro juicio abusivo, de las consultas de pertinencia para habilitar operaciones incluso en centrales que carecían de resolución de calificación ambiental. Persisten además compromisos incumplidos, en un contexto de fiscalización claramente insuficiente”, afirmó.
El estudio sostiene que la falta de exigibilidad ha derivado en la permanencia de infraestructura sin desmantelar y en la ausencia de medidas de remediación ambiental en territorios históricamente afectados por la operación de termoeléctricas, perpetuando pasivos ambientales y sociales en distintas comunidades.
La discusión, sin embargo, trasciende el ámbito jurídico y se instala en el debate político sobre cómo avanzar hacia una transición energética justa.
Futuro en marcha
Avistan flamenco chileno en humedal de Algarrobo
Un ejemplar adulto de flamenco chileno fue avistado en el estero El Membrillo, en el sector de Mirasol, comuna de Algarrobo, donde ha sido observado alimentándose y acicalando su plumaje en el humedal. Según explicó José Luis Brito Montero, naturalista e integrante de Fundación Relicto y Corporación SOS Algarrobo, esta especie ya ha visitado otros humedales del litoral central, como laguna El Peral, Cartagena, Llolleo y la desembocadura del río Maipo.
Ante su presencia, hicieron un llamado a no molestarlo, evitar ruidos fuertes, mantener a los perros bajo control y observarlo a distancia para proteger su permanencia en el lugar.
Ciencia chilena participa en cumbre sobre la Antártica en Hiroshima
Los investigadores chilenos Hugo Benítez y César Cárdenas están representando al país en Hiroshima, Japón, en uno de los encuentros científicos y políticos más relevantes sobre el futuro de la Antártica. Los expertos, vinculados al Instituto Milenio BASE, Instituto Antártico Chileno y Universidad Andrés Bello, participan en discusiones internacionales orientadas a fortalecer regulaciones para proteger el Continente Blanco frente al avance de especies invasoras y la presión sobre la pesca de krill.
En medio de un escenario marcado por el calentamiento global y los cambios acelerados en los ecosistemas polares, la presencia chilena busca aportar evidencia científica para impulsar nuevas acciones de conservación y gobernanza climática en la Antártica.
El 70% del agua para la minería provendrá del mar
La minería chilena avanza hacia una transformación hídrica estructural. Según proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre, para 2034 el 67,6% del agua utilizada por la gran minería del cobre provendrá del mar, principalmente mediante plantas desaladoras. Aunque esta transición reducirá la presión sobre fuentes continentales, también plantea nuevos desafíos ambientales asociados al manejo y vertimiento de salmuera y sus posibles efectos sobre ecosistemas costeros.
Frente a este escenario, la industria y empresas especializadas están impulsando tecnologías como sistemas de dilución avanzada, difusores submarinos optimizados, reutilización industrial de salmuera, modelación oceanográfica y monitoreo ambiental continuo para reducir impactos. El avance de nuevas desaladoras multipropósito también anticipa mayores exigencias regulatorias, innovación tecnológica y planificación costera integrada para compatibilizar el crecimiento minero con la protección ambiental marina.
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