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Proyecto para neutralizar CO₂ en Los Lagos abre controversia científica Juego Limpio El Mostrador

Proyecto para neutralizar CO₂ en Los Lagos abre controversia científica

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Héctor Cossio López
Por : Héctor Cossio López Editor General de El Mostrador
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El proyecto que busca reutilizar conchillas de chorito para reducir la acidificación oceánica en Los Lagos abrió una controversia científica por la falta de evidencia sobre su efectividad y seguridad ambiental.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La iniciativa que propone reutilizar hasta 50 mil toneladas de conchillas de chorito en el mar interior de Los Lagos para aumentar la alcalinidad del agua y favorecer la captura de CO₂ generó cuestionamientos de investigadores de la Universidad de Concepción y la Universidad Santo Tomás. Los especialistas advirtieron que no existe evidencia pública suficiente para asegurar una remoción efectiva de carbono ni garantizar seguridad ambiental en ecosistemas complejos como el Estuario de Reloncaví.
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La promesa suena ambiciosa: reutilizar hasta 50 mil toneladas anuales de conchillas de chorito para ayudar a reducir la acidez del océano y, eventualmente, capturar miles de toneladas de dióxido de carbono en el mar interior de la Región de Los Lagos.

La idea detrás de la iniciativa apunta a utilizar residuos de la industria mitilicultora –principalmente conchas de mejillón– para aumentar la alcalinidad del agua marina. En teoría, ese proceso podría favorecer una mayor absorción de CO₂ desde la atmósfera y contribuir a mitigar uno de los efectos más críticos del cambio climático: la acidificación oceánica.

Pero mientras la propuesta gana visibilidad pública, también comenzó a abrir una fuerte controversia científica.

  • Investigadores de la Universidad de Concepción y de la Universidad Santo Tomás especializados en acidificación oceánica, carbono costero y ecosistemas marinos del sur de Chile advirtieron que hoy no existe evidencia pública suficiente para sostener que el proyecto pueda garantizar una captura efectiva de carbono o que sea ambientalmente seguro.

El centro de la controversia no está en descartar la tecnología, sino en cómo se está comunicando.

“Hoy no existe información pública suficiente que permita sostener, con rigor científico y trazabilidad independiente, que usar masivamente conchilla en el mar interior de Los Lagos vaya a producir una remoción neta de CO₂ detectable, verificable y ambientalmente segura”, advierten los investigadores en este documento técnico difundido públicamente.

El Dr. Cristian Vargas, académico de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción y uno de los principales expertos internacionales en acidificación oceánica, sostiene que uno de los problemas centrales es simplificar un sistema marino extremadamente complejo.

“Evaluar acidificación costera requiere series temporales amplias y comprender la variabilidad natural del sistema, porque los organismos responden a múltiples factores simultáneos, no solo al pH”, explica Vargas. Y agrega: “Medir una sola variable y extrapolar resultados puede inducir a conclusiones erróneas”.

  • La advertencia apunta directamente al corazón científico del proyecto. Los investigadores sostienen que monitorear únicamente pH, temperatura o biodiversidad no basta para determinar si realmente existe captura neta de carbono ni cuáles podrían ser los efectos ecológicos de alterar químicamente el agua marina.

En sistemas como el Estuario de Reloncaví –donde confluyen agua dulce, cambios de temperatura, variaciones de oxígeno y altos niveles de productividad biológica– pequeñas alteraciones químicas pueden generar efectos difíciles de predecir.

Para los científicos, la discusión internacional sobre alcalinización oceánica todavía se encuentra en una fase experimental y altamente cautelosa.

Otro de los focos de preocupación está en el propio material que busca reutilizarse.

El Dr. Nelson Lagos, director del Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático de la Universidad Santo Tomás, advirtió que las conchas de mejillón no son químicamente uniformes y que sus propiedades pueden variar significativamente dependiendo de su composición y residuos orgánicos remanentes.

Los investigadores sostienen además que modificar la química marina en zonas altamente sensibles podría tener impactos ecológicos no deseados, particularmente sobre el plancton y microorganismos marinos.

La preocupación no es teórica. El Reloncaví ha registrado episodios recientes de Floraciones Algales Nocivas (FAN), incluyendo eventos de Heterosigma akashiwo reportados este año por Sernapesca.

La controversia también abrió un debate regulatorio. Los científicos cuestionan que el uso de infraestructura sanitaria o emisarios submarinos pueda interpretarse como autorización suficiente para realizar intervenciones químicas de este tipo en el mar. Recuerdan que la legislación chilena exige evaluación ambiental formal cuando existen riesgos potenciales para ecosistemas o recursos naturales.

Pese a las críticas, los investigadores no descartan que el uso de materiales alcalinos derivados de conchas pueda eventualmente aportar a mitigar la acidificación oceánica. Pero enfatizan que, antes de escalar cualquier intervención, se requiere investigación abierta, monitoreo multivariable, revisión independiente y evidencia verificable.

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