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Mercados de predicción: la fiebre de apostar al futuro que tiene a medio Silicon Valley invirtiendo Digital

Mercados de predicción: la fiebre de apostar al futuro que tiene a medio Silicon Valley invirtiendo

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Tincho Calderón
Por : Tincho Calderón Periodista especializado en tecnología, gadgets y videojuegos.
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En esta mezcla de Wall Street con casinos, Polymarket procesó $20 mil millones en apuestas sobre elecciones, guerras y hasta ataques nucleares en lo que va de 2026. Un sargento estadounidense ganó $400 mil usando información clasificada.


Ken Van Dyke no parecía el tipo que terminaría enfrentando 60 años de cárcel. Sargento de fuerzas especiales de Estados Unidos, acceso a información clasificada, carrera militar impecable. Hasta que decidió apostar $85 mil dólares en Polymarket sobre si habría intervención militar estadounidense en Venezuela.

Ganó $400 mil. El problema: usó información sensible de su puesto para saber exactamente qué iba a pasar antes que nadie. Ahora enfrenta un juicio federal por uso de información privilegiada. El presidente Donald Trump lo comparó con “un entrenador que apostó a su propio equipo”. La fiscalía lo llama fraude.

Bienvenidos al mundo de los mercados de predicción: plataformas donde puedes apostar sobre elecciones, guerras, clima, divorcios de celebridades, o si habrá ataque nuclear antes de fin de año. Sí, ese último mercado existió. Tuvo que cerrarse por presión pública.

Qué son y por qué existen

Un mercado de predicción funciona como una bolsa de valores, pero en lugar de comprar acciones de empresas, apuestas sobre si algo va a pasar o no.

Un ejemplo simple: mercado sobre si lloverá mañana en Santiago. Compras la posición “Sí” a 70 centavos. Si llueve, te pagan 1 dólar. Ganaste 30 centavos. Si no llueve, pierdes 70 centavos.

El precio (70 centavos) refleja cuánta gente cree que va a llover: 70% de probabilidad según el mercado. Mientras más gente compra “Sí”, el precio sube. Si los meteorólogos anuncian cielo despejado, el precio baja porque la gente vende.

La idea detrás es simple: cuando miles de personas apuestan dinero real, sus predicciones colectivas suelen ser más precisas que expertos individuales o encuestas tradicionales. El dinero obliga a investigar antes de apostar.

Y funciona sorprendentemente bien. Polymarket, la plataforma más grande del rubro, reporta una precisión superior a 94% para eventos que se resuelven en el mes siguiente. Durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, Polymarket acertó la victoria de Trump cuando las encuestas tradicionales y los analistas políticos más reconocidos (como Nate Silver, creador de FiveThirtyEight, el sitio especializado en pronósticos electorales) fallaron en sus proyecciones. Los precios del mercado reflejaron el resultado real mejor que los métodos convencionales.

El boom de Polymarket

Shayne Coplan fundó Polymarket en 2020 cuando tenía apenas 21 años. Cinco años después, la plataforma ha procesado más de $154 mil millones acumulados. Solo en marzo de 2026 movió $10.570 millones.

La apuesta de Wall Street fue clara: ICE, la matriz de la Bolsa de Nueva York, invirtió $2 mil millones valorando la compañía en $8 mil millones. Polymarket opera con criptomonedas, no pide identificación rigurosa y es accesible desde cualquier país.

Los mercados activos abarcan todo el espectro: elecciones en Brasil, control del Congreso estadounidense en las elecciones parciales, probabilidad de recesión en Estados Unidos, ganador del Super Bowl, ganador del Mundial 2026 (España aparece como favorita con 16% de probabilidades), si 2026 será el cuarto año más caliente en la historia, si Netflix comprará Warner Bros, si la Corte Internacional de Justicia ganará el Nobel de la Paz, si Trump será destituido antes de fin de año (16% de probabilidad), el precio del Bitcoin dentro de tres horas.

También hubo mercado sobre si Javier Milei fue hackeado cuando promovió la criptomoneda $LIBRA. Ese mercado movió $8.5 millones solo en Argentina.

La premisa es simple: cualquier cosa cuantificable con resultado verificable puede convertirse en mercado.

Los problemas no tardaron en aparecer

El primer caso emblemático: Ken Van Dyke, sargento con acceso a información clasificada sobre operaciones militares en Venezuela. Apostó fuerte, ganó $400 mil, ahora enfrenta cárcel.

El segundo: un usuario anónimo que logró 93% de precisión prediciendo acciones militares contra Irán. Sus ganancias rondan el millón de dólares. ¿Casualidad? ¿Información privilegiada? Imposible saberlo porque la plataforma no exige identificación.

El tercero ocurrió en París durante 2025. Un apostador ganó $36 mil prediciendo que la temperatura sería alta en un día específico. ¿Su método? Manipuló el termómetro oficial con un secador de pelo. Meteo France, la agencia meteorológica francesa, detectó la anomalía, investigó y confirmó el fraude.

El cuarto caso ni siquiera llegó a concretarse. Polymarket abrió un mercado preguntando si habría un ataque nuclear antes de fin de 2026. Las críticas fueron inmediatas y masivas: apostar sobre una guerra nuclear es obsceno. La plataforma cerró el mercado.

La matemática que nadie quiere ver

Un análisis reciente del ecosistema de startups reveló un dato incómodo: en Polymarket, el 0.1% de usuarios concentra el 67% de las ganancias. No es exageración, es la distribución real.

La gente normal que apuesta cantidades pequeñas pierde consistentemente. Y no es por mala suerte, sino por el diseño mismo del sistema.

Del otro lado están las empresas especializadas con algoritmos sofisticados, programas automatizados que operan 24/7, y apostadores profesionales con mejor información, mayor velocidad de reacción y más capital. Todos ellos compiten contra el padre de familia que apostó $100 sobre las elecciones.

El resultado es predecible: la gente común termina financiando las ganancias de los profesionales.

Los números lo confirman. En abril de 2025, Polymarket registró $10.72 mil millones en volumen con 643 mil usuarios activos. Pero la distribución de ganancias es extremadamente desigual: un puñado de operadores captura la mayor parte del valor.

En noviembre de 2025, la plataforma alcanzó un récord de 19.9 millones de visitas web. Muchos de esos usuarios nuevos no entienden que el precio refleja cuánta gente cree que algo va a pasar. Ven una interfaz bonita, reciben notificaciones constantes sobre mercados de celebridades, apuestan y pierden.

El limbo regulatorio

En Estados Unidos, Polymarket fue multada con $1.4 millones en 2022 por operar sin licencia del regulador financiero. Tres años después, en noviembre de 2025, finalmente obtuvo la aprobación formal para operar.

Su competidor Kalshi tomó el camino opuesto desde el inicio: está completamente regulada, opera solo dentro de Estados Unidos y exige identificación completa a todos sus usuarios. El volumen acumulado de Kalshi alcanza los $150 mil millones. Los datos de abril de 2025 muestran una tendencia: Kalshi creció 9.8% mientras Polymarket caía 23.4%, lo que sugiere que algunos usuarios están migrando hacia plataformas con supervisión oficial.

En Europa, España ha lanzado campañas advirtiendo sobre la especulación disfrazada de inversión. Los mercados de predicción podrían clasificarse como juego de azar, como inversión financiera o como derivados, dependiendo de cómo los interprete cada regulador nacional.

Latinoamérica presenta un panorama fragmentado. México, Brasil y Colombia tratan las criptomonedas como activos financieros pero no tienen reglas específicas para estos mercados. Es un vacío legal completo.

El riesgo es evidente: lo que hoy es legal mañana podría bloquearse. Brasil ya amenazó con hacerlo. Los reguladores de múltiples países observan el fenómeno con creciente desconfianza.

Las tres razones por las que la gente apuesta

La gente participa en estos mercados por tres motivos principales.

El primero es especular para ganar dinero. Es el más común. También es el que más pierde: la mayoría termina en negativo, mientras una pequeña minoría se lleva la mayor parte de las ganancias.

El segundo es tener información que otros no tienen. Un ingeniero que trabaja en SpaceX apostando sobre el éxito de un lanzamiento. Un analista político con acceso a encuestas internas apostando sobre elecciones. El problema es que algunos cruzan la línea hacia lo ilegal, como el caso del sargento Van Dyke.

El tercero es protegerse de pérdidas reales. Un agricultor puede apostar contra una buena cosecha: si el clima arruina sus cultivos, al menos gana algo en Polymarket que compensa la pérdida. Una empresa puede apostar contra la victoria de un candidato que prometió subir impuestos: si ese candidato gana, al menos la empresa recibe dinero para pagar esos nuevos impuestos.

Para quienes solo observan sin apostar, los precios de Polymarket funcionan como indicador útil del sentimiento real del mercado. Cuando Joe Biden renunció a su candidatura presidencial en julio de 2024 (decisión que sorprendió al mundo político dejando a Kamala Harris como candidata demócrata), los precios en Polymarket cambiaron en cuestión de minutos. Los medios tradicionales tardaron horas en procesar y analizar la noticia.

Dos futuros posibles

El debate sobre el futuro de estos mercados oscila entre dos visiones opuestas.

Los optimistas ven una herramienta que puede madurar y convertirse en infraestructura crítica para la inteligencia colectiva. Vitalik Buterin, creador de Ethereum (la segunda criptomoneda más grande del mundo), los describe como “la tercera gran tecnología de coordinación social” después de los mercados tradicionales y la democracia. En este escenario, los gobiernos los usarían para mejorar políticas públicas, las empresas para planificación estratégica, y la academia para estudiar cómo agregar información dispersa.

Los pesimistas anticipan que los escándalos se multiplicarán. Más casos de información privilegiada, más manipulación, hasta que los reguladores pierdan la paciencia y cierren las plataformas o las regulen hasta volverlas irrelevantes.

La crítica fundamental persiste en ambos escenarios: estas plataformas convierten la especulación en un juego. Su interfaz está diseñada para captar atención, no para inversión racional. Las notificaciones constantes, los mercados sobre temas triviales, todo fomenta una adicción similar a las apuestas deportivas o los casinos online.

La realidad probablemente aterrizará en algún punto intermedio. Los mercados regulados como Kalshi crecerán entre usuarios institucionales que valoran la supervisión. Las plataformas sin regulación como Polymarket sobrevivirán en una zona gris legal. Y los usuarios comunes seguirán perdiendo dinero en su mayoría, financiando las ganancias de los profesionales.

¿Y en Chile?

Polymarket es accesible desde Chile sin restricciones. No hay ley que lo prohíba ni que lo regule. Opera con criptomonedas, lo que significa que no pasa por bancos chilenos ni por supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Técnicamente, cualquier chileno con criptomonedas puede apostar. Legalmente, existe en zona gris: no está prohibido, pero tampoco regulado. El problema: si ganas y quieres convertir criptomonedas a pesos, debes declarar ese ingreso al SII. Si pierdes, no hay protección al consumidor como en los casinos regulados.

Los mercados sobre Chile han sido escasos. Pero la mayoría de mercados activos son eventos internacionales: elecciones estadounidenses, europeas, guerras, deportes globales.

Pero apostar dinero real es otra historia. Las cifras hablan solas: 0.1% de usuarios gana 67% de beneficios. No es un casino donde todos pierden contra la casa. Es un mercado donde profesionales con información y algoritmos ganan contra personas comunes apostando cantidades pequeñas.

Ken Van Dyke apostó sabiendo el resultado porque tenía información clasificada. Por eso enfrenta 60 años de prisión. La mayoría de usuarios apuesta sin esa ventaja. Por eso la mayoría pierde.

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