Medioambiente
Crédito: El Mostrador.
Alertan que especies invasoras amenazan salud, economía y biodiversidad
Especialistas advierten que las especies invasoras no solo afectan ecosistemas y biodiversidad, sino que también representan riesgos sanitarios y económicos. En Chile, algunas ya generan pérdidas proyectadas por más de US$2.000 millones en 20 años.
Mosquitos capaces de transmitir enfermedades, jabalíes asociados a zoonosis y plantas invasoras que intensifican alergias. El impacto de las especies invasoras ya no se limita únicamente al medioambiente.
Especialistas alertan que estos organismos representan una amenaza creciente para la salud pública, la producción y la economía, en un escenario donde el cambio climático y la falta de coordinación institucional podrían aumentar los riesgos para Chile y otros países de América Latina.
Un problema que va más allá de la biodiversidad
Las especies invasoras corresponden a organismos que no son propios de un territorio y que logran expandirse sin control, afectando ecosistemas y actividades humanas.
Sin embargo, investigadores advierten que el problema suele abordarse únicamente desde una perspectiva ambiental, dejando fuera impactos sanitarios, económicos y sociales.
Así lo planteó Aníbal Pauchard, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción y director del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), quien participó recientemente en un taller internacional sobre control de especies invasoras organizado por la Convención de la Diversidad Biológica en Panamá.
“Tenemos que entender que todo esto está de la mano: daños económicos, daño a la salud y daño a la biodiversidad son parte de una misma situación”, señala Pauchard. “Es ahí cuando nos toman atención”.
Mosquitos, jabalíes y riesgos sanitarios
Según el especialista, algunas especies invasoras pueden transformarse directamente en vectores de enfermedades.
“Los mosquitos que están llegando pueden portar dengue u otras enfermedades, y con las condiciones climáticas más cálidas de Chile se va generando mayor hábitat para ellos”, explica Pauchard.
El académico también menciona riesgos asociados al jabalí, especie invasora presente en el país que puede transmitir zoonosis como la triquinosis.
A ello se suma la amenaza potencial de organismos que todavía no ingresan masivamente a Chile, como el caracol africano, detectado en controles fronterizos y considerado portador potencial de parásitos.
Además de los efectos directos, existen impactos indirectos vinculados a la alteración de ecosistemas.
“Hay plantas invasoras que pueden generar hábitat para mosquitos o producir alergias más intensas que las especies nativas”, advierte el investigador.

Crédito: El Mostrador.
El desafío de la bioseguridad
En este escenario, especialistas sostienen que el concepto de bioseguridad se vuelve cada vez más relevante.
La bioseguridad considera medidas destinadas a prevenir, controlar y gestionar riesgos asociados al ingreso o expansión de organismos que puedan generar daños ambientales, económicos o sanitarios.
El tema también ha sido abordado en investigaciones internacionales recientes publicadas en la revista BioScience, donde Pauchard participa como coautor.
El estudio advierte que las invasiones biológicas —incluyendo especies, vectores y patógenos— pueden afectar directamente la salud humana, la seguridad alimentaria y los ecosistemas que sostienen el bienestar de las personas.
Falta de coordinación institucional
Uno de los principales problemas identificados por especialistas es la escasa articulación entre instituciones y ministerios encargados de abordar estas amenazas.
Aunque Chile presenta avances en el control de plagas de impacto económico liderados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), aún existen brechas importantes en materia ambiental y sanitaria.
“Los ministerios no siempre están coordinados y eso afecta la respuesta a este problema. La intersectorialidad es aún incipiente, y eso es algo que se repite en todos los países. Así por ejemplo, los Ministerios de Medio Ambiente deben mejorar la coordinación con otros Ministerios como Agricultura o con Pesca”, afirma Pauchard.
El investigador sostiene que avanzar hacia enfoques integrados permitiría fortalecer la prevención y priorizar especies con mayor potencial de daño.
“Cuando uno conecta esto con salud, también conecta con la idea de la prevención. Y eso fortalece las barreras de entrada frente a especies que pueden ser dañinas”, señala.
Millonarias pérdidas económicas proyectadas
El impacto económico de las especies invasoras en Chile ya ha sido cuantificado.
Un estudio publicado en 2016 por el proyecto GEF-MMA-PNUD estimó que siete especies exóticas invasoras generan pérdidas anuales cercanas a los US$87,9 millones. Proyectadas a 20 años, las pérdidas superarían los US$2.003 millones.
El análisis consideró especies como el castor, conejo europeo, jabalí, visón, avispa chaqueta amarilla, zarzamora y espinillo.
Entre los mayores impactos económicos proyectados figuran el jabalí, con pérdidas superiores a US$603 millones; la avispa chaqueta amarilla, con cerca de US$497 millones; y el visón, con más de US$417 millones.
El informe también advierte que estas cifras representan solo una estimación mínima, ya que muchos daños ecológicos y sanitarios aún no pueden cuantificarse económicamente.
“Las invasiones impactan sistemas naturales y su biodiversidad, necesarios para el bienestar humano y el desarrollo de un país”, señalaba el estudio.
Para especialistas, el desafío ahora es dejar de entender las especies invasoras únicamente como un problema ambiental y avanzar hacia políticas públicas integradas que consideren sus efectos sobre la salud, la economía y la calidad de vida.