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La eficiencia en el uso del combustible: de un concepto deseable a una necesidad tecnológica Opinión Créditos: El Mostrador.

La eficiencia en el uso del combustible: de un concepto deseable a una necesidad tecnológica

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El alza sostenida de los combustibles se ha transformado en uno de los principales desafíos para la industria del transporte y la logística. Más allá de su impacto inmediato en los costos operacionales, este fenómeno obliga a las empresas a replantear la manera en que gestionan sus flotas, planifican rutas y optimizan recursos en un contexto económico cada vez más exigente.

En un rubro donde el combustible puede representar hasta un tercio de los costos operativos, cada variación en el precio tiene efectos directos sobre la rentabilidad, especialmente para pequeñas y medianas empresas de transporte. Esto termina impactando toda la cadena productiva, desde el traslado de alimentos y productos esenciales, hasta los servicios de distribución de última milla que hoy sostienen gran parte del comercio y el consumo diario.

El escenario actual también abre una oportunidad para acelerar cambios que durante años fueron postergados. En este contexto, ya existen soluciones tecnológicas que permiten enfrentar de manera más eficiente el impacto del alza de los combustibles. Un ejemplo de ello es la “Nota de Conductor”, una herramienta que evalúa el desempeño de los choferes a partir de datos de telemetría, combinando variables de seguridad y eficiencia energética.

Contar con información en tiempo real sobre hábitos de conducción, ralentí excesivo -o motor encendido sin actividad-, frenados bruscos, permiten tomar decisiones más precisas y reducir desperdicios operacionales.

En números, un vehículo promedio puede registrar hasta 18 horas de ralentí mensual, lo que en modelos como una Toyota Hilux equivale a cerca de 19,4 litros de diésel, es decir, aproximadamente $30.000 por unidad. En escenarios menos controlados, las pérdidas pueden alcanzar los 54 litros mensuales por 50 horas de inactividad con motor encendido, superando los $80.000 por vehículo. Si llevamos esto a una flota de 50 unidades, puede traducirse en un gasto cercano a $1.500.000 mensuales, solo por ineficiencias en ralentí, en el primer caso, o, un costo de hasta $4.000.000 al mes.

El desafío del combustible seguirá presente y probablemente continuará marcado por la volatilidad internacional. Frente a ello, la capacidad de adaptación, la profesionalización de la gestión de flotas y la incorporación de herramientas tecnológicas serán claves para enfrentar un mercado cada vez más competitivo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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