La historia del ingeniero comercial que combate el estrés con «canto sagrado»
Carlos Del Río, junto a su señora Ioan, ofrece asesorías a empresas y personas que lidian con alta demanda emocional y física. “Enseño a cómo enfrentar las exigencias de la rutina del día a día”, dice.
La exigente vida diaria donde las mallas curriculares de algunas universidades van marcando el paso de lo que serála etapa laboral tradicional, esa que se caracteriza por exigentes y extensas jornadas, es un “trayecto”común que viven miles de estudiantes chilenos.
Ese camino, que a veces se entremezcla con sacrificios, dejando a “pololas”de lado, deportes, familia y amigos, ha sido la tónica durante varias décadas. Pero, como todo en la vida, siempre se puede elegir tomar nuevos rumbos. Así lo entiende Carlos del Río quien, con 37 años, dos hijos (11 años y 2 años y medio) decidió salirse de la ruta que le estaba sentando la ingeniería comercial, carrera que estudiócuando terminó el cuarto medio en el colegio Tabancura.
“Más que un nuevo rumbo, cambié el sentido de éste, en dirección hacia dentro, hacia el corazón. Después de titularme como ingeniero comercial, estudié artes visuales. Era mi sueño, y una vez que terminé las dos carreras trabajé uniendo los dos mundos, en una empresa de retail donde podía integrar el conocimiento estético en el área del hogar”, explica Carlos del Río.
“Me gusta escuchar música, tocar instrumentos en familia, estar en la naturaleza y compartir con los amigos; me interesa mucho el tema de la conciencia por la tierra, su cuidado, vivir en armonía con los ciclos y la naturaleza”, cuenta.
Ese giro en su vida, hoy lo ve plasmado junto a su mujer, Ioan, con quien estableció un interesante negocio de asesorías para ayudar a grupos y personas a encontrar su propia voz y mensaje en la vida, a través de talleres y conciertos de canto sagrado, utilización de instrumentos para mejorar la forma de hacer terapias, y talleres de canto armónico.
“Tenemos junto a mi pareja Ioan una escuela de canto sagrado y música ancestral para que las personas lo integren en su vida y en su servicio. Para niños, contamos con talleres de instrumentos de varios países del mundo, canto y construcción de instrumentos de cerámica. Para empresas, contamos con talleres para mejorar el clima laboral, a través de terapia corporal, musicoterapia, desarrollo de la voz para la comunicación efectiva, talleres para enfrentar el stress y el ‘burn out’, que tiene que ver con trabajos que están constantemente en situaciones de alta demanda emocional y física. Asíayudo a diferentes tipos de personas y comunidades”, explica.
Experiencia internacional
Este hombre experto en artes visuales, cuenta que después de comenzar a desarrollar su primera etapa de labores en Chile, ayudando de manera transversal a personas y empresas, decidió recorrer el continente americano en busca de nuevos aprendizajes en la «cosmovisión nativa de América”.
Así, con su retorno a Chile, tras un paso por México, Guatemala, Perúy Brasil, se convenció de poder entregar esos conocimientos a las empresas y fundaciones, donde –a su juicio- se necesitan nuevas formas de enfrentar las exigencias de la rutina del día a día.
“Creo que el rumbo está dado en la medida que sigues tus sueños, y donde tú puedes dar más de tu esencia a la comunidad. La profesión puede que en un principio no sea tu vocación y, a través de la vida, incluyes tu profesión en tu vocación. La experiencia adquirida en otros países fue muy poderosa. Entré en el camino del Amazonas como reflejo de encontrarme a mí mismo. Yo nací en una fecha muy especial: un 19 de abril que en Brasil es el Día del Indio, y en Chile, de Colo Colo”, complementa.
Esta aseveración, Carlos del Río la reafirma con tener una inquietud profunda por sus raíces, su origen. “En Brasil visité diferentes lugares de meditación y maestros para poder comprender otras formas de vivir, de comprender la vida y cosmovisiones; ellos me enseñaron a expandir la visión, a comprender mi esencia y ayudar a otros a descubrir la propia”, afirma.
Perfil del Chileno actual
Carlos del Río es enfático a la hora de referirse al hábito de vida que tiene el chileno actual. “Desde un punto de vista positivo, veo a un compatriota con muchos desafíos para vivir su felicidad: descubrir su esencia, encontrar formas de abrir su visión para lo que sucede en el mundo y cómo entregar su servicio. Pero estar tan ocupados nos impide buscar trascendencia en nuestras vidas”, señala.
Y agrega: “Los cambios de humor tienen que ver con aprender a recuperarnos del stress y educar en adquirir hábitos sanos para mejorar la nutrición y el cansancio. El chileno vive con dolor lumbar, colon irritable, jaqueca, y con muchas ganas de expresarse: todo esto puede tratarse a través de mi trabajo de manera muy efectiva, para mejorar el bienestar y la felicidad, aprendiendo a incorporar al cuerpo en las decisiones diarias de la vida, para la vitalidad”.
Del Río argumenta que ha trabajado con muchos tipos de personas y empresas, contexto en el que se dio cuenta que el escepticismo es la defensa hacia lo desconocido. “El cuerpo, las emociones y la expresión son a veces el punto ciego de los jefes. Sin embargo, si esto se aprende, te conviertes en líder. Mi trabajo tiene que ver con la experiencia y las emociones. En Chile necesitamos espacio para trabajarlas, y esto a través de mi trabajo se va mejorando el desarrollo grupal y relacional con las personas y situaciones”.
En este sentido, Carlos Del Río explica que para ir canalizando las emociones, las artes marciales son una buena herramienta, porque enseñan a trabajar con la voluntad, la constancia y la superación de problemas, acompañado de comprender el cuerpo como nave en la ruta de la vida. “En un segundo nivel, aprendemos el autocentramiento y la concentración para resolver lo que nos sucede: al que tienes que vencer no estáafuera, sino que adentro nuestro”, aconseja.
“Admiro a los que transitan siguiendo su camino sagrado, aquel camino que nos lleva a manifestar nuestra esencia en la comunidad para el bienestar de todos, respetando la tierra y sus ancestros, con trabajo interno y amor. Es el caso de la pareja chilena Patricia May y Sergio Saguez, que dedican su vida a la conciencia y evolución de nuestro país y su gente”, agrega Del Río.
Sentir la divinidad
Carlos Del Río explica que “hay un momento en la vida en la que uno se pregunta: ¿Cómo puedo sentir la divinidad en mí? Con la practica de Frere Roger (fundador de la Comunidad de Taizéecuménica y que murió trágicamente asesinado), vivípor primera vez esa experiencia. Almorcécon él y miraba la ventana en silencio y señalaba hacia la naturaleza: Ahíestátodo”. Al estar con él, me di cuenta que en compartir sus cantos estaba la experiencia de la divinidad. El canto sagrado es un canal hacia la divinidad, por eso es tan importante la música en todo esto”, ejemplifica Del Río.
Y enfatiza: “Mi pareja comprende muy bien el alma femenina y la dimensión sutil de los cantos sagrados en la expansión del ser femenino en estos tiempos. Mi trabajo integra la dimensión del uso de instrumentos, cantos de la selva y mi relación con personas a través de la terapia corporal y musicoterapia. Así, nos complementamos y fue como creamos juntos la Escuela de Canto Sagrado y Voz Medicina, a través de las cuales ofrecemos conciertos y sesiones particulares”.