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Investigan efectos beneficiosos del litio en enfermedad de Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas

Investigan efectos beneficiosos del litio en enfermedad de Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas

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“El litio puede transformarse en un medicamento de difícil manejo pero, todos los efectos colaterales son controlados realizando exámenes pertinentes y ajustando la dosis a cada paciente” explica el Dr. Hernán Silva, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, quien ha investigado sobre el empleo de este elemento químico en la psiquiatría.


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A pesar que el trastorno bipolar del estado de ánimo es una de las enfermedades psiquiátricas más frecuentes, severas y crónicas, el conocimiento de su origen aún es escaso. Aunque actualmente existen otras alternativas de tratamiento en el mercado incorporando estabilizadores como el valproato, carbamazepina y lamotrigina, entre otros, sus mecanismos de acción no han sido completamente aclarados. A diferencia del litio, que al ser el primer fármaco utilizado en tratamientos clínicos ha permitido ser analizado por más tiempo, convirtiendo al litio en el tratamiento de primera línea en bipolaridad.

Sin embargo, la utilización de litio no solo beneficia a los pacientes con trastornos del estado del ánimo. Durante los últimos años el Centro de Envejecimiento y Regeneración (CARE Chile UC), ha ampliado su utilización a otras patologías psiquiátricas. “Según lo investigado en estudios recientes, este tratamiento también puede tener efectos beneficiosos en pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA) y otras enfermedades neurodegenerativas”, así lo señala el Dr. Nibaldo Inestrosa, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2008 y director de dicha institución, especialista en investigación biomédica.

La utilización de sales de litio ayuda a estimular el proceso de neurogénesis, o formación de nuevas neuronas en la parte del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria, conocida también como hipocampo.

“El litio también mejoró significativamente el rendimiento de los ratones con síndrome de Down en tareas de aprendizaje contextual, memoria espacial y distinción de objetos”, explica el Dr. Inestrosa.

Un tratamiento con historia

Las primeras menciones de la utilización de sales de litio en enfermedades mentales datan del Siglo V, cuando Caelius Aurelianus recomendó la utilización de aguas alcalinas, es decir, aguas ricas en litio, para pacientes con patologías de esta área. Sin embargo, una serie de supuestos efectos adversos como intoxicaciones en determinados grupos de la población y temblores luego de su ingesta, lo convirtieron en un tratamiento poco confiable para algunos especialistas y pacientes.

“El litio puede transformarse en un medicamento de difícil manejo pero, todos los efectos colaterales son controlados realizando exámenes pertinentes y ajustando la dosis a cada paciente” explica el Dr. Hernán Silva, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, quien ha investigado sobre el empleo clínico del litio en la psiquiatría.

Desde hace décadas el litio ha sido empleado exitosamente para el tratamiento de la manía y como profilaxis de la recurrencia de las fases, concluye el especialista.

Efectos neuroprotectores del litio

Investigaciones realizadas en estudios preclínicos demuestra que el litio tiene efectos neuroprotectores. En concentraciones terapéuticas puede bloquear la ezima GSK3 beta, la cual activa un gen creado por la proteína BACE1 que corta otra proteína precursora amiloide proteína llamada APP, el fragmento obtenido forma fibras diminutas que se agrupan en placas eventualmente matando a las células neurales.

Se sabe que GSK3 beta juega un papel importante en el sistema nervioso central, regulando variados procesos citoesqueléticos a través de sus efectos en Tau y Sinapsina I (proteínas asociadas a las vesículas sinápticas cuya fosforilación aumenta la liberación de neurotransmisor en respuesta a un estímulo fisiológico. “En cultivos celulares se halló que la droga favorece la plasticidad sináptica y disminuye la fosforilación de la proteína Tau”, señala el Dr. Inestrosa.

El litio al disminuir la GSK3 Beta estimula la autofagia intracelular, produciendo cambios en el Sistema Nervioso Central en el largo plazo.

En un cerebro con enfermedad de Alzheimer hay dos lesiones características: El péptido beta-amiloide, responsable de la formación de placas seniles y la proteína TAU, que compone los ovillos fibrilares. Durante los primeros estadios de la enfermedad de Alzheimer se observó la desregulación y el aumento de la actividad de la GSK3 Beta, lo cual resulta en la síntesis del beta A y en la hiperfosforilación de la proteína Tau. “Esto permite suponer que el litio ejerce un efecto neuroprotector, aunque es necesario contar con estudios adicionales al respecto” explica el especialista.

Incorporación de litio al agua potable

Para el Dr. Nibaldo Inestrosa es necesario que la población en general tenga un consumo mínimo de litio, el cual no está presente en ninguno de los alimentos de consumo habitual. Para esto el especialista plantea que el litio sea tratado como una política de salud pública, al igual como se hizo hace unas décadas con la incorporación del flúor al agua potable. Esto para incorporar el consumo de litio en dosis mínimas, ya que el mineral no está presente en ningún alimento de cosumo habitual en la dieta de los chilenos.

Uno de los beneficios que trajo esa incorporación en Europa lo ratifica Austria, país en el que disminuyeron considerablemente los índices de suicidio en las ciudades cuya agua potable tenía concentraciones de litio.

Este indicador demostraría el efecto antisuicida, avalado por múltiples estudios y varios meta-análisis, un beneficio específico que no comparten otros estabilizadores del ánimo o antidepresivos.

En pacientes bipolares los actos suicidas disminuyeron durante el primer año de tratamiento posterior al uso de litio en un 7,11%. Una cifra muy significativa si se compara con el 2,3% de pacientes previo a la terapia con el mineral.

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