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Cáncer de colon: cómo la mala alimentación y el sedentarismo aumentan el riesgo Salud Crédito: Cedida

Cáncer de colon: cómo la mala alimentación y el sedentarismo aumentan el riesgo

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El cáncer de colon es el tercero más frecuente a nivel mundial y su incidencia sigue en aumento. Especialistas advierten que dietas bajas en fibra, el consumo de ultraprocesados y el sedentarismo son factores clave en su desarrollo, pero puede prevenirse.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El cáncer de colon es uno de los más frecuentes en el mundo y su incidencia sigue en aumento, especialmente por factores asociados al estilo de vida. Una dieta baja en fibra, el consumo de carnes procesadas y alimentos ultraprocesados, junto con el sedentarismo y la obesidad, elevan el riesgo de desarrollarlo. Especialistas destacan que adoptar hábitos saludables y realizar controles médicos oportunos puede prevenir la enfermedad o detectarla en etapas tempranas, mejorando significativamente el pronóstico.
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer de colon es el tercero en su tipo más frecuente en el mundo. Abarca cerca del 10% de todos los casos de esta enfermedad y es la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial.

Afecta principalmente a personas de 50 años o más, aunque en algunos lugares su frecuencia está aumentando en el grupo de 30 a 50 años.

Algunos factores de riesgo se refieren a tener antecedentes familiares y haber sufrido de algunas patologías como la colitis ulcerosa, la llamada enfermedad de Crohn o enfermedades inflamatorias del sistema digestivo.

La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca (UTalca), Valentina Parot Soto, explicó que el cáncer de colon es multifactorial. Sin embargo, los estilos de vida poco saludables, especialmente los que tienen que ver con la dieta, juegan un rol importante. “Si hay alto consumo de carnes procesadas -embutidos, longanizas o vienesas- o carnes rojas como vacuno o cerdo, se forman compuestos carcinogénicos que afectan el intestino”, precisó.

“Se ha observado un aumento del riesgo por llevar dietas pobres en fibra, es decir, bajas en frutas y verduras, con escasas legumbres y donde se consumen preferentemente alimentos ultraprocesados con gran cantidad de químicos que pueden generar inflamación sistémica y alteración de la microbiota intestinal”, sostuvo.

La profesional precisó que adicionalmente se debe evitar el sedentarismo y la obesidad, especialmente relacionados al aumento de la grasa visceral; la ingesta de alcohol y el consumo de tabaco.

Precauciones

Las recomendaciones para prevenir este cáncer son “privilegiar el consumo de frutas y verduras (5 al día), legumbres, semillas como la chía, linaza, entre otras, por su alto contenido de fibra, pues deberíamos ingerir entre 25 y 30 gramos de fibra al día”, detalló Parot. Además de, evitar o rebajar el consumo de tabaco y alcohol, y realizar actividad física moderada, como caminar 30 minutos al día.

Sobre una cura, la académica de la Facultad de Ciencias de la Salud explicó que, “depende de si se detecta a tiempo. En etapas tempranas tiene muy bien pronóstico. Si ve deposiciones con sangre o alguna alteración intestinal, lo mejor es hacerse prontamente los exámenes pertinentes para poder detectarlo a tiempo”.

Cifras

Según la Sociedad Chilena de Gastroenterología, las tasas de mayor incidencia de este cáncer ocurren en regiones más desarrolladas; sin embargo, aproximadamente el 45% de los casos se registra en países menos desarrollados.

Se estima que al año 2030 aumentarán anualmente a 2,2 millones los casos diagnosticados y a 1,1 millón las muertes en el mundo.

En América del Sur se ha registrado un aumento progresivo y Chile no escapa a esta estadística, al igual que en Colombia, Brasil y Ecuador. Se observa una mayor mortalidad por este cáncer en poblaciones indígenas, adultos mayores y estratos socioeconómicos bajos.

Detección temprana y cambios de hábitos, claves para reducir el riesgo

Adoptar una alimentación rica en fibra, mantener actividad física regular y evitar el consumo de tabaco y alcohol son medidas fundamentales para disminuir el riesgo de cáncer de colon. A esto se suma la importancia de la detección precoz, ya que identificar la enfermedad en etapas iniciales mejora significativamente el pronóstico y las posibilidades de tratamiento exitoso.

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