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Créditos: El Mostrador.
Sleepmaxxing: cómo la obsesión viral por optimizar el sueño puede empeorar el insomnio
Especialistas advierten que el sleepmaxxing, tendencia viral que promueve rutinas extremas y tecnologías para lograr un sueño “perfecto”, puede aumentar la ansiedad nocturna, fomentar la hipervigilancia y agravar problemas como el insomnio.
La búsqueda del descanso perfecto se convirtió en una de las tendencias de bienestar más populares en redes sociales. Bajo el concepto de sleepmaxxing, miles de usuarios comparten rutinas estrictas, suplementos y tecnologías que prometen maximizar la calidad del sueño. Sin embargo, especialistas advierten que esta obsesión por dormir “mejor” puede provocar el efecto contrario: más ansiedad nocturna, hipervigilancia y problemas para conciliar el sueño.
La práctica combina recomendaciones tradicionales de higiene del sueño con métodos mucho más extremos. Desde controlar milimétricamente la temperatura y la iluminación del dormitorio hasta utilizar aplicaciones que monitorean cada fase del descanso, el objetivo es alcanzar métricas “perfectas” noche tras noche. El problema, dicen expertos, es que el descanso deja de ser un proceso natural para convertirse en una exigencia constante.
La promesa del descanso ideal
El sleepmaxxing se basa en la idea de que, mientras más variables se controlen, mejor será el sueño. Por eso, quienes siguen esta tendencia suelen recurrir a suplementos como melatonina o magnesio, dispositivos de seguimiento del sueño, aplicaciones móviles y rutinas rígidas que determinan horarios exactos para comer, exponerse a la luz o acostarse.
Entre las prácticas más difundidas aparece el mouth taping, que consiste en sellar la boca con cinta adhesiva para obligar la respiración nasal durante la noche. Aunque respirar por la nariz puede tener beneficios, especialistas advierten que no existe evidencia científica sólida que respalde esta técnica y que incluso podría resultar riesgosa en personas con apnea del sueño u otros trastornos respiratorios.
Cuando el control genera ansiedad
Especialistas de la Universidad George Washington, en Estados Unidos, alertan sobre los riesgos psicológicos asociados a esta tendencia. Uno de los fenómenos más estudiados es la orthosomnia, término que describe la preocupación excesiva por alcanzar métricas “perfectas” de sueño.
En vez de reducir el estrés, el monitoreo constante puede incrementar la ansiedad y agravar el insomnio. La revisión permanente de gráficos, puntajes y estadísticas genera frustración cuando los resultados no coinciden con las expectativas, incluso en personas que antes no tenían problemas para dormir.
A esto se suma la presión social impulsada por redes sociales y contenido viral que instala estándares poco realistas sobre lo que significa “descansar bien”. Expertos señalan que muchas personas terminan evaluando la calidad de su sueño más por lo que dice una aplicación que por cómo realmente se sienten durante el día.
El negocio detrás de dormir mejor
El auge del sleepmaxxing también impulsó un mercado multimillonario de productos y tecnologías vinculadas al descanso. Aplicaciones móviles, relojes inteligentes, suplementos y dispositivos especializados prometen optimizar el sueño mediante datos y monitoreo constante.
Sin embargo, muchos de estos productos carecen de suficiente respaldo científico. La American Academy of Sleep Medicine, por ejemplo, desaconseja el uso de melatonina para tratar el insomnio en adultos debido a la falta de evidencia concluyente sobre su eficacia y a posibles efectos secundarios.
Qué dicen los médicos sobre las prácticas virales
El mouth taping se convirtió en una de las prácticas más visibles del sleepmaxxing, aunque los especialistas llaman a la cautela. La preocupación médica es simple: si una persona respira por la boca mientras duerme, podría existir congestión crónica u otra condición que requiere evaluación profesional antes de intentar bloquear una vía respiratoria durante la noche.
La American Medical Association abordó estas tendencias en un artículo de servicio y fue explícita sobre esta práctica: el director médico de medicina del sueño José Colón la consideró “moda” y señaló que, si alguien respira por la boca, puede existir congestión crónica que necesita tratamiento; además, sostuvo que el sellado de la boca con cinta por sí solo no aporta beneficios como único tratamiento en su experiencia.
Ese mismo artículo también cuestionó otra de las ideas instaladas por el sleepmaxxing: que dormir más siempre es mejor. Los especialistas insistieron en que la calidad del descanso es más relevante que la cantidad de horas y que las necesidades varían según la edad y las condiciones individuales.
Apps de sueño y el riesgo de la hipervigilancia
La discusión tomó fuerza tras nuevas investigaciones sobre el uso cotidiano de aplicaciones para monitorear el sueño. Un estudio publicado en 2026 en la revista científica Frontiers in Psychology concluyó que estas apps son especialmente populares entre personas jóvenes.
El hallazgo más relevante fue que quienes presentaban insomnio reportaron más efectos negativos asociados al uso de estas plataformas. Los autores recomendaron cautela al sugerirlas a pacientes con dificultades para dormir, ya que el seguimiento permanente podría reforzar la hipervigilancia y el malestar en vez de ayudar a mejorar el descanso.
Cuándo prestar atención
Especialistas recomiendan consultar con profesionales cuando aparecen señales como dificultad persistente para conciliar o mantener el sueño, cansancio durante el día, irritabilidad, problemas de concentración o ansiedad anticipatoria al momento de acostarse por no alcanzar ciertos objetivos o métricas.
También advierten sobre la dependencia excesiva de suplementos o “cócteles” nocturnos para dormir y sobre prácticas físicas de riesgo, como el mouth taping sin evaluación médica previa.
Más que perseguir un descanso perfecto, los expertos insisten en recuperar una relación más flexible y menos obsesiva con el sueño. Porque, paradójicamente, mientras más se intenta controlar cada aspecto del descanso, más difícil puede resultar dormir.