Salud
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Día Mundial de la Fisura Labio-Alvéolo-Palatina: fundación inicia colecta para costear tratamientos
Cada año cerca de 300 niños nacen en Chile con fisura labio-alvéolo-palatina. En el marco de su día mundial, Fundación Gantz lanza su Colecta 2026 con el objetivo de reunir $80 millones para financiar tratamientos integrales de pacientes en lista de espera.
Este 23 de julio se conmemora el Día Mundial de la Fisura Labio-Alvéolo-Palatina (FLAP), una condición que afecta a cerca de 300 niños y niñas cada año en Chile, equivalente a aproximadamente dos casos por cada mil nacidos vivos, una cifra que duplica el promedio mundial.
Pese a su alta incidencia, esta malformación congénita continúa siendo poco conocida y está rodeada de numerosos mitos sobre su origen, tratamiento y pronóstico.
En este contexto, Fundación Gantz – Hospital del Niño con Fisura, el único centro del país dedicado exclusivamente al tratamiento integral de esta patología, dará inicio el 24 de julio a su Colecta 2026, buscando transformar la concientización en una oportunidad concreta de ayuda para cientos de familias.
“Cada 23 de julio nos recuerda algo simple pero urgente: en Chile nacen 300 niños al año con esta condición y todavía existe la idea de que se resuelve con una sola cirugía. Lo que no es así. Necesitan años de acompañamiento por distintas especialidades, y por eso este año decidimos que nuestra Colecta 2026 comience justo al día siguiente de esta conmemoración: para que la conversación sobre concientización se transforme en acción concreta”, señaló Ximena Ovalle, directora ejecutiva de Fundación Gantz.
El tratamiento requiere un acompañamiento de largo plazo
La fisura labio-alvéolo-palatina no se soluciona con una única operación. El tratamiento comienza, en muchos casos, antes del nacimiento mediante el diagnóstico prenatal y se extiende hasta cerca de los 18 años, período en el que el paciente requiere atención permanente de un equipo multidisciplinario.
Cirugía plástica y maxilofacial, odontopediatría, ortodoncia, fonoaudiología, otorrinolaringología, psicología y nutrición son algunas de las especialidades que intervienen para favorecer el desarrollo funcional, estético y emocional de quienes viven con esta condición.
Los especialistas coinciden en que, cuando el tratamiento se realiza de forma oportuna e integral, los pacientes pueden llevar una vida completamente normal, desarrollarse socialmente y alcanzar una adecuada calidad de vida.
Uno de los principales desafíos continúa siendo el acceso al tratamiento. Más allá del diagnóstico, muchas familias enfrentan dificultades económicas para costear un proceso que puede extenderse durante casi dos décadas.
Desde hace cerca de 50 años, Fundación Gantz trabaja para que ningún niño quede sin atención por motivos económicos. Actualmente acompaña a alrededor de 1.300 pacientes de todo el país y, al no recibir financiamiento estatal para su funcionamiento, depende directamente de los aportes de empresas, organizaciones y personas.
Por ello, este 24 de julio dará inicio a su Colecta 2026, cuya meta es recaudar 80 millones de pesos que permitan financiar tratamientos integrales para pacientes que hoy permanecen en lista de espera.
Cómo ayudar a que ningún niño quede sin tratamiento
La fisura labio-alvéolo-palatina tiene tratamiento, pero requiere continuidad, compromiso y acceso oportuno a un equipo especializado. La campaña de Fundación Gantz busca movilizar a la ciudadanía para que ningún niño, niña o adolescente vea interrumpido su proceso por falta de recursos. Cada aporte contribuye a cambiar la vida de pacientes y familias que enfrentan un largo camino de recuperación y rehabilitación.
La fisura labio-alvéolo-palatina es una condición congénita que afecta el labio superior, el reborde alveolar y/o el paladar, pudiendo generar dificultades para la alimentación, el habla, la audición y el desarrollo bucal si no recibe un tratamiento adecuado. Sin embargo, gracias a los avances médicos y al trabajo de equipos multidisciplinarios, la gran mayoría de los pacientes puede alcanzar un desarrollo pleno y una buena calidad de vida. La detección precoz, la continuidad del tratamiento y el apoyo familiar son fundamentales para lograr resultados exitosos, demostrando que el principal desafío hoy no es la condición en sí, sino garantizar que todos los niños y niñas tengan acceso oportuno a la atención que necesitan.