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Infecciones urinarias en adultos mayores: por qué aumentan con la edad y cómo prevenirlas Salud

Infecciones urinarias en adultos mayores: por qué aumentan con la edad y cómo prevenirlas

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Las infecciones urinarias aumentan con la edad debido a cambios hormonales, alteraciones en el vaciamiento de la vejiga y enfermedades que pueden favorecer la proliferación de bacterias. Conocer los factores de riesgo y reconocer sus síntomas permite prevenirlas.


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Las infecciones urinarias se vuelven más frecuentes a medida que envejecemos, especialmente en las mujeres después de la menopausia y en los hombres que presentan problemas prostáticos. Los cambios hormonales, las alteraciones en el funcionamiento de la vejiga, algunas enfermedades crónicas y determinados tratamientos pueden facilitar que las bacterias lleguen y se multipliquen en las vías urinarias.

Aunque una infección urinaria puede aparecer a cualquier edad, el riesgo aumenta con los años. Conocer sus causas y reconocer sus síntomas permite actuar a tiempo y evitar complicaciones.

¿Por qué las infecciones urinarias son más frecuentes con la edad?

Una de las principales razones es que el sistema urinario experimenta cambios progresivos. La vejiga puede perder parte de su capacidad para contraerse y, como consecuencia, quedar una cantidad de orina residual después de orinar. Esa orina facilita que las bacterias permanezcan y se multipliquen.

A esto se suman otros factores relacionados con el envejecimiento, las enfermedades crónicas y los cambios hormonales.

Cambios hormonales después de la menopausia

En las mujeres, la disminución de los niveles de estrógeno después de la menopausia tiene un papel importante.

El descenso de esta hormona puede producir cambios en los tejidos de la vagina y la uretra y modificar el equilibrio de la microbiota vaginal. Al disminuir los lactobacilos, que ayudan a proteger frente a microorganismos potencialmente dañinos, las bacterias pueden colonizar con mayor facilidad la zona y alcanzar la vejiga.

Por eso, las infecciones urinarias recurrentes en mujeres posmenopáusicas son relativamente frecuentes y requieren una evaluación individualizada.

La vejiga puede vaciarse de manera menos eficiente

Con la edad pueden aparecer cambios en los músculos y nervios que participan en la función de la vejiga.

Cuando esta no se vacía completamente, queda orina en su interior. Este residuo puede convertirse en un ambiente favorable para la proliferación de bacterias.

El problema también puede verse favorecido por ciertas enfermedades neurológicas, dificultades de movilidad o medicamentos que afectan la función urinaria.

Problemas de próstata en los hombres

En los hombres mayores, una causa frecuente de dificultad para orinar es el agrandamiento benigno de la próstata.

Cuando la próstata aumenta de tamaño puede comprimir la uretra y dificultar la salida de la orina. Esto puede provocar un vaciamiento incompleto de la vejiga y aumentar el riesgo de infecciones urinarias.

Síntomas como dificultad para iniciar la micción, flujo débil, necesidad de orinar varias veces durante la noche o sensación de no haber vaciado completamente la vejiga deben ser evaluados por un profesional de salud.

Enfermedades crónicas y envejecimiento del sistema inmunitario

Algunas enfermedades que son más frecuentes con la edad también pueden aumentar el riesgo.

La diabetes, por ejemplo, puede favorecer las infecciones urinarias debido a alteraciones en la respuesta inmunitaria y otros cambios metabólicos. También pueden influir enfermedades que afectan la movilidad, el sistema nervioso o el funcionamiento de la vejiga.

Además, el envejecimiento se asocia con cambios en la respuesta del sistema inmunitario, lo que puede modificar la capacidad del organismo para combatir determinadas infecciones.

Uso de sondas urinarias

Las personas que necesitan una sonda o catéter urinario tienen un mayor riesgo de desarrollar una infección, ya que el dispositivo puede facilitar la entrada de bacterias al tracto urinario.

Por este motivo, las sondas deben utilizarse cuando existe una indicación médica y mantenerse con los cuidados correspondientes.

¿Cuáles son los síntomas de una infección urinaria?

Los síntomas más habituales incluyen:

  • Ardor o dolor al orinar.
  • Necesidad frecuente de orinar.
  • Urgencia para ir al baño.
  • Dolor o presión en la parte baja del abdomen.
  • Orina turbia o con cambios en su aspecto.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Fiebre, especialmente cuando la infección compromete zonas superiores del aparato urinario.

En las personas mayores, los síntomas pueden ser menos evidentes. Por eso, cualquier cambio importante en el estado general debe ser evaluado considerando el contexto clínico completo.

Es importante tener presente que la presencia de bacterias en la orina sin síntomas no necesariamente significa que exista una infección urinaria que deba tratarse con antibióticos. La llamada bacteriuria asintomática es relativamente frecuente en adultos mayores y la decisión de tratarla depende de cada situación.

¿Cómo prevenir las infecciones urinarias con la edad?

No todas las infecciones pueden evitarse, pero algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo:

  • Mantener una hidratación adecuada, salvo que exista una indicación médica de restringir líquidos.
  • Evitar retener la orina durante períodos prolongados.
  • Procurar un buen vaciamiento de la vejiga.
  • Mantener una higiene íntima adecuada, evitando productos irritantes o duchas vaginales.
  • Controlar enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Consultar si aparecen síntomas persistentes de dificultad para orinar.
  • Revisar con un profesional de salud los medicamentos que puedan favorecer la retención urinaria.
  • En mujeres posmenopáusicas con infecciones urinarias recurrentes, consultar si existen alternativas preventivas, incluido el posible uso de estrógeno vaginal cuando esté indicado.

¿Cuándo una infección urinaria puede ser más grave?

Una infección que comienza en la vejiga puede, en determinadas circunstancias, avanzar hacia los riñones. La aparición de fiebre, escalofríos, dolor en la espalda o en el costado, vómitos o un deterioro importante del estado generalrequiere atención médica.

Las personas mayores, además, pueden tener presentaciones atípicas y un mayor riesgo de complicaciones, por lo que no conviene automedicarse con antibióticos ante cualquier cambio en la orina.

Infecciones urinarias recurrentes

Cuando las infecciones aparecen repetidamente, es importante buscar la causa. Puede existir un problema de vaciamiento de la vejiga, alteraciones prostáticas, cambios asociados a la menopausia, cálculos urinarios u otros factores.

El tratamiento debe basarse en una evaluación médica y, cuando corresponde, en un examen de orina y cultivo que permitan determinar si existe una infección y qué microorganismo está involucrado.

Envejecer no significa necesariamente tener infecciones urinarias

Aunque el riesgo aumenta con la edad, las infecciones urinarias recurrentes no deben considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Identificar factores de riesgo, controlar enfermedades crónicas, evaluar problemas de vejiga o próstata y consultar ante síntomas compatibles puede ayudar a prevenir episodios repetidos y sus posibles complicaciones.

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