Alcalde de Roma margina a los autos con bicicletas y trae recuerdos de la película de Gregory Peck
Durante décadas los italianos manejaron alrededor del Coliseo subidos a los ciclomotores Vespa de manera bastante parecida en la que lo hicieron Audrey Hepburn y Gregory Peck en la película Roman Holiday. Luego llegó un nuevo intendente con su plan de que la ciudad fuese más ecológica.
La semana pasada, Ignazio Marino, de 58 años, quien asumió en junio y va en bicicleta a las reuniones, en vez de usar el auto oficial, cerró el área a los vehículos permanentemente. Con esto busca que los antiguos foros sean un parque arqueológico.
“Realmente tenemos la responsabilidad de eliminar autos y colectivos, y el tránsito y la polución de uno de los monumentos más famosos del planeta”, dijo el cirujano de trasplantes durante una entrevista de Via dei Fori Imperiali, el camino que se hizo conocido con el clásico de 1953 que protagonizaron Hepburn y Peck.
El esfuerzo de Marino para hacer que los sitios de interés más antiguos de Roma sean más peatonales forma parte de un cambio que ya tiene lugar en la Italia que desde siempre es fanática de los autos – país natal de las automotrices de superautos como Ferrari, Maserati y Lamborghini. El cambio persigue conseguir el apartamiento de los vehículos en pro del pedaleo y del transporte público. En 2011, por primera vez en 50 años, las ventas de bicicletas se aproximaron a la cantidad de entregas de autos y en 2011 la brecha se agrandó en 200.000 unidades.
Lo que genera semejante cambio de magnitudes tectónicas es la recesión que vive el país, la más larga desde la Segunda Guerra Mundial y que hizo que la demanda de autos fuese la más baja en más de treinta años. Al mismo tiempo, los esfuerzos del gobierno de Italia tendentes a aliviar la congestión vehicular en las grandes ciudades y en las famosas autostradas hicieron que el transporte público y que las motos fuesen más veloces y más baratas.
Tarifa por congestión vehicular
“No solo es por la crisis; hay un cambio estructural en el mercado que ya comenzó y que nadie puede parar”, dijo Peter Fuss, socio asesor sénior de Ernst Young en Eschborn, Alemania. “Hay tanto gente que no puede pagar más para tener un auto como las personas, en especial jóvenes, que ya no tienen interés en tener un auto”.
En Milán, los conductores deben pagar una tarifa a la congestión de 5 euros (US$6.64) si quieren ingresar en la parte central de la ciudad. Los ciclistas corren alrededor de la catedral gótica subidos a centenares de BikeMi amarillas, que alquilan gracias al programa de alquiler de velocípedos que dio comienzo en 2008.
Los banqueros, gerentes y fashionistas atraviesan el barrio de moda Montenapoleone con sus bicicletas, que informaron un aumento en el uso del orden del 32 por ciento el año pasado, con un total de 1,43 millones de unidades. Milán tiene planes de añadir 100 kilómetros (62 millas) de sendas para bicicletas a fin de llegar a una red de 240 kilómetros para 2015, año en que la capital financiera del país sea sede de la Feria mundial.
Los italianos compraron 1,61 millones de bicicletas el año pasado, contra los 1,4 millones de autos. Al mismo tiempo, la cantidad de autos en circulación por los caminos italianos cayó en 35.026 unidades en 2012 y la cantidad de personas que se presentan al examen de conducción bajó al mínimo en 20 años, según los datos provenientes de Anfia, una asociación industrial automotriz, y el ministerio de Transporte.