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Directora de filme sobre dos mujeres mayores que se aman: “Lo más tabú de mi película es la vejez”

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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“La nave del olvido”, de Nicol Ruiz, es una película que reflexiona sobre el amor en la vejez. La película estará este jueves a las 19:00 en el Centro Cultural de Padre Las Casas (con cineforo de la directora) y en Coyhaique. Además está en Ondamedia.


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La ópera prima de la directora Nicol Ruiz, La nave del olvido, continúa generando conversaciones sobre identidad, deseo, envejecimiento y libertad. A cinco años de su estreno, la película protagonizada por Rosa Ramírez y Romana Satt, es parte de la programación del Mes de la Red de Salas de Cine.

La directora oriunda de Lautaro reflexiona sobre los orígenes de la película que nació como una carta a las mujeres que marcaron su vida.

“La escribí pensando en mi abuela y en mi mamá”, cuenta. “Quería liberarlas de ese mandato femenino que muchas veces obliga a las mujeres a postergar sus propios sueños para cuidar a otros”, sostiene en conversación con El Mostrador.

La película relata la historia de Claudina, una mujer de 70 años que se enamora de la vecina de su hija, luego de quedar viuda en un pueblo del sur de Chile. Criada en una familia conservadora, Ruiz recuerda las dificultades que enfrentó para asumir su orientación sexual durante la adolescencia. Esa experiencia se mezcla en la película con una reflexión más amplia sobre las posibilidades de vida que quedan pendientes.

Una película sobre la vejez

Aunque la película ha sido ampliamente leída desde la diversidad sexual, la directora insiste en que el verdadero tabú que atraviesa la historia es la vejez. Durante el desarrollo del proyecto recibió comentarios de productores que le sugerían cambiar la edad de las protagonistas porque un romance entre mujeres mayores sería difícil de vender.

Yo creo que lo más tabú de mi película es la vejez”, sostiene entre risas. “No hay muchas películas chilenas sobre vejez y homosexualidad”, agrega.

Sin embargo, la recepción internacional de la película demostró lo contrario. Desde países como España, Estados Unidos o Corea, espectadores le escribieron para agradecer una representación que rara vez encuentran en pantalla. “La vida no se acaba hasta que se acaba”, resume Ruiz.

“Me escribían dándome gracias a mí a la película por exponer un mundo como este, porque se sentían vistos. Porque, es verdad que está lleno de coming of age sobre todo de las mujeres de cola que son puras cabras chicas, y cómo que de repente uno habla de que la vida no se acaba hasta que se acaba. Y la experiencia del amor, de la sexualidad, uno las puede retomar toda la vida”, dice la directora.

Uno de los elementos más singulares de La nave del olvido es la presencia de luces y referencias a ovnis que irrumpen en una narración aparentemente realista. Para Ruiz, estos elementos no buscan una explicación racional. Más bien funcionan como una metáfora de la libertad y de aquello desconocido a lo que las personas deben atreverse a entrar. “No hay que entenderlos, hay que sentirlos”, explica.

Además, aborda la relación entre la protagonista y su hija, donde la directora explora cómo muchas veces los hijos terminan infantilizando a sus padres bajo la idea de protegerlos. “Los hijos empiezan a tratar a sus papás como niños, como si no supieran hacer nada. Les empezamos a quitar la libertad porque pensamos que no saben nada, y ellos nos criaron… ese querer proteger se transforma en una cárcel”, asegura.

Desde su estreno, La nave del olvido ha provocado conversaciones, en festivales y cineforos, la película ha abierto espacios para hablar del miedo al qué dirán, de la discriminación, de la soledad y de las decisiones postergadas. “La gente termina contando sus propias historias”, comenta Ruiz.

Actualmente, Ruiz desarrolla Cuando la lluvia no me toca, un filme ambientado en los 90 que aborda el abuso sexual infantil.

La obra busca enfatizar la validación del testimonio del niño frente al mundo adulto: “La película habla de la importancia de que te crean. Yo siempre digo que antes de la justicia está que alguien adulto te crea. Para poder sanar, el primer paso es creer”.

Para la cineasta, este tipo de historias son esenciales para nutrir el alma en un país con la salud mental deteriorada por la herencia de la dictadura, donde el arte actúa como la “alquimia” necesaria para volver a sentir. Su compromiso final es con el público real, más allá de los circuitos cerrados: “A mí me da mucha lata los festivales, me da lata que veamos películas entre nosotros. Las películas no se hacen para nosotros, se hacen para las personas”.

La película se puede ver de manera gratuita en Ondamedia y estará este jueves 25 de junio en el Centro Cultural de Padre Las Casas en Padre Las Casas a las 19.00 horas (Cineforo con Nicol Ruiz) y en el Centro Cultural Coyahique, Coyahique a la misma hora.

Mas información y programación completa en redsalasdecine.cl

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