Rousseff pierde la confianza de lo inversores que abandonan en masa bonos de Petrobras
Los tenedores de bonos abandonan Petróleo Brasileiro SA conforme la declinante popularidad de la presidenta Dilma Rousseff hace temer que siga subsidiando la gasolina para apaciguar a los votantes y que afecte los intentos de la compañía por reducir las importaciones de combustible.
La deuda de US$1.750 millones de la compañía petrolera estatal, con vencimiento en 2043, ha declinado 4,5 por ciento desde que una encuesta de junio indicó que menos de un tercio de los brasileños respaldaba a Rousseff luego de las protestas contra la corrupción, el creciente costo de vida y los malos servicios públicos del país. La declinación fue la mayor entre 195 bonos de grado de inversión de compañías petroleras del mundo, que aumentaron un promedio de 0,7 por ciento, según datos que recopiló Bloomberg.
El año próximo habrá elecciones, y es probable que el gobierno de Rousseff lleve a Petrobras a abstenerse de elevar los precios del combustible por quinta vez desde junio de 2012 a los efectos de mitigar una inflación que permanece por encima del objetivo del banco central desde hace casi tres años, dijo Union Bancaire Privée. Eso dejará a la más endeudada de las compañías petroleras que cotizan en bolsa con menos dinero para financiar inversiones récord luego de que ventas de gas y diesel por debajo del costo contribuyeran a que se perdieran ingresos de unos US$21.000 millones desde 2012.
Rousseff “ya no tiene la fuerza necesaria para aumentar precios, y hay que pensar que el año próximo habrá elecciones”, dijo Nuria Jorba Arimany, una analista de crédito de Union Bancaire, en entrevista telefónica desde Zúrich. “Petrobras vende gasolina a menos del costo, por lo cual pierde dinero”.
Rendimientos de los bonos
Petrobras, que tiene sede en Río de Janeiro, se negó a hacer declaraciones sobre el desempeño de sus bonos y la política de precios del combustible. La oficina de prensa de Rousseff se negó a hacer declaraciones en una respuesta por correo electrónico.
Los rendimientos de los pagarés a 2043 aumentaron 0,41 puntos porcentuales, a 7,1 por ciento, ocho veces el incremento promedio de los valores con vencimiento a 10 años o más en el Índice de Bonos Empresariales de Mercados Emergentes de Grado de Inversión de Bloomberg.
Antes de que su popularidad declinara, Rousseff permitió que Petrobras, que el gobierno controla al tener la mayoría de las acciones con derecho a voto, incrementara los precios de forma gradual. La compañía productora de petróleo aumentó el precio de la gasolina y el diesel 14,9 y 21,9 por ciento respectivamente en el último año a los efectos de reducir un descuento vinculado al combustible importado y dijo en marzo que buscaba la “paridad” con los precios internacionales.
La aprobación de Rousseff cayó a 30 por ciento en una encuesta Datafolha publicada el 29 de junio, luego de que más de un millón de brasileños se volcaran a las calles ese mes en las mayores manifestaciones en dos décadas. Antes de que comenzaran las protestas, su grado de aprobación era de 57 por ciento y había alcanzado un máximo de 65 por ciento en marzo.