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La Francia ‘enferma’ de Hollande conserva el amor del mercado de bonos

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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El presidente de Francia François Hollande se enfrenta a una multitud de protestas contra los impuestos, una popularidad en un mínimo récord, una anémica recuperación económica y el índice de desocupación más alto de los últimos 16 años. Uno no lo diría al observar el mercado de bonos.

Pese a toda la agitación reciente, los inversores exigen un rendimiento adicional de sólo 60 puntos básicos para tener deuda francesa durante una década en lugar de títulos alemanes comparables –a gran distancia del récord de la era euro de 204 puntos de noviembre de 2011–. El rendimiento de los bonos de referencia del gobierno francés a diez años se ubica en 2,45 por ciento, no muy lejos del promedio del año de 2,2 por ciento.

“Aunque algunas de las políticas de Francia posiblemente no sean viables a largo plazo, no vemos señales entre nuestros inversores de que estén cada vez más preocupados por ese país”, dijo en entrevista Kommer van Trigt, responsable de renta fija en Rotterdam de Robeco Groep NV, que tiene 189.000 millones de euros (US$ 258.000 millones) en activos. “Francia tiene un mercado de bonos muy líquido y hay demanda de sus bonos entre los inversores asiáticos”.

Aunque en un informe de la semana pasada para el Consejo de Lisboa con sede en Bruselas dos economistas de Berenberg Bank de Londres llamaron a Francia “el verdadero enfermo de Europa”, los inversores ávidos de rendimientos no se ven disuadidos. El rendimiento francés a diez años, cerca de su mínimo récord, sigue ofreciendo primas superiores a las de sus pares alemanes o finlandeses, atrayendo a los inversores que buscan apuestas relativamente seguras.

Apoyo de BlackRock

Los bonos franceses dieron un retorno cero este año, según el Índice Bloomberg World Bond. De todos modos, tuvieron un desempeño superior a pares llamados “semi-core” como Austria y los Países Bajos y derrotaron a los bunds alemanes de referencia, que impusieron a los inversores una pérdida de 1,9 por ciento.

BlackRock Inc., la mayor administradora de carteras del mundo, dijo la semana pasada que actualmente posee menos bunds alemanes en comparación con la referencia que usa para medir el desempeño respecto de los bonos “semi-core”. El fondo con sede en Nueva York es el segundo mayor tenedor de bonos franceses entre las compañías que hacen presentaciones reglamentarias, de acuerdo con los datos que reunió Bloomberg.

Los inversores como BlackRock le están dando a Hollande derecho a jactarse por los bajos costos de endeudamiento del gobierno aun cuando se enfrenta a la creciente indignación de los franceses por sus políticas. Los esfuerzos de Hollande para elevar los impuestos, que ya están entre los más altos del mundo, y así dar respuesta a las presiones de la Unión Europea para que reduzca el déficit de presupuesto, están provocando revueltas en todo el país.

En Francia, los impuestos aumentaron un total de 70.000 millones de euros en tres años. Los gravámenes, junto con el desempleo –que con 3,3 millones de personas sin trabajo está cerca de un récord- y una economía que apenas creció en los últimos dos años han hecho de Hollande el presidente francés más impopular desde por lo menos 1958.

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