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Feminismos Constituyentes

por 5 marzo, 2020

Feminismos Constituyentes
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La movilización social del 18-O ha devenido en diversos cambios tanto culturales, como políticos e incluso normativos. El comienzo de un proceso constituyente a raíz del llamado a plebiscito el próximo 26 de abril es una expresión del poder constituyente originario y de cómo la soberanía ha regresado al pueblo, manifestándose en las calles.

La revolución atravesó también a los movimientos feministas en Chile. El primer hito post 18-O fue el fenómeno de LasTesis y su intervención “Un violador en tu camino”. La canción, que se transformó para muchas en un himno, es la reivindicación de la soberanía sobre las mujeres, sus cuerpos, derechos, libertades y trato digno e igualitario. Entonces comenzamos a organizarnos, nos unimos, nos cuidamos entre nosotras. Pero también nos dimos cuenta de que era necesario que se nos reconocieran nuestros derechos, que un proceso constituyente sólo podía llevarse a cabo con una perspectiva feminista. Y en este sentido, el poder constituyente que ejerceremos al elaborar y aprobar el nuevo texto constitucional, está empapado de un enfoque de género que no se puede limitar a una norma o un capítulo, sino que tiene que atravesar todo el texto y estructura constitucional.

Hoy, la historia se está reescribiendo y desde la norma fundamental hacia abajo rearticularemos el lenguaje jurídico, las demandas sociales, e incluso deconstruiremos la estructura del ordenamiento jurídico actual, poniendo así, término a la cultura patriarcal. 

El reconocimiento y la garantía de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; asegurar una vida libre de violencia, en particular, de la violencia de género; el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados; y reconocer la diversidad de las mujeres que habitan nuestro territorio, serían los ejes fundamentales de la nueva carta política. Algunos de esos derechos a modo ejemplificador, serían: derecho a la maternidad voluntaria, derecho al reconocimiento del trabajo realizado (reconocimiento formal del trabajo doméstico como labor productiva), derecho a la igualdad de remuneración por trabajos de igual valor, derecho al reconocimiento de las diversas familias e iguales derechos para todas las familias, derecho al buen vivir”.

El rol del feminismo debe ser estratégico y así lograr ganar los espacios y avanzar. No se debe confiar cien por ciento en la paridad o en las cuotas, hay que elaborar un plan donde los distintos tipos de feminismos sean escuchados y representados porque, de lo contrario, se estará segregando y pasando a llevar diversas posturas que ahí se sienten representadas. Es importante ver en este proceso una oportunidad para cambiar las cosas. Debemos reconocernos entre nosotras, la diversidad que existe, y cuánto tenemos para aportar.

Lo que distingue a los feminismos es su vocación transversal de forzar los paradigmas disciplinares tradicionales. La movilización feminista y su expresión cultural, están derribando los paradigmas existentes atravesando todos los planos de una coyuntura social. Entendemos que el derecho es insuficiente para afirmar plenamente la igualdad femenina, ya que estructuralmente es incapaz de dar cuenta de la diferencia de sexos, por la historia y lógica que lo subyace. Sin embargo, hoy, la historia se está reescribiendo y desde la norma fundamental hacia abajo rearticularemos el lenguaje jurídico, las demandas sociales, e incluso deconstruiremos la estructura del ordenamiento jurídico actual, poniendo así, término a la cultura patriarcal.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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