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Equidad de género: exijamos y hagámonos cargo

por 25 octubre, 2020

Equidad de género: exijamos y hagámonos cargo
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Desde que comencé a desarrollar mi carácter y pensamiento crítico, me he guiado por el ideal de que mujeres y hombres podemos estudiar lo mismo, trabajar en lo mismo, ganar lo mismo y aprovechar las mismas oportunidades de la vida. Sin embargo, como hija, amiga, emprendedora y hace dos años mamá, he entendido que el ideal en si mismo no basta, en tanto sigamos siendo parte de una sociedad que nos imposibilita alcanzar la igualdad. ¿Hemos avanzado? Sí. ¿Cuánto queda por delante? Mucho.

Como emprendedora y mamá, mi vida suele ir rápido. Pero si no tuviera el apoyo de mi círculo cercano y la flexibilidad que me entrega ser independiente, estoy segura se me haría más complejo mantener un equilibrio entre la maternidad y mi desarrollo profesional. Tema que me he planteado aún con más fuerza durante esta pandemia y específicamente con la evolución de “la vuelta”, que como equipo nos ha puesto de cabeza a pensar cómo tener un retorno gradual y seguro, pero a la vez apto para todas y todos. Algo que, si soy sincera, nos llevará varias semanas resolver.

Y es que si en marzo veíamos en el teletrabajo una oportunidad para estar con nuestras familias, poder trabajar y a la vez compartir con nuestros hijos, a seis meses poco queda de ese entusiasmo. Por una parte, vemos las alarmantes cifras del desempleo femenino, que nos ha hecho retroceder en 10 años en la participación laboral femenina. Y por otra, los desafiantes números entregados por Cadem, donde más del 52% de las mujeres que teletrabaja dice que la principal traba es compatibilizarlo con las tareas del hogar, dedicando en promedio 8 horas al cuidado de niños y niñas, en contraste con las 4 de los hombres. En tanto a las labores domésticas, las mujeres pasan 3 horas promedio dedicadas frente a las 2 horas de los hombres.

No nos quedemos de brazos cruzados esperando a ver que la institucionalidad tome medidas, las empresas y los emprendedores tenemos también el deber de instaurar buenas prácticas.  Avanzar en paridad significa compromiso, convicción, colaboración y también dar el ejemplo.

Muchas de ellas están cumpliendo con sus trabajos luego de terminar la rutina con los hijos, familia y/o casa, lo que genera una doble carga de trabajo, emocionalidad y cansancio. Esto nos plantea que, por un lado, tenemos el complejo escenario que significa el teletrabajo en las mujeres por nuestro principal rol de cuidado –no sólo con nuestros hijos, sino también muchas veces con adultos mayores–, y por otro lado las leyes con incentivos, a veces, perversos.

Por ejemplo, un emprendimiento con 19 mujeres no está obligado a tener una sala cuna, pero uno con 20, sí. Mismo número al que deben responder grandes empresas, por lo que me pregunto sinceramente, ¿cómo se consideran equivalentes? Probablemente una PYME pondrá sobre la mesa si costear una sala cuna para sus trabajadores o dejar de contratar una mujer. Y el resultado resulta duramente evidente.  ¿Por qué no mejor apuntamos a políticas públicas que protejan y potencien el talento femenino, sin dobles lecturas que lleven a las empresas a evitar la contratación de mujeres?

Para avanzar a la velocidad que nos urge hacerlo,  debemos apuntar por un cambio sistémico y cultural. Iniciativas como la de la sala cuna de conciliación familiar con las mujeres como exclusivas beneficiarias, perpetúan la idea de que el cuidado de los hijos es responsabildad principal de la mujer.  A eso se le suman conclusiones socialmente arraigadas y erradas, como que las mujeres somos malas en matemáticas o ciencias. Si juntamos ambas, ¿acaso no hay un desincentivo bastante obvio?

Como líder de una organización siento la gran responsabilidad de poner constantemente sobre la mesa esta discusión, conversar con mi equipo sobre cómo avanzar juntos, qué soluciones les acomoda más y por qué, entendiendo así la realidad de cada uno. De estas conversaciones colaborativas han salido novedosas ideas que ya estamos en proceso de poner en práctica como, coach y grupos de apoyo o profesoras parvularias para las trabajadoras y trabajadores que requieran ayuda con sus hijos. No nos quedemos de brazos cruzados esperando a ver que la institucionalidad tome medidas, las empresas y los emprendedores tenemos también el deber de instaurar buenas prácticas.  Avanzar en paridad significa compromiso, convicción, colaboración y también dar el ejemplo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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