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Quiroz en modo control de daños: recortes suben presión en el Congreso y abren flanco en Chile Vamos PAÍS Foto: AgenciaUNO

Quiroz en modo control de daños: recortes suben presión en el Congreso y abren flanco en Chile Vamos

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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El ministro de Hacienda enfrenta un doble frente. En el Congreso, una ofensiva coordinada de la oposición que exige explicaciones formales y sesión especial. En su propio sector, señales de alerta desde Chile Vamos sobre el diseño político del ajuste y su comunicación.


Mientras el Gobierno insiste en que todo está en etapa preliminar y que no hay recortes definidos, el efecto político ya está instalado.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se vio obligado a entrar en modo control de daños luego de la publicación de un oficio interno de la Dipres que, en el marco del Presupuesto 2027, propone descontinuar una batería de programas públicos por más de US$ 5.400 millones en ahorros proyectados.

El listado encendió la mecha política porque no se trata de recortes marginales: incluye el Programa de Alimentación Escolar (PAE), planes de reinserción educativa, becas, salud mental en APS, prevención del suicidio, hospitalización domiciliaria y programas de seguridad como “Calles sin Violencia”, entre otros.

La oposición reaccionó en bloque. Bancadas del Frente Amplio, PS y PC ingresaron un oficio para citar a Quiroz a una sesión especial en la Cámara junto al ministro del Interior, Claudio Alvarado, exigiendo explicaciones por unos lineamientos que –advierten– podrían afectar programas clave de protección social.

El PPD endureció aún más el discurso, acusando que “el hambre no es una variable de ajuste” y cuestionando la magnitud del recorte en programas sociales.

Chile Vamos: respaldo con freno de mano

Pero el problema no está solo en la oposición. En el propio oficialismo comenzaron a aparecer señales de incomodidad.

Desde RN, el diputado Luis Pardo marcó una postura de cautela: si bien respaldó la necesidad de revisar el gasto público, advirtió que estarán “muy pendientes” de cómo se ejecute el ajuste en educación y otras áreas sensibles.

La señal no es menor, porque instala el primer matiz público dentro del bloque oficialista frente al diseño de Hacienda.

Incluso la excandidata presidencial Evelyn Matthei reapareció en la escena pública marcando distancia y elevando el tono por el tema PAE: “Para muchos niños y niñas, esta es la única comida del día. Con eso no se juega”, sostuvo, pidiendo al ministro ordenar a su equipo.

Y no es un episodio aislado. Antes de conocerse el oficio, el exministro Cristián Monckeberg ya había abierto un flanco interno al cuestionar a Quiroz por “falencias graves” en su manejo político, especialmente en su capacidad de diálogo con el mundo parlamentario y de articulación con el sistema político.

En esa oportunidad, incluso sugirió que otros ministros debían contener esas debilidades, instalando la idea de un equipo económico fuerte técnicamente, pero con vacíos en lo político.

El Presidente José Antonio Kast salió a blindar al ministro, destacando su perfil técnico y capacidad de diálogo con inversionistas, y desestimando las críticas internas.

Pero el respaldo político no logró contener el efecto del oficio.

El comunicado de Hacienda

Quiroz salió rápidamente a intentar contener la crisis. Su defensa es consistente: no hay decisiones tomadas, no hay decretos de recorte y todo corresponde a una etapa habitual del ciclo presupuestario.

“El oficio no es un decreto de reducción”, afirmó, recalcando que se trata de “orientaciones técnicas” basadas en evaluaciones de la Dipres para mejorar eficiencia del gasto público.

El secretario de Estado insistió en que las políticas públicas “no están en discusión”, sino su forma de ejecución, y que las decisiones finales se tomarán en la discusión formal del Presupuesto 2027 en el Congreso.

Pero el tema ya escaló institucionalmente: la Cámara evalúa una sesión especial para que Quiroz explique los criterios del ajuste. El foco está puesto en el impacto social del listado filtrado y en la falta de claridad sobre qué programas podrían efectivamente eliminarse o reestructurarse.

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