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Arquero condenado por femicidio vuelve al fútbol y desata controversia en Brasil BRAGA Crédito: Web.

Arquero condenado por femicidio vuelve al fútbol y desata controversia en Brasil

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El exarquero, sentenciado en 2013 por el asesinato de su expareja, regresó a las canchas con Vasco da Gama A-C. El traspaso generó repudio en redes sociales y la ruptura de un patrocinio comercial.


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El regreso al fútbol del arquero brasileño Bruno Fernandes, condenado en 2013 por el femicidio de su expareja Eliza Samudio, volvió a instalar el debate sobre violencia de género, memoria y responsabilidad institucional en el deporte.

El portero, hoy de 41 años, fue sentenciado a 22 años y tres meses de prisión tras concluir la investigación por el crimen ocurrido en 2010. Pese a ello, recuperó la libertad en 2017 por determinación de la Justicia brasileña, tras cumplir seis años y siete meses de cárcel. Ahora, su fichaje por el club regional Vasco da Gama A-C reactivó la polémica.

El crimen que estremeció a Brasil

Cuando era capitán del Flamengo y proyectaba una carrera internacional, Fernandes fue acusado de planificar el secuestro, tortura y asesinato de su ex pareja.

El caso tuvo origen en 2010. Ese año, el arquero golpeó y estranguló a la mujer hasta quitarle la vida. Posteriormente, mutiló el cuerpo y se lo dio de comer a perros, un hecho que generó impacto y terror en Brasil. En declaraciones posteriores, el propio implicado admitió que sepultó los restos bajo cemento en un lugar que nunca reveló a la Justicia.

La sentencia dictada en 2013 estableció una condena de 22 años y tres meses de prisión. El caso marcó profundamente a la opinión pública brasileña, dio origen a un documental en Netflix y dejó una huella permanente en la trayectoria del futbolista.

Sin embargo, en 2017 fue liberado tras cumplir seis años y siete meses de cárcel, por determinación judicial.

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Fichaje en el fútbol regional

Tras recuperar la libertad, Fernandes volvió progresivamente a la actividad deportiva. Actualmente fichó por el Vasco da Gama A-C, elenco del fútbol regional del estado de Acre, en Brasil.

El arquero incluso ya sumó minutos en el empate 1-1 ante Velo Clube por la primera ronda de la Copa do Brasil.

Su incorporación desató una ola de reacciones en distintos ámbitos, tanto deportivos como comerciales.

La controversia no tardó en trasladarse fuera de la cancha. El supermercado Arasuper decidió romper su relación comercial con el club, poniendo fin al acuerdo de patrocinio vigente, según consignó el medio Globo.

El retorno de Fernandes ocurre en un escenario institucional delicado. Cuatro futbolistas del mismo club permanecen en prisión preventiva acusados de violación grupal contra dos mujeres al interior del alojamiento de la institución. El caso es investigado por la justicia del estado de Acre y generó el repudio público de los Ministerios de la Mujer y del Deporte en Brasil, tras homenajes realizados por jugadores en apoyo a los imputados.

En redes sociales, diversos usuarios manifestaron su rechazo al fichaje. “Es absolutamente impactante: ¿cómo se permite esto?”, “En Brasil no les importa nada, hombre”, fueron parte de los comentarios que circularon tras conocerse la noticia.

Debate abierto

El caso vuelve a tensionar el debate sobre la reinserción social de personas condenadas por delitos graves y los límites éticos en el deporte profesional. Mientras la legislación brasileña permitió su liberación anticipada y posterior retorno a la actividad, el rechazo público refleja que el tema continúa siendo altamente sensible en la opinión pública.

El fichaje de Bruno Fernandes, más de una década después del crimen de Eliza Samudio, vuelve a situar en el centro de la discusión la relación entre justicia, memoria y deporte.

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