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Niños haitianos: en el país de la alarma pública

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Paulina de Allende-Salazar
Por : Paulina de Allende-Salazar Periodista de investigación - El Mostrador
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El debate por el ingreso de niños haitianos a Chile quedó marcado por una escalada de declaraciones y titulares que instalaron sospechas graves antes de contar con antecedentes concluyentes. En este Punto por Punto, Paulina de Allende-Salazar ayuda a comprender los alcances de esta noticia.


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Todo niño debe ser protegido. No hay discusión sobre eso. Sin embargo, lo que verá en este capítulo de Punto por Punto de El Mostrador no contribuyó a la seguridad de esos niños, de sus familias ni de los chilenos que durante días despertamos y nos acostamos en medio de un bombardeo de declaraciones y titulares que parecían anunciar el “fin del mundo”.

En medios de comunicación y redes sociales se multiplicaron frases como: “¿Le huele esto a explotación sexual infantil?”, “¿Trajeron a niños para extraerles órganos?”, “¡Es un escándalo internacional!” o “¡No tienen idea de quién se los llevó!”. Esas afirmaciones, y muchas otras, se difundieron antes de que existieran antecedentes suficientes para sostenerlas.

La puesta en escena, la falta de mesura y la ausencia de rigor terminaron sembrando pánico y desolación. Lo que correspondía, al menos en una primera etapa, era levantar información de manera organizada, rigurosa y reservada. La razón es simple: hasta ese momento ni siquiera existía una denuncia por la supuesta desaparición de niños. Solo había un preinforme de la Contraloría General de la República. Sí, un preinforme, no un informe final.

De hecho, las conclusiones del informe definitivo no difieren sustancialmente del preinforme, salvo en un punto clave: no había niños desaparecidos.

Si quieres comprender cuáles son los antecedentes relevantes y comprobables sobre el ingreso de niños haitianos a Chile y cómo se construyó esta polémica, te invitamos a ver una nueva edición de Punto por Punto de El Mostrador, con Paulina de Allende-Salazar.

 

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