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Micaela Paredes, poeta: “Tomar prestadas voces ‘ajenas’ trae un abanico de posibilidades expresivas” CULTURA Crédito: Cedida

Micaela Paredes, poeta: “Tomar prestadas voces ‘ajenas’ trae un abanico de posibilidades expresivas”

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Francisca Palma Arriagada
Por : Francisca Palma Arriagada Periodista de la U. de Chile.
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“Propétides” es el nombre de la obra de Micaela Paredes-Barraza, reconocida en España con el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández de la comunidad Valenciana. Con más de 40 poemas, se vale del mito de las desertoras del culto a Venus como una forma de expandir y romper prisiones de género.


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En cuatro capítulos, y acompañados de las ilustraciones de la artista Danila Ilabaca, los poemas de Propétides de Micaela Paredes, hablan del anhelos de voces de mujeres en torno a la libertad, el cuerpo, el deseo y la desnaturalización de ciertas formas de vida. Y ese punto de vista y forma de escribir la hizo acreedora del Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2024.

Como explica la autora, esta inquietud viene de “la necesidad de volver a encarnar los arquetipos como formas vivas, que se actualizan y enriquecen en el presente y lo que este nos demanda”.

El nombre del libro alude a las mujeres libres que, por negarse a rendir culto a la diosa del Amor, fueron «condenadas» a la lujuria ingobernable de sus cuerpos, lo que terminó por convertirlas en piedra.  Como indica Paredes, el uso de este recurso literario se relaciona con “una sincronía que propició la lectura de Ovidio durante la pandemia. Ese encuentro abrió un caudal de imágenes y pulsiones que se transformó en un diálogo libre, intuitivo y a veces irónico con la fuente”.

Sobre esta primera edición del libro publicada en América Latina, ahonda la escritora y editora para quien los premios “son una lotería” que ayudan a que un libro nazca y circule. “No es sencillo publicar un libro y menos sustentarse escribiendo. Que los premios ofrezcan edición del libro y dinero es un aliciente para probar suerte”, agrega.

-Este libro fue premiado en España. ¿Cómo te llevas con los premios?, ¿cómo los tomas?

Hay libros y autoras increíbles que nunca ganan premios, y viceversa. Pero juego a la lotería, sobre todo porque si cae se abre la posibilidad de publicar el libro y de recibir algunos recursos para subsistir un tiempo. Y este premio lo recibí con mucha sorpresa y gratitud, porque coincidió con mi mudanza a España, entonces fue como un recibimiento alentador, y la posibilidad de ver impreso un libro que llevaba años gestándose.

-¿Qué dirías a quienes escriben y no tienen en su horizonte la idea de la publicación?

Que sigan así. Escribir es por sobre todo un ejercicio íntimo, una necesidad y búsqueda íntima, corporal y espiritual. Que eso luego llegue a compartirse al mundo o no es un aza(ha)r que no define el valor existencial que tiene la escritura y la palabra en general (como voz, como canto, también). Desde el momento en que la palabra se materializa, aunque sea un un cuaderno privado, en un diario de vida, su vibración se expande y se entreteje con los acordes del mundo de maneras a veces silenciosas, anónimas, insospechadas, pero fundamentales.

El libro se vale de la figura de Propétides, parte del amplio espectro de la mitología griega. ¿Por qué tomaste este imaginario para abordar tu pensamiento poético?

Fue una sincronía, no algo pensado a priori. Estábamos encerradas en pandemia y yo tenía en casa las Metamorfosis de Ovidio, que no había leído antes. El universo de diosas y ninfas que encontré ahí me agarró fuerte y encendió la necesidad de dialogar desde un lugar libre e intuitivo con las historias que me iba encontrando, y que me interpelaban personalmente.

-En la presentación del libro en Valparaíso, una de las autoras comentó algunos registros que atraviesan este libro son de un amplio abanico, incluyendo el humor, rabia, inteligencia. Son registros plasmados al momento de la escritura, la edición. Ahora, en la publicación, al revisarlo, ¿cómo describirías estos tránsitos?

Algo que me gustó mucho de dialogar con mitos y figuras arquetípicas aparentemente tan distantes en el espacio-tiempo, fue que surgieron espontáneamente registros que no había habitado antes, como el humor y la ironía. Creo que tomar prestadas voces “ajenas” y dejar que abran sus propios cauces en la experiencia vital íntima trae consigo un abanico de posibilidades expresivas nuevas, insospechadas. A mí eso me generó goce, alivio, sensación de libertad.

Otro de los registros que me parece peculiar en el libro es la ternura, que ha estado en la palestra por libros de ensayos recientemente ¿Qué lugar ocupa esta para ti?

Lo primero que se me aparece cuando escucho la palabra ternura, es, obvio, Gabriela Mistral. Y creo que esta palabra ha ido adquiriendo un lugar importante en el tejido de sentidos colectivos desde el estallido. La ternura como forma de resistencia; la creación y nutrición de una forma de relacionarse con nosotras mismas y con lo que nos rodea, que abraza las oscuridades del mundo, las canta, mirándolas de frente, sin evadir ni negar las contradicciones. Algo que me fascina de Mistral cuando se refiere a Ternura es que la canción de cuna, las rondas, ese imaginario, es antes que un canto de la madre al hijo, un canto a sí misma, un mecerse en ese tránsito existencial que implica cuidar de otro, y anhelar al mismo tiempo sentirse mecida por la madre tierra. La ternura como voz viva, como plegaria, y también como un camino de retorno a la inocencia, después de haber experimentado el odio, la rabia, el pánico (no he leído aún el ensayo de Paz López), y todo el abanico de cosas que nos rompen y nos obligan a mirarnos desde otro lugar, desde la fragilidad.

-Hay un espíritu emancipador en las mujeres que se presentan en los poemas. ¿Qué especificidad crees que tiene la poesía en este horizonte de libertad?, ¿qué aspectos diferenciadores hay en esto cuando hablamos de mujeres?

En mi caso personal, para mí la poesía lo es todo, es fuente, cauce y retorno. Y cuando escribo, o me dejo escribir desde ahí, surgen en mi consciencia –en mi cuerpo, en mi corazón, en mi deseo– dimensiones de mí misma y de quien creo ser, y de cómo eso se despliega en el espacio colectivo, que no había visto ni encarnado hasta después de que el poema me lo ha ofrecido a la visión. Esto no es una experiencia que sólo se da cuando la poesía surge de o habla sobre la experiencia de ser mujer, pero sí es un camino posible –porque hay otros de aproximarse a la poesía– que confía y cultiva la intuición y el lenguaje del cuerpo. Estas dimensiones me resultan clave en el proceso de recuperarnos y proyectarnos, como mujeres, en el tejido social para vivirlo y pensarlo desde otros lugares, que no son los que se nos han ofrecido como válidos en la cultura patriarcal.

-¿Cómo conjugas tu trabajo escritural con tu rol de tallerista en exploración creativa?, ¿desde dónde realizas esta última labor?

Cada día son más importantes para mí los espacios de escritura compartida. Animarme a guiar talleres de exploración creativa y crear el proyecto La voz de Sila (lavozdesila.com), desde la palabra, la imaginación y el trabajo con las manos, me ha ayudado a resituarme en mi relación con la escritura en general. Siendo muy sincera, me interesa cada vez menos la escritura como disciplina literaria, y más como una experiencia viva y flexible que está disponible para toda persona que quiera entrar, en serio, en sí misma. En ese sentido, los talleres que ofrezco no son para “aprender” a escribir poesía u otros géneros, sino para cultivar la escucha de nuestros propios ritmos vitales, de nuestros procesos invisibles, que encuentran cauce en la palabra, no para explicarse, sino para re-velarse desde un lugar simbólico, sensible, orgánico.

-También eres editora y de hecho integras el proyecto La esporádica editorial. ¿Qué mirada tienes sobre las editoriales independientes?, ¿cómo definirías el quehacer de tu casa editora?

Que es una aventura difícil y hermosa; que se hace por convicción y amor, sin cálculo, que a veces editar desde un proyecto independiente, y más poesía, trae satisfacciones afectivas y espirituales, pero que es muy difícil sustentarlas y hacerlas crecer en el tiempo. En la esporádica, los tres títulos que hemos editado, Una diosa desterrada del cosmos de Raquel Jodorowsky, Veneno de escorpión azul de Gonzalo Millán y Propétides, han sido financiados con fondos del Libro y la Lectura. El panorama desolador en el que está entrando Chile, y la crisis en la cultura y la educación en particular, me hace tener augurios pesimistas sobre lo que se viene en el mediano y largo plazo para este tipo de proyectos.

-¿En qué proyectos escriturales estás ahora?

Tengo una novela inédita que me gustaría publicar, pero hasta ahora no ha encontrado su lugar. También un libro de poemas en camino que está reposando, para poder volver a él en un tiempo y ver si me animo a moverlo.

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