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Crédito: Cedida
Día de la Madre y duelo: cómo enfrentar la pérdida de una madre en una fecha emocionalmente difícil
El Día de la Madre puede transformarse en una fecha especialmente dolorosa para quienes han perdido a su madre o a una figura materna significativa. Especialistas explican por qué esta conmemoración intensifica el duelo y cómo acompañar ese proceso emocional.
Mientras muchas familias celebran el Día de la Madre con reuniones y muestras de cariño, para otras personas esta fecha remueve profundamente la ausencia y el dolor. La carga emocional y social asociada a esta conmemoración puede intensificar sentimientos de tristeza, nostalgia y vacío en quienes atraviesan un duelo, especialmente cuando la pérdida de una madre sigue presente en la vida cotidiana.
Según explica Constanza Vidal, psicóloga especialista en duelo de Acoger, red de cementerios católicos, “fechas como el Día de la Madre son profundamente simbólicas, ya que conectan directamente con los vínculos más significativos. Por lo mismo, las ausencias se hacen más evidentes. No es un retroceso sentir más tristeza o nostalgia; es una respuesta humana y natural frente al amor que existió”.
De acuerdo con la especialista, existen diversos factores psicológicos que hacen que esta conmemoración sea especialmente sensible para quienes atraviesan un duelo:
● Activación de la memoria emocional: los recuerdos, tradiciones y gestos asociados a la figura materna pueden intensificar la sensación de ausencia.
● Presión social por celebrar: la carga cultural de esta fecha puede generar incomodidad o culpa en quienes no se sienten en sintonía con el ambiente festivo.
● Expectativas familiares y sociales: Las reuniones o dinámicas tradicionales pueden resultar difíciles de enfrentar sin la presencia de quien ya no está.
Frente a este escenario, la psicóloga de Acoger, entrega algunas recomendaciones para transitar el Día de la Madre de manera más consciente:
Validar lo que se siente: no es necesario forzar la alegría. La tristeza, la nostalgia o incluso la ambivalencia son parte del proceso de duelo.
Anticipar cómo vivir la fecha: definir con quién y de qué manera se quiere enfrentar el día puede ayudar a disminuir la ansiedad.
Crear nuevos rituales: encender una vela, escribir una carta o recordar momentos significativos puede ser una forma de honrar el vínculo.
Respetar los propios límites: es válido evitar ciertas actividades o reducir compromisos sociales si así se necesita.
Buscar apoyo: compartir lo que se siente con personas cercanas o con un profesional puede aliviar la carga emocional.
Vidal destaca además el rol del entorno cercano. “Acompañar no significa tener las palabras perfectas. Muchas veces basta con estar disponible, escuchar y validar lo que la otra persona está sintiendo”.
En una fecha donde predominan los gestos de cariño y reconocimiento, la especialista recuerda que el duelo no sigue calendarios ni tiempos definidos. “El Día de la Madre puede doler, y eso no es debilidad. Es, finalmente, una expresión del vínculo y del amor que permanece”.
El duelo también necesita espacio en fechas significativas
Aunque socialmente el Día de la Madre suele estar asociado a celebraciones, regalos y reuniones familiares, para muchas personas esta jornada representa una experiencia emocionalmente compleja. La ausencia de una madre, una abuela, una hija o de cualquier figura materna significativa puede hacerse más presente frente a los mensajes, recuerdos y tradiciones que rodean la fecha. Especialistas coinciden en que este tipo de conmemoraciones suelen actuar como “gatillantes emocionales”, removiendo recuerdos y sentimientos que muchas veces permanecen latentes durante el resto del año.
En ese contexto, la psicóloga especialista en duelo enfatiza que no existe una manera correcta o incorrecta de enfrentar este día. Algunas personas prefieren reunirse con sus seres queridos y recordar a quien ya no está, mientras otras necesitan silencio, distancia o espacios más íntimos. Todas esas formas son válidas y forman parte de un proceso profundamente personal.
La especialista explica que uno de los errores más frecuentes del entorno es minimizar el dolor o intentar “animar” rápidamente a quien está atravesando el duelo. Frases como “debes ser fuerte” o “ya pasó mucho tiempo” pueden generar incomprensión y aislamiento emocional. En cambio, acompañar desde la escucha activa, validar las emociones y respetar los tiempos individuales suele ser mucho más significativo para quien enfrenta una pérdida.