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Exceso de cesáreas en Chile: reducirlas financiaría 250 especialistas y liberaría 80 camas al día
Informe de Clapes UC advierte que la alta tasa de cesáreas en la red pública no solo implica mayores riesgos para madres y recién nacidos, sino un alto costo para el sistema de salud. Según el estudio, acercarse a los estándares recomendados por la OMS permitiría liberar US$20 millones anuales.
Las cesáreas representan hoy cerca del 46% de los partos realizados en la red pública chilena, una cifra que triplica el umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sitúa entre 10% y 15% la proporción a partir de la cual el procedimiento deja de aportar beneficios adicionales en términos de mortalidad materna y neonatal. Así lo revela el informe “El exceso de cesáreas en la red pública y sus consecuencias sobre el gasto y el uso de recursos en salud”, elaborado por Clapes UC.
Más allá de las implicancias clínicas, el documento pone el foco en el impacto económico y operativo que tiene esta práctica sobre el sistema sanitario. Los investigadores estiman que si la tasa de cesáreas en hospitales públicos disminuyera desde el actual 46% hasta el 15% recomendado por la OMS, podrían liberarse cerca de US$20 millones al año y recuperarse alrededor de 80 camas hospitalarias diarias.
De acuerdo con el análisis, esos recursos permitirían financiar la contratación de aproximadamente 250 médicos especialistas por año, construir tres centros de salud familiar o realizar cerca de 10.000 cirugías adicionales anualmente.
Una intervención más costosa
El estudio muestra que una cesárea cuesta, en promedio, alrededor de 600 mil pesos más que un parto vaginal. Aunque representan menos de la mitad de los nacimientos, las cesáreas concentran el 56% del gasto total destinado a partos en la red pública. Solo durante 2024, este procedimiento significó cerca de US$74 millones de un gasto total de US$126 millones asociados a nacimientos.
Los autores advierten además que esta estimación es conservadora, ya que no incorpora costos derivados de eventuales complicaciones neonatales ni las consecuencias de salud que pueden extenderse en el tiempo para madres y recién nacidos.
Riesgos para madres y recién nacidos
La investigación también recopila evidencia internacional sobre los efectos clínicos asociados al exceso de cesáreas. Entre los hallazgos destacados figura que este procedimiento se asocia a un riesgo de mortalidad neonatal más de dos veces superior respecto del parto vaginal, además de una mayor probabilidad de ingreso a unidades de cuidados especiales.
En el caso de las cesáreas electivas realizadas entre las semanas 37 y 38 de gestación, el riesgo de problemas respiratorios en el recién nacido puede multiplicarse entre tres y casi cuatro veces en comparación con los partos vaginales. El informe también recoge estudios que sugieren alteraciones en la microbiota intestinal del bebé, vinculadas posteriormente con enfermedades crónicas como asma, obesidad y diabetes tipo 1.
Asimismo, una primera cesárea aumenta significativamente la probabilidad de que los embarazos posteriores también terminen mediante esta intervención, contribuyendo a perpetuar las altas tasas observadas en el sistema.
Una tendencia que preocupa
Chile figura desde hace años entre los países con mayores tasas de cesáreas dentro de la OCDE. Según antecedentes citados por el informe, la tasa nacional alcanzó el 59% en 2021, ubicándose muy por encima de las recomendaciones internacionales y de los niveles considerados óptimos para la salud materno-infantil.
Para los autores, el desafío no pasa por restringir un procedimiento que resulta indispensable en numerosos casos clínicos, sino por reducir aquellas cesáreas que no cuentan con una justificación médica clara. En ese escenario, la disminución de esta práctica permitiría simultáneamente mejorar resultados de salud y optimizar el uso de recursos en una red pública que enfrenta crecientes presiones asistenciales.
“Recuperar esta capacidad instalada permitiría transformar un gasto evitable en una mejor oferta de salud para los beneficiarios del sistema”, concluye el informe.