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Actuar a tiempo es salvar vidas: la importancia de los chequeos preventivos de cáncer cérvicouterino BRAGA

Actuar a tiempo es salvar vidas: la importancia de los chequeos preventivos de cáncer cérvicouterino

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Aunque el cáncer cervicouterino se puede prevenir, miles de mujeres en Chile no se realizan el Papanicolau con la frecuencia recomendada. Especialistas advierten que incorporar este examen como un hábito puede marcar la diferencia entre detectar una lesión a tiempo o enfrentar un diagnóstico tardío.


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Durante años, pensar en salud era sinónimo de tratar enfermedades. Hoy el foco avanza hacia lo que ocurre antes de que aparezca un problema. La evidencia es contundente: prevenir y detectar a tiempo una enfermedad es más simple, menos invasivo y más efectivo que intervenir cuando ya está instalada.

Muchos de los exámenes que permiten anticiparse a enfermedades graves son rápidos, accesibles y gratuitos. Las verdaderas barreras suelen ser otras: el desconocimiento, el olvido, la falta de tiempo y la idea de que ‘a mí nunca me va a pasar’. Por eso la prevención necesita volverse un hábito, esa es nuestra misión”, explicó la subgerente de Gestión de Salud de Colmena, Francisca Vargas.

Pocos exámenes ilustran esto tan bien como el Papanicolau (PAP). La realización periódica de este exámen puede ser de vida o muerte: en Chile mueren dos mujeres cada día por cáncer cervicouterino, de acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud, transformándose en la primera causa de muerte por cáncer en mujeres chilenas entre 30 y 54 años, según cifras del Ministerio de Salud.

Los datos sorprenden considerando que el cáncer cervicouterino es una de las enfermedades más prevenibles. El PAP es un examen sencillo que puede detectar lesiones precancerosas, permitiendo intervenir antes de que llegue a ser un problema mayor. No obstante, miles de chilenas no lo tienen al día. Según un artículo publicado en la Revista Médica de Chile, pese a que se ha avanzado mucho en cobertura, en 2023 la cobertura de este examen alcanzó apenas un 51,1%, dejando en evidencia el desafío pendiente. 

El mayor riesgo de padecer cáncer cervicouterino se concentra entre los 25 y hasta los 64 años, con o sin síntomas visibles. La efectividad de la prevención, eso sí, depende de la regularidad, cumpliendo con al menos un PAP cada tres años.

Bajo esa lógica, Colmena impulsa una campaña para que sus afiliadas se “pongan al día” con su chequeo. “Buscamos que prevenir sea fácil, por eso el PAP está disponible a costo cero y en pocos pasos. Pueden acceder a su bono en la sección ‘Exámenes Preventivos’ de su Sucursal Virtual o de forma presencial en sucursales. El examen toma cerca de 15 minutos, no requiere preparación previa ni orden médica y puede marcar toda la diferencia en el cuidado de la salud”, subrayó Francisca Vargas.

Incorporar los exámenes preventivos a la rutina de salud permite detectar alteraciones en etapas tempranas, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores y menos invasivas. En el caso del cáncer cervicouterino, un control periódico puede hacer la diferencia, reafirmando que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para proteger la salud y salvar vidas.

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