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Polémica por proyecto que obligaría a ofrecer escuchar latidos del embrión antes del aborto BRAGA Créditos: El Mostrador.

Polémica por proyecto que obligaría a ofrecer escuchar latidos del embrión antes del aborto

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La iniciativa del diputado Cristóbal Urruticoechea busca modificar el Código Sanitario para que los médicos ofrezcan a las mujeres escuchar los latidos del embrión o feto antes de manifestar su decisión de abortar. La propuesta fue cuestionada por la exministra Antonia Orellana y Miles Chile.


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La interrupción voluntaria del embarazo en Chile ha generado un nuevo debate a raíz de una polémica iniciativa del diputado Cristóbal Urruticoechea (Partido Nacional Libertario). El proyecto, denominado “Escucha su corazón”, propone modificar el Código Sanitario para incorporar una nueva exigencia dentro del procedimiento de aborto en las tres causales permitidas por la ley. La propuesta ha generado críticas desde el mundo político y de organizaciones defensoras de los derechos sexuales y reproductivos, que la califican como una medida revictimizante.

La moción plantea que, antes de que la mujer manifieste su decisión de interrumpir el embarazo, el médico deba informarle si existe actividad cardíaca embrionaria o fetal detectable y ofrecerle la posibilidad de escuchar esos latidos mediante los medios técnicos disponibles.

“El presente proyecto tiene por objeto incorporar, dentro del procedimiento de consentimiento informado regulado en el artículo 119 del Código Sanitario, un deber específico de información a cargo del médico cirujano que ha de practicar el aborto: informar a la mujer, en forma previa y con carácter veraz y objetivo, que está obligado a mostrar, mediante instrumentos electrónicos, el sonido de la actividad cardíaca del embrión o feto”, señala la propuesta.

El texto sostiene que un consentimiento solo puede considerarse plenamente informado cuando la persona cuenta con toda la información disponible sobre el procedimiento.

“La existencia de actividad cardíaca constituye un dato clínico objetivo y verificable, propio del estado biológico del embarazo, cuya comunicación robustece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita el aborto”, argumenta el proyecto.

Además, la iniciativa indica que esta modificación se enmarca en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, asegurando que “no restringe causal alguna ni altera el acceso a la prestación; únicamente perfecciona el estándar informativo previo a la decisión”.

La modificación que propone al Código Sanitario

El proyecto incorpora un nuevo inciso al artículo 119 del Código Sanitario. En él se establece que el médico deberá informar si, de acuerdo con la edad gestacional, es posible detectar actividad cardíaca del embrión o feto y ofrecer, “de manera verbal y directa”, la posibilidad de escuchar los latidos, acompañados de “una descripción objetiva de los mismos”.

Aunque la iniciativa señala que la mujer podrá rechazar libremente este ofrecimiento, también incorpora una disposición que ha concentrado parte de las críticas.

“La madre del nonato podrá declinar libremente este ofrecimiento; con todo, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si esa situación se verifica”, indica el proyecto.

Críticas apuntan a una medida “cruel” y revictimizante

La propuesta fue cuestionada por la exministra de la Mujer Antonia Orellana, quien publicó una carta al director en La Tercera bajo el título “Crueldad legislativa”, donde sostuvo que la iniciativa replica proyectos impulsados por sectores conservadores en otros países.

“El diputado Urruticoechea ha presentado un proyecto que pretende obligar a quienes atienden a mujeres y niñas en las causales de interrupción del embarazo por violación, inviabilidad o riesgo vital a proponerles escuchar el pulso del embrión”, escribió.

Asimismo, agregó: “¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá? ¿O a la mujer en riesgo vital y, por tanto, en un procedimiento de emergencia?”.

Desde Miles Chile también rechazaron la iniciativa. Luz Reidel Wagner, subdirectora de la organización, explicó que “lo que se propone atenta directamente contra la autonomía porque busca intervenir injustificadamente en la toma de decisiones. Debemos recordar que en Chile el aborto está reservado para tres causales definidas y muy restringidas”.

Asimismo, agregó que “lo que se busca es obligar a una niña violada, o a una mujer que está atravesando un embarazo inviable, a escuchar los latidos del feto antes de la interrupción; si no, no se lleva adelante la interrupción. Hay que ser muy claros: la paciente está buscando una interrupción del embarazo y, en ese contexto, no hay justificación, ni jurídica ni biomédica, que haga procedente obligarla a escuchar los latidos”.

Finalmente, Reidel Wagner explicó que imponer este tipo de requisitos injustificados a la interrupción voluntaria del embarazo puede llegar a instalar en la mujer la idea de que se trata de una decisión que debe justificar o reconsiderar, incluso cuando enfrenta un riesgo para su vida, un embarazo inviable o uno producto de una violación.

“En esos contextos, la medida puede afectar la posibilidad de decidir libremente y generar una afectación emocional innecesaria que se acumula a la que es inherente a la causal que justifica la interrupción. Una atención respetuosa debe entregar información pertinente, acompañar sin juzgar y proteger la autonomía de la paciente, no incorporar mecanismos destinados a provocar culpa o disuadirla de ejercer un derecho reconocido por la ley”, concluyó.

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