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Foto: AgenciaUNO
Gobierno aprovecha proyecto para el turismo para introducir cambios a la ley de 40 horas
Bajo el argumento de adaptar la jornada a sectores estacionales, el Gobierno incorporó en un proyecto para el turismo cambios que impactan la aplicación general de las 40 horas, una modificación que abrió cuestionamientos desde las impulsoras de la reforma.
El Gobierno decidió incluir cambios generales a la ley de 40 horas dentro del proyecto que crea un régimen laboral especial para el turismo, una iniciativa que originalmente estaba enfocada en responder a la estacionalidad de ese sector.
La decisión sorprendió porque, si bien el Ejecutivo había anticipado que presentaría una propuesta para modificar algunos aspectos de la implementación de la jornada reducida, no se esperaba que esas modificaciones fueran parte del mismo proyecto destinado a una actividad específica.
La iniciativa establece dos regímenes: uno general para todas las actividades económicas y otro especial para el turismo y sus sectores asociados. Según el Gobierno, el objetivo es modernizar la distribución de la jornada ordinaria de trabajo y adaptarla a las distintas realidades productivas.
El principal cambio para el régimen general es ampliar de cuatro a 16 semanas el período en que podrá promediarse la jornada laboral de 40 horas. Esto permitirá que existan semanas con mayor carga horaria y otras con menor intensidad, —según destaca el Ejecutivo— manteniendo el promedio legal.
Desde La Moneda aseguran que la propuesta no aumenta la jornada máxima permitida. La explicación del Ejecutivo es que, cuando las 40 horas estén plenamente vigentes en 2028, se mantendrá la posibilidad de sumar horas extraordinarias, por lo que podrían existir semanas de hasta 52 horas, tal como ocurre actualmente. La diferencia estará en el período utilizado para calcular el promedio.
Régimen especial para el turismo
Para el turismo, el proyecto establece un mecanismo particular que permitirá distribuir la jornada en ciclos de hasta 52 semanas.
Durante períodos de mayor actividad, los trabajadores podrán llegar excepcionalmente a 45 horas ordinarias semanales. Posteriormente, esas semanas deberán ser compensadas con otras de menor carga para que el promedio anual se mantenga dentro de los límites legales.
Además, la iniciativa aumenta de ocho a doce los domingos consecutivos que podrán trabajarse mediante pacto anual para trabajadores del régimen especial del artículo 38 del Código del Trabajo.
También amplía de cinco a diez los días hábiles de descanso compensatorio que pueden pactarse por horas extraordinarias.
El Ministerio del Trabajo sostuvo que estas herramientas no podrán ser aplicadas unilateralmente por los empleadores. Requerirán acuerdo escrito entre las partes, un calendario previamente definido y, en el caso de trabajadores sindicalizados, el consentimiento de la organización sindical.
Gobierno defiende que no cambia la jornada
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, afirmó que el proyecto modifica el período de cálculo de los promedios semanales, pero no la jornada laboral.
Según el secretario de Estado, la ampliación de los ciclos permitirá a sectores con alta estacionalidad —como el turismo— enfrentar mejor sus variaciones de demanda, con semanas más intensas en temporada alta compensadas con semanas de menor carga en períodos de baja actividad.
Rau sostuvo que el mecanismo busca proteger el empleo al permitir ajustes de horarios antes que recurrir a despidos frente a cambios económicos.
Jara y Vallejo cuestionan la propuesta
Los cambios generaron reparos desde figuras ligadas a la creación de la ley de 40 horas durante el gobierno anterior.
La exministra del Trabajo Jeannette Jara y la exvocera Camila Vallejo cuestionaron la iniciativa y advirtieron que una mayor flexibilidad podría terminar debilitando el objetivo original de la reforma.
Ambas apuntaron especialmente a la posibilidad de concentrar semanas laborales más extensas, aunque luego sean compensadas. Jara sostuvo que la reducción de jornada fue una conquista laboral que debe protegerse, mientras Vallejo alertó sobre los efectos que una mayor intensidad laboral podría tener en la vida personal y familiar de los trabajadores.
Expertos respaldan flexibilidad, pero plantean límites
La propuesta recoge una recomendación de la Mesa de Reactivación Laboral encabezada por el economista David Bravo, que planteó ampliar los períodos de cálculo de la jornada para facilitar la adaptación de las empresas al proceso de reducción desde 44 a 40 horas.
Según consigna La Tercera, la economista María José Abud, de Horizontal, valoró el cambio y sostuvo que apunta a mejorar la implementación de la reforma sin aumentar las horas totales trabajadas. Afirmó que Chile avanzaría hacia esquemas utilizados en países de la OCDE, donde existen períodos más amplios de distribución de jornada. Eso sí, planteó que podría establecerse un límite para evitar que dentro del ciclo de 16 semanas se concentren demasiados períodos con jornadas cercanas al máximo legal.
David Bravo defendió la medida señalando que entrega mayor capacidad de adaptación a las empresas y permite enfrentar el aumento del costo laboral asociado a la reducción de jornada.
En contraste, de acuerdo al citado medio, el abogado laboral Francisco Neira, exjefe legislativo del Ministerio del Trabajo, cuestionó la iniciativa y afirmó que puede “desnaturalizar” el objetivo de la ley de 40 horas, debido a las dificultades que tendría un trabajador para negociar en igualdad de condiciones con su empleador.