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Crédito: El Mostrador.
Chile destaca entre los países mejor preparados para eliminar el cáncer cervicouterino
Un estudio publicado en The Lancet Global Health ubicó a Chile entre los países con mayor preparación estructural para eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública. Sin embargo, persisten brechas en la cobertura de exámenes preventivos.
Chile se encuentra entre los países mejor preparados para avanzar hacia la eliminación del cáncer cervicouterino, según un estudio que evaluó a 175 naciones. El análisis destacó sus capacidades en infraestructura sanitaria, gobernanza y vacunación, aunque el país todavía enfrenta desafíos para alcanzar las metas fijadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Chile entre los países con mayor preparación
El estudio, publicado en The Lancet Global Health, analizó 175 países a partir de 270 indicadores relacionados con infraestructura sanitaria, gobernanza y vacunación. En esta evaluación, Chile quedó dentro del grupo de países con un alto nivel de preparación estructural, junto a naciones como Australia, Francia y Suecia, e incluso por sobre Estados Unidos.
El cáncer cervicouterino es una de las enfermedades oncológicas que puede ser técnicamente prevenida y eliminada. Para avanzar en ese objetivo, la OMS estableció en 2020 una estrategia global que busca reducir su incidencia a menos de cuatro casos por cada 100.000 mujeres hacia 2030.
La estrategia considera tres pilares: vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), tamizaje y tratamiento.
Las fortalezas que explican la posición de Chile
El oncólogo radioterapeuta de Clínica IRAM, doctor Francisco Larsen, atribuye la posición del país a distintas herramientas incorporadas al sistema sanitario.
“Contamos con un programa de exámenes preventivos en atención primaria respaldado por el sistema GES, que garantiza por ley tiempos definidos de atención ante cualquier sospecha. A esto se suma la incorporación del test de VPH junto al PAP, la implementación de la autotoma y la vacuna contra el VPH, integrada al Programa Nacional de Inmunizaciones desde 2014 en edad escolar”, explica el especialista.
La incorporación de estas medidas ha permitido fortalecer la prevención y detección de la enfermedad. Sin embargo, el país todavía no cumple completamente con los estándares establecidos por la OMS.
La brecha en los exámenes preventivos
Uno de los principales desafíos está relacionado con la cobertura de los exámenes preventivos entre mujeres de 35 a 45 años.
Según la información entregada, la cobertura actual en este grupo alcanza cerca del 67%, mientras que el estándar planteado es llegar al 80%. Esto representa una brecha de 13 puntos porcentuales.
Para abordar este déficit, el Ministerio de Salud estableció metas sanitarias municipales para 2026. Estas contemplan que las comunas y centros de salud identifiquen a las mujeres que tienen exámenes pendientes, con el objetivo de reducir en al menos un 30% la brecha de cobertura.
Prevención y detección temprana
Para el Dr. Larsen, mantener al día los controles preventivos continúa siendo una de las principales herramientas para reducir los riesgos asociados a esta enfermedad.
“Lo fundamental es no dejar vencer el PAP o el test de VPH, completar los esquemas de vacunación y aprovechar alternativas como la autotoma para quienes enfrentan dificultades de acceso a un centro de salud”, enfatiza.
Desde Clínica IRAM también llaman a superar el temor o la vergüenza que pueden llevar a postergar los controles. La detección de una lesión precancerosa permite, en la gran mayoría de los casos, acceder a un tratamiento simple y obtener un buen pronóstico.
En materia de vacunación, aunque la administración se realiza en edad escolar, existen esquemas de recuperación para adolescentes y adultas jóvenes. La recomendación es consultar con un especialista para evaluar cada caso.
Señales que requieren atención médica
Además de los controles preventivos, existen síntomas que requieren consultar a un profesional de salud sin esperar al próximo examen programado.
Entre ellos se encuentran el sangrado fuera del ciclo menstrual, el sangrado después de las relaciones sexuales y el dolor pélvico persistente.
Estos signos no deben atribuirse automáticamente a un cáncer cervicouterino, pero requieren evaluación médica para determinar su causa.
Así, aunque Chile presenta una posición favorable en términos de preparación estructural para avanzar hacia la eliminación de esta enfermedad, el desafío continúa estando en ampliar la cobertura preventiva y facilitar el acceso oportuno a las herramientas de detección y atención.