BRAGA
Américo condenado por VIF contra Yamila Reyna: las disculpas, la sentencia y las críticas del caso
Américo reconoció haber agredido a su expareja y fue condenado a 100 días de reclusión parcial domiciliaria. Tras meses de proceso judicial, una audiencia aplazada y disculpas públicas, Yamila Reyna denunció la revictimización que enfrentó. La reacción posterior de Américo también generó críticas.
La condena del cantante Américo por violencia intrafamiliar contra su expareja, la actriz y comediante Yamila Reyna, puso fin a un proceso judicial que se extendió durante varios meses, pero también abrió una discusión sobre la responsabilidad de los agresores, la revictimización de las mujeres que denuncian violencia y los límites de las disculpas públicas como forma de reparación.
Este viernes 6 de noviembre, el Juzgado de Garantía de San Javier, en la Región del Maule, condenó a Domingo Jhonny Vega Urzúa, conocido artísticamente como Américo, por lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar y daños. El artista reconoció los hechos, pidió disculpas públicas a Reyna y recibió una pena de 100 días de presidio, sustituida por reclusión parcial domiciliaria diurna, bajo vigilancia electrónica.
La resolución también estableció una multa de 11 UTM, la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima durante seis meses y la obligación de someterse a un tratamiento de control de impulsos por dos años.
Sin embargo, más allá de las sanciones, el caso volvió a poner en evidencia las dificultades que pueden enfrentar las mujeres que denuncian violencia ejercida por sus parejas. La propia Reyna relató que, además de las consecuencias de la agresión, debió enfrentar cuestionamientos públicos y un proceso que describió como profundamente doloroso.
“Ha sido una revictimización horrible, asquerosa”, afirmó tras conocer la sentencia.
Qué ocurrió entre Américo y Yamila Reyna
Los hechos que dieron origen a la condena ocurrieron el 8 de febrero de 2026, cuando ambos mantenían una relación sentimental. Tras una presentación del cantante en el Festival Oro Verde de Empedrado, se produjo un episodio de violencia que posteriormente fue denunciado por la actriz.
El caso dejó de ser únicamente una denuncia cuando el propio artista reconoció ante el tribunal haber ejercido violencia física contra Reyna. Su declaración permitió establecer públicamente una responsabilidad que hasta entonces había sido materia del proceso judicial.
Durante la audiencia, Américo también descartó que existiera alguna conducta de su expareja que justificara la agresión, un reconocimiento relevante frente a los discursos que suelen atribuir a las víctimas parte de la responsabilidad por la violencia que reciben.
Una audiencia aplazada y las críticas de Yamila Reyna
El camino hacia la sentencia estuvo marcado por una postergación que generó nuevas críticas de la actriz.
El 29 de octubre, ambos debían comparecer ante el Juzgado de Garantía de San Javier. Reyna llegó al tribunal esperando avanzar en el procedimiento y escuchar las disculpas de su expareja. Sin embargo, Américo no asistió presencialmente e intentó participar por videoconferencia desde el extranjero.
La audiencia fue reprogramada para el 6 de noviembre. La actriz cuestionó que ni ella ni su abogada hubieran sido informadas oportunamente de la ausencia del cantante y manifestó su molestia por el nuevo aplazamiento.
Reyna calificó la situación como un acto de cobardía y exigió que el artista compareciera personalmente para asumir su responsabilidad. La postergación sumó una nueva instancia de espera a un proceso que, según sus declaraciones posteriores, había significado meses de desgaste emocional.
Las disculpas públicas de Américo
Durante la audiencia definitiva, Américo se puso de pie y leyó una declaración preparada en la que reconoció la agresión y ofreció disculpas públicas a Yamila Reyna.
“Esos hechos ocurrieron y asumo íntegramente mi responsabilidad por ellos”, señaló el cantante, quien atribuyó su conducta a un momento de ofuscación.
También aseguró que no existieron situaciones de infidelidad o maltrato por parte de Reyna que pudieran explicar su reacción. Al terminar su intervención, reiteró las disculpas frente a su expareja.
El tribunal preguntó a la actriz si estaba conforme con las disculpas ofrecidas, a lo que respondió afirmativamente.
Aunque el reconocimiento de responsabilidad formó parte del desenlace judicial, resulta importante distinguir entre aceptar una disculpa y superar las consecuencias de la violencia. La conformidad expresada por Reyna ante el tribunal no implica que el daño sufrido haya desaparecido ni que exista una reconciliación entre ambas partes.
El costo emocional y la revictimización
A la salida del tribunal, la actriz explicó que el proceso tuvo consecuencias que fueron más allá de la agresión física. Relató que en distintos momentos pensó en abandonar el procedimiento debido al desgaste que significaba continuar.
También cuestionó las reacciones que recibió públicamente y la tendencia a responsabilizar a las mujeres que denuncian situaciones de violencia.
“Siempre las culpables somos nosotras y el pobrecito es el otro”, afirmó Reyna, aludiendo a las críticas y comentarios que debió enfrentar durante los meses posteriores a la denuncia.
La actriz aseguró que la experiencia la afectó profundamente y que su decisión de continuar también estuvo motivada por otras mujeres que atraviesan situaciones similares.
“Si con esto logro que una mujer más se atreva a pegar el grito, es que toda esta pesadilla valió la pena”, manifestó.
En una entrevista posterior con Mucho Gusto, de Mega, Reyna explicó que había solicitado que su expareja recibiera tratamiento psicológico para evitar nuevos episodios de violencia. También reveló que pidió que la reclusión fuera diurna, considerando que detrás de los compromisos laborales del cantante existe un equipo de trabajo.
La actriz subrayó que su objetivo no era impedir que Américo volviera a trabajar, sino obtener justicia y medidas que contribuyeran a prevenir nuevas agresiones.
La reacción de Américo después de la sentencia
La controversia no terminó con las disculpas públicas. Al abandonar el tribunal, Américo protagonizó un intercambio con el periodista Gino Costa, de Chilevisión, quien lo cuestionó por las consecuencias de la agresión reconocida ante la justicia.
El cantante sostuvo que en la situación “nadie gana, todos pierden”, una afirmación que fue cuestionada por Costa, quien le recordó que había sido Reyna quien sufrió la violencia.
Durante el intercambio, Américo puso en duda la objetividad del periodista debido a su amistad con la actriz y le pidió que se quitara el “traje de amigo”. También respondió a las preguntas sobre el tratamiento obligatorio señalando que todas las personas necesitan terapia.
Sus declaraciones provocaron críticas en el programa Contigo en la mañana. La periodista Andrea Arístegui cuestionó que el cantante intentara desplazar el foco de los hechos acreditados judicialmente.
“No toda la gente anda golpeando mujeres”, sostuvo la conductora, al recordar que el tratamiento psicológico había sido establecido por un tribunal como consecuencia de una agresión. También consideró que algunos planteamientos del artista desviaban la atención de su responsabilidad.
La reacción posterior de Américo abrió interrogantes sobre la coherencia entre el reconocimiento público de una agresión y la manera en que el responsable responde a los cuestionamientos. Aunque el cantante pidió disculpas y aceptó su responsabilidad judicial, sus declaraciones fuera del tribunal fueron interpretadas críticamente por los periodistas que cubrían el caso.
Violencia de género y revictimización: la discusión que deja el caso
El proceso judicial entre Américo y Yamila Reyna permite observar una dimensión de la violencia de género que no termina necesariamente cuando se presenta una denuncia o se obtiene una sentencia.
En sus declaraciones, la actriz sostuvo que había experimentado una condena social que, en ocasiones, la situaba a ella como responsable del conflicto. También relató el desgaste que implicó enfrentar las sucesivas etapas judiciales y exponerse públicamente para sostener su denuncia.
La revictimización puede manifestarse cuando una mujer que ha sufrido violencia debe enfrentar cuestionamientos sobre su comportamiento, insinuaciones de culpabilidad o situaciones que la obligan a revivir repetidamente la agresión.
En este caso, el reconocimiento de Américo de que no existió una conducta de Reyna que justificara su reacción adquiere especial relevancia, porque sitúa la responsabilidad de la violencia exclusivamente en quien la ejerció.
La sentencia también plantea una distinción entre sanción penal y reparación. Mientras la justicia estableció medidas concretas, como la reclusión domiciliaria, la prohibición de acercamiento y el tratamiento de control de impulsos, Reyna describió consecuencias emocionales cuya recuperación no depende únicamente del resultado judicial.
La actriz insistió en que su decisión de denunciar y continuar con el proceso tuvo también un sentido colectivo: contribuir a que otras mujeres puedan reconocer situaciones de violencia y buscar ayuda.