Crimen organizado de cuello y corbata: El “lucrativo” negocio de apostar con nuestra plata
La calle se ha vuelto peligrosa: asaltos, sicariatos, portonazos. Pero en los últimos días estamos viendo que el peligro no solo está en la calle. También está en la especulación financiera de algunos de los encargados, precisamente, de cuidar nuestro dinero
Tenemos dos casos muy concretos. El primero: la pérdida de más de 11 mil millones de dólares de los ahorrantes en los sistemas de pensiones de nuestro país, que castiga particularmente a los más desfavorecidos. El segundo: la crisis en Paraguay, donde un banco -que de “bueno” no tenía nada- hasta hace muy poco contaba entre sus principales accionistas con el Presidente de la República. Más de tres millones de paraguayos, la mitad de la población, invirtieron allí y hoy viven un virtual corralito: no pueden disponer de sus recursos. Ojalá puedan hacerlo a la brevedad.
El resultado es un daño profundo a buena parte de las familias latinoamericanas: en Chile, el caso de las pensiones; en Paraguay, el del banco. Y me temo que no son los únicos casos.
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