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Madres de niños autistas: 5 recomendaciones para cuidar la salud física y emocional BRAGA Crédito: Cedida

Madres de niños autistas: 5 recomendaciones para cuidar la salud física y emocional

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La sobrecarga del cuidado puede afectar la salud física y emocional de las madres de niños autistas. Especialistas entregan cinco recomendaciones para prevenir el agotamiento y fortalecer las redes de apoyo.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las madres de niños autistas pueden enfrentar una importante sobrecarga física y emocional debido a las múltiples responsabilidades asociadas al cuidado. Especialistas destacan la necesidad de reconocer las señales de agotamiento y fortalecer las redes de apoyo. Entre las recomendaciones están pedir ayuda sin culpa, delegar tareas, mantener controles médicos, cuidar la alimentación y el descanso, y reservar momentos personales. El bienestar de quienes cuidan también es fundamental para el bienestar de los niños, por lo que acompañar a las madres es una responsabilidad comunitaria.
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En los últimos días, las redes sociales han vuelto a abrir una conversación que miles de mujeres conocen de cerca: la carga invisible que implica criar y acompañar a un hijo o hija dentro del espectro autista. Historias compartidas por madres y cuidadoras han evidenciado una realidad que suele permanecer lejos de la mirada pública: jornadas sin pausas, múltiples responsabilidades y una permanente preocupación por el bienestar de sus hijos.

Esta situación no es menor. Estudios internacionales han demostrado que los cuidadores de personas autistas presentan niveles de estrés significativamente más elevados que otros grupos de cuidadores, además de una mayor prevalencia de ansiedad y síntomas depresivos.

Para Andrea Mira Olivos, directora del Observatorio de Neurodivergencias de la Universidad Andrés Bello, es fundamental comprender que detrás de cada proceso terapéutico, educativo o médico existe una persona que también necesita apoyo. “El cuidado suele recaer mayoritariamente en las madres, quienes coordinan tratamientos, reuniones escolares, controles médicos y actividades cotidianas, muchas veces compatibilizando estas tareas con su trabajo y las responsabilidades del hogar”, explica.

La experta agrega que esta dinámica puede generar un desgaste progresivo. “Cuando una persona permanece durante años en estado de alerta constante, comienza a postergar su propio bienestar. Vemos con frecuencia madres que aplazan controles médicos, descuidan el descanso o normalizan niveles de cansancio que ya están afectando su salud física y mental”, señala.

Frente a esta realidad, la académica de la UNAB enfatiza que el bienestar de los niños y niñas también depende del bienestar de quienes los cuidan. “Existe una idea equivocada de que una buena madre debe poder con todo. Pedir ayuda no es una señal de debilidad ni de falta de compromiso; es una estrategia de cuidado fundamental”, afirma.

Por ello, desde el Observatorio de Neurodivergencias de la UNAB recomiendan identificar redes de apoyo cercanas, aprender a delegar tareas específicas, prestar atención a señales como insomnio, irritabilidad o dolores persistentes, mantener hábitos básicos de alimentación e hidratación y reservar espacios, aunque sean breves, para actividades personales. “Nadie debería enfrentar el cuidado en soledad. Las madres necesitan acompañamiento profesional, validación social y redes capaces de sostenerlas. Cuidar a quien cuida es una responsabilidad de toda la comunidad”, concluye Andrea Mira.

5 recomendaciones para cuidar la salud de las madres cuidadoras

1. Pedir ayuda sin culpa: Delegar algunas tareas permite disminuir la sobrecarga y prevenir el agotamiento.
2. Construir una red de apoyo: Familiares, amigos, vecinos o agrupaciones de padres pueden transformarse en un apoyo concreto y emocional.
3. Escuchar las señales del cuerpo: Tensión muscular, cefaleas frecuentes, cambios de ánimo o problemas de sueño son alertas que no deben ignorarse.
4. Priorizar la propia salud: Asistir a controles médicos, alimentarse adecuadamente y respetar espacios de descanso es tan importante como cuidar a otros.
5. Reservar momentos personales: Leer, caminar, escuchar música o compartir una conversación pueden ayudar a recuperar energía y bienestar emocional.

“El cuidado sostenible solo es posible cuando quienes cuidan también son cuidados. No se trata de un privilegio, sino de una necesidad para la salud de las familias y de toda la comunidad”, concluye Andrea Mira.

Cuidar a quien cuida también es parte del bienestar familiar

El cuidado de un niño o niña dentro del espectro autista puede implicar una dedicación constante, por lo que reconocer los límites físicos y emocionales de las madres cuidadoras resulta fundamental. Incorporar momentos de descanso, mantener los controles de salud, aceptar ayuda y compartir las responsabilidades permite disminuir progresivamente la sobrecarga y evitar que el cansancio se transforme en un problema mayor.

El bienestar de las madres no debería quedar relegado frente a las necesidades de sus hijos. Contar con familiares, amigos, profesionales de la salud y otras familias que atraviesan experiencias similares puede marcar una diferencia en la forma de enfrentar las exigencias cotidianas. Cuidarse no significa dejar de cuidar, sino generar las condiciones necesarias para sostener este acompañamiento de manera saludable y durante el tiempo.

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