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El triunfo de la extrema derecha en Alemania

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Ignacio Walker Prieto
Por : Ignacio Walker Prieto Abogado, expresidente PDC, exministro de Relaciones Exteriores, exsenador, expresidente de la Comisión de Educación del Senado.
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En este nuevo capítulo de “Mirada Internacional”, el excanciller Ignacio Walker analiza el “zarpazo de la extrema derecha” en las recientes elecciones en Alemania.


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El triunfo de Alternativa por Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt, con un 43% de los votos el domingo pasado, encendió las alarmas en Alemania y Europa. Se trata de una agrupación de extrema derecha que quedó a solo tres escaños de alcanzar mayoría absoluta en el Parlamento regional, en un pequeño estado de poco más de 2 millones de habitantes ubicado en lo que fue la Alemania comunista de la RDA.

Según los analistas, las posibles explicaciones de este triunfo incluyen la situación económica, el desempleo, los precios de la luz y la gasolina, el resentimiento con la parte occidental por la reunificación alemana bajo Helmut Kohl, y muy especialmente el tema de los inmigrantes. La decisión de Angela Merkel de dejar entrar a 1 millón de refugiados entre 2015 y 2016 provocó un efecto que no ha hecho más que beneficiar y hacer crecer la AfD, que había nacido un par de años antes.

La AfD, bajo el liderazgo de Alice Weidel, encabeza hoy las encuestas a nivel nacional con miras a las elecciones federales, y sus propuestas incluyen escuelas segregadas para alemanes e inmigrantes, teniendo en la mira a los musulmanes. La inteligencia alemana ha declarado formalmente a la AfD como un “grupo extremista sospechoso”, pero ni el cortafuegos ni el fantasma de Hitler y el nacionalsocialismo parecen ser suficientes para el electorado alemán.

El canciller Friedrich Merz señaló estar en shock por este resultado, el peor de la Democracia Cristiana en décadas. El fenómeno se repite en Europa: en Francia, Marine Le Pen encabeza las encuestas para 2027; en Italia, Georgia Meloni –que acaba de cumplir cuatro años en el poder como el gobierno más longevo en 80 años– enfrenta una competencia aún más a la derecha de Roberto Vannacci, un exgeneral admirador de Putin, homofóbico, islamofóbico, antisemita y xenófobo.

Todos estos gobiernos han sido elegidos libre y democráticamente. ¿No habrá llegado la hora de reflexionar sobre las causas de esta tendencia?: un progresismo mal entendido, la cultura woke que alienó a los electorados, y la falta de conciencia de que la razón de ser del Estado es garantizar la seguridad de las personas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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